Feliz cumpleaños a mí… en familia y con unos cuantos regalitos

Hoy es mi feliz cumpleaños.

Y en dos semanas más, TodoMePasa.com tendrá ya una década de vida.

Pensaba en cuánto ha cambiado mi existencia en estos diez otoños que le he dedicado a este sitio. En definitiva soy otra persona, no sé si mejor o peor que antes…Bueno, claro que lo sé. Pero es un hecho que soy distinta. Ni modo: hay que evolucionar aunque uno no quiera, antes de que las circunstancias te obliguen.

No es necesario retroceder tanto en el tiempo para darse cuenta de cómo las cosas pueden cambiar en un instante.

Hoy hace un año fui a comer con Héctor y con Lucero, amiga de la familia, a la Cantina Central. La elegí por estar en la misma cuadra que el periódico donde fui editora los últimos tres años. Originalmente había pedido permiso para cambiar mi día de descanso y pasar mi feliz cumpleaños con Arancita, pero el jefe que recién nos habían impuesto (quien aparentaba ser cool porque leía a Tom Wolfe) me hizo un pancho marca llorarás que hasta me sacó de onda.

Aunque comimos bastante bien, en ese entonces no quise “hacerle publicidad” a esa cantina porque supuestamente los martes eran de promoción dos por uno en tragos, el espectacular con el anuncio estaba ahí, enfrente, en nuestra cara… Pero a la hora que llegó la cuenta nos salieron con que la promo aplicaba “a partir de las cinco de la tarde”. Esas supuestas letras chiquitas no estaban en absolutamente ninguna parte.

Ahora resulta que ya no existe la Cantina Central.

Las últimas ocasiones que pasé por ahí estaba cerrado y ya ni siquiera están las letras de la entrada. Lucero ya no trabaja con Héctor, recién se cambió de empresa. Y yo ya tampoco tengo que fumarme a diario a ese jefe horrible que me hizo desear y después agradecer el haber sido parte de un recorte de personal. De hecho fue por él que no seguí escribiendo mi columna de “Entre jefes horribles te veas“, nada más pensé: ¿Qué tal si él la lee???

Hoy me encuentro con mi hija de dos años, sin prisa, bebiendo tranquilamente mi cappuccino skinny de Nescafé Dolce Gusto. El domingo fuimos a Starbucks, quería ver si aún estaba el “frappuccino unicornio” o algo por el estilo… Pero luego de ver que el de cookies ‘n’ cream costaba más de setenta pesos, mejor nos lanzamos al Costco por una caja con 50 cápsulas de Dolce Gusto. En un rato más me preparo para irme al centro de León Guanajuato a comer con mi esposo. Y luego… a ver qué se me ocurre.

El regalo de cumpleaños de Héctor: un reloj rosa que hasta parece que lo elegí yo, y un juego de perfumes.

Mi autorregalo de cumpleaños feliz: un cristal Swarovski.

Feliz cumpleaños. Dije de cristal Swarovski.
Feliz cumpleaños. Dije de cristal Swarovski.

Si quieren hacerme un regalo rápido y sin costo, por favor denme like en la página de Facebook de TodoMePasa Ediciones Electrónicas Artesanales, y síganme en Twitter.

Este año no quise organizar una fiesta, sino pasarla tranquila,  en familia… Pero igual luego me animo a irme de vaga, o a organizar una comida de feliz cumpleaños con mi esposo y Aranza.

También mañana empiezo a trabajar en algunos pendientes y a retomar una rutina.

Finalmente me felicito porque hoy también cumplo tres años de… de algo muy importante =)

La madre de todas las chambas

Héctor Juárez Lorencilla Jéssica de la Portilla Montaño Jéssica Montaño de Juárez Gina Halliwell niña TodoMePasa



La Niña TodoMePasa dice:

Talcoaventuras de una madre primeriza…

Por cierto: ¿Ya fueron a ver Jurassic World???

Igual y debiera renombrar esta columna “la Madre TodoMePasa” o “la Mami de la Bebé a la que TodoLePasa” (todo lo bueno, por supuesto), por aquello de que ahora tengo una nena en los brazos.

Sí: ahorita, justo en este preciso momento en que redacto estas líneas, ahoritita mismo estoy cargando cinco kilos de bebé (cinco kilos con trescientos gramos). Si acaso se preguntan cómo cuernos le hago para escribir mientras le doy de comer a mi niña, les diré que técnicamente no estoy escribiendo sino que utilizo el programita de reconocimiento de voz de mi amada compu. Claro que me tardo como mil-8mil veces más que si tecleara de a dedito con una sola mano, porque al parecer esta máquina opina que tengo una pésima dicción y hay que estar corrige y corrige casi cada palabra. ¡Buuu! Pero pues tenía ganas de escribir (o de dictar, puesn), y dicen que hay que ingeniárselas, ¿cierto?

Mi pequeña hija Aranza está por cumplir tres meses de edad. ¡Pero qué rápido! Para usar una frase megatrillada: parece que apenas fue ayer cuando compré en la farmacia una prueba de embarazo de fabulosos treinta y dos pesos con veinticinco centavos (sí: guardo el recibo en la cartera. Soy una cursi, ¿y?). Las primeras seis semanas fueron, pfff, ya les platicaré después cómo fueron, porque hoy les quiero contar que hace ya cuarenta y nueve días, o mejor dicho, hace ya tres quincenas y media (ven que la vida se mide en quincenas, ¿no? Cuando se es joven y guapo, la vida se mide en fiestas… ¡Ahora la mido en onzas de mamila y cucharitas de leche de fórmula!) que me reincorporé a la vida laboral. Tengo la ventaja de que me gusta mi chamba; pero eso no quita que sea harto doloroso llevar a mi bebé con la amiga que la cuida mientras papá y yo ganamos el pan. Procuro despedirme con una sonrisa porque mi nena está bien atendida, pero fue inevitable que el primer día llorara a moco tendido, tipo: ¡Adiós, bebé! (¡buah!) ¡Te prometo pasar por ti dentro de nueve horas! Y una sufre y sufre mientras la nena ni se entera de que te fuiste y ya hasta regresaste por ella.

Lo más difícil de dejar a Aranza con su niñera son las horas previas, léase: desde que me levanta a gritos cada madrugada, hasta que la entrego y agarro mis chivas para tomar mi camión. ¡Todo el santo día me trae corriendo la condenada! (Si me trae todo el día corriendo, ¿por qué demonios no adelgazo nada? ¡Que alguien me explique!)

Lo bueno es que ya nos tenemos bien pero bieeen mediditas: yo ya sé perfectamente que en cuanto ella se duerma puedo darme un rico baño. ¡Y ella ya sabe que en cuanto mami sale de la regadera es el momento ideal para empezar a chillar! (¡oootra vez!) Si mi esposo Héctor estuviera en casa a esta hora, seguramente no le extrañaría ni tantito el verme bajar las escaleras a brincos, cargando mi uniforme nuevo en una mano, pa’ vestirme en cuanto doña Aranza me dé tantito chance, y la enorme pañalera y una mamila usada con la otra.

…por cierto: ¿y la pañalera??? ¡Creo que la dejé arriba, caray! Antes de salir corriendo de ésta su casa (insisto: si me la paso corriendo, ¿cómo es que ya no he bajado ni un octavo de kilo?) debo revisar que la pequeñísima bolsa tenga adentro seis tomas de esencia de vaca disecada y modificada, agua purificada y hervida, un babero, toallitas húmedas, pomada contra rozaduras, cinco pañales, no no, mejor ocho pañales, ¡tampoco!, por si acaso tres pañales más; al menos una mamila esterilizada, cientos de calcetines (¿se quejan de que sieeempre siempre pierden una calceta de cada par?, entonces les presumo que yo pierdo el par completo de estas microcalcetitas tamaño Bubble Gummers que a duras penas me cubren un dedo), etcétera y más etcétera.

Y antes de cerrar la puerta de mi hogar y echar los ochenta cerrojos que nos resguardan de los babosos ladrones -y de uno que otro vecino mañoso-, debo revisar oootra vez que esté completo el pañalero. ¿Qué más da que a mamá se le olvide su fabuloso lunch con tal de que a mi hija no le falte nada? ¿Quién dijo que cuidar niños es sencillo? Si fuera taaan fácil tener hijos NO se llamaría “labor de parto” sino, no sé, “vacaciones de parto” o algo por el estilo, ¿no creen? Porque, sí: hablando de trabajos, dar a luz me costó un chorro. ¡Pero ya les contaré! ¡A’i se ven!

Twitter: @todomepasa

¡Baby shower!!!



Bueno, mira, ahorita que tengo algo de tiempo te platico rápido, la verdad es que estuvo muy divertido y la pasamos muy bien. Jessy no quiso subir las fotos, por eso te las mando a tu correo y te vas a reír mucho, sobre todo con los videos. 

Le hicimos los juegos normales de baby shower. Al muñeco le pusimos Gerber en el pañal como si fuera popó y como Jessy estaba con los ojos cerrados pues se embarró y no sabía qué era, ella muerta de la risa. De los videos, los más chistosos son donde se dan de comer Héctor y Jessy el uno al otro, ya que como están con los ojos vendados y son medio tramposos, pues yo les agarré la cabeza y no faltaba una mano caritativa que le moviera la mano al que estaba dando de comer y Jessy terminó con Gerber de fruta hasta el ombligo, y Héctor también todo embarrado de la ropa, pero ni modo, sobre aviso no hay engaño, yo le pregunté a Jessy si iba a aguantar y me dijo que sí, estuvo muy contenta y se ve preciosa con su panza, además de que está muy bonita, qué quieres, soy mamá cuervo. 

La niña ya se mueve pero no mucho, al menos no tuvimos mucha suerte cuando Jessy decía que se estaba moviendo y le tocábamos la panza, pero yo espero que ahora para Navidad ya podamos sentir cuando se mueve.

El juego del pañal es hacer con una sábana un dizque pañal y a la persona que se descuide y cruce las piernas o los brazos se lo tiene que poner, y debe estar al pendiente cuando se descuide alguien más y dárselo para que se lo ponga. En una de esas mi mamá se descuidó y le tocó ponérselo, Mariné le tomó varias fotos y ve las caras que hace, también estuvo muy contenta. 

Los otros fueron jueguitos normales de adivinar palabras y esas cosas, medir la panza con papel de baño, y hay otro video donde le enredé papel de baño a varias personas en la cabeza, brazos y piernas, y Jessy lo tenía que ir desenredando, no se le rompió ni una sola vez así que no hubo castigo. 

Luego le pintaron la carita del bebé en su panza, pero como fue con los ojos cerrados pues ya sabes, un ojo le quedó más arriba que el otro, alguien le puso unos chinos, sus orejas con aretes, etc. 

Y el último fue que al adivinar quién le había llevado tal regalo y qué era, si Jessy no sabía le podían pintar en la cara lo que quisieran, y ya verás cómo quedó de pintarrajeada, hasta con bigotes y lentes.

Héctor cocinó un alambre, pasta y ensalada, aunque tuvo tres “pinches” que le ayudaron mucho (Mariné, mi mamá y yo), así que terminamos a tiempo cuando iba llegando la gente.

Les mando un abrazo a todos y ojalá puedas ver después las fotos y los videos, espero que hayan pasado bien. Y bueno, por supuesto que Aranza, Jessy y yo te damos las gracias nuevamente por el regalo, cuando decidan qué es lo que quieren que les compre yo te aviso. 

Besos a todos por allá,

la abuela Blanca.

Cuarto aniversario


Hoy hace cuatro años, viernes por la mañana, tomé mi mochila con ropa para tres días y una bolsa, caminé cinco cuadras sobre Avenida Taxqueña hacia la Central de Autobuses del Sur, entregué mi boleto y subí al transporte que me trajo a León. Diría que me trajo y ya no regresé, pero en realidad una semana después estaba de regreso en casa de mi mamá para que mi familia conociera a Héctor, hoy mi esposo, y para recoger mi ropa. 

Así fue como de buenas a primeras terminé viviendo en “la ciudad de las nubes”. Cuatro años después he echado raíces en un lugar que me encanta a pesar de algunos males menores (el relajo que últimamente se traen con la basura, la falta de cultura del agua, la gente que no te saluda aunque te vea diario) que se compensan viviendo en un lugar más  tranquilo que el DF, con un perro enano que ya tiene a su hermanito y con muchos planes para el futuro.



Hoy cumplo cuatro años viviendo en León, cuatro años de novia del amor de mi vida, cuatro años de haber dejado definitivamente la casa materna y la ciudad contaminada que me vio crecer. No extraño lo que dejé atrás, sólo a  familia pero para eso hablamos diario a través de internet.

¡Nuevo bebé! Tifón, perrito rescatado recién adoptado



Por ahora sólo tengo disponible esta foto, pero sirve para presentarles oficialmente a Tifón, nuevo miembro de mi aún pequeña familia, adquirido el día de hoy en el Adoptón de Fundación Animare León. 

Tiene aproximadamente tres años de edad, es raza mixta tirando a shnauzer, rescatado de la calle con algo de desnutrición. Lo elegimos porque es cariñoso y convive con otros perros, pues nuestra intención primordial es que el Domi tenga compañía y, obviamente, darle un hogar a un hermoso perrito rescatado. 

En principio pensábamos en una perrita pues al parecer es más sencillo que se adapte una “parejita” macho-hembra, pero ya se habían llevado a todas las pequeñas (y eso que llegamos tempra al evento) y de pronto vi a Tifón… y me vio… o no creo que me haya visto, pero yo sí lo vi, mi esposo lo vio, Domi lo olió…

De un tiempo a la fecha, desde que los guarros de mis vecinos vagos dejan un perro negro en la calle y sin correa aunque ha atacado e incluso fracturado a perritos y hasta a niños (ven que en León dejan a los niños en la calle casi todo el día sin supervisión alguna), el Domi se volvió medio arisco a raíz de que el canijo perro feo intentó atacarlo, y ahora no podía acercársele ningún “machín” sin que le gruñera o de plano le soltara la mordida. Pues bien: a Tifón lo olió y lo siguió oliendo y nada, ni un ladrido ni gruñido ni absolutamente nada, así que de entrada vamos bien. 

17 de mayo, #diadeinternet y #diadeJess

¡Mañana es mi cumpleaños!!!

Sí, mañana, 17 de mayo, mañana que es #diadeinternet,
y día de la Sociedad de la Información y del Conocimiento,
y día contra la homofobia,
y día de la ecología,
o del medio ambiente,
o de algo por el estilo…

Yo estaba feliz de la vida (como siempre, como siempre) porque compré un auto regalito en cierta tienda barata de esas que hay en cada Centro Max de León Guanajuato, doscientos pesitos porque el último me lo compró mi esposo y se me rompió:


Hasta ahí todo iba bien… porque a los tres días que regresé a Centro Max, dejé a Héctor solo cinco minutos, CINCO MINUTOS, no más, y que se encuentra esto afuera del local de maquinitas arcade:

…y tú así de ¡ARGGG!!!, ¿no te lo podías haber encontrado ANTES??? No sé quién sea la mona que sale en Spider-Man porque obviamente no la he visto, pero el reloj es morado y gigante y de plástico pa’ que resalte, que diga, pa’ que no se dañe (no mucho). Un reloj para niñas que todo lo pierden, buah.

Hoy llegan mi mamá y mi abuela del DF, no sé a qué hora porque de seguro aún no salen de allá, jojo. Y tengo mucho que decir al respecto pero ya me voy a trabajar. 

¡Muchas gracias por sus buenos deseos por mi cumple, beatches! XOXOXOXO, TQM, TQ1CHy2M, V1000NC, etc etc etc.

PD. Aún no tengo comentarios: tenía los de Disqus en vez de los de Blogger/Blogspot, pero metí los de GooglePlus… ¡y ahora ya no tengo nada!!! Pero ya saben, cualquier cosa estoy en el Twitter de TodoMePasa y Facebook de TodoMePasa, ¿ok???

Nueva chamba…

No era el plan original. De hecho, jamás se me ocurrió. Pero así se dieron las cosas, y… ¿quién soy yo para interferir con los designios de la suerte?

El 22 de noviembre de 2013 entré a trabajar a El Heraldo de León. Entonces no estaba exactamente buscando empleo, pero gracias a Carlos Martínez Vertti, editor de mi columna “De chilanga aferrada a leonesa de corazón”, se dio la oportunidad. Entré casi casi con el block de esquemas en la mano, directo a darle a la edición de un día para otro. Cuando me di cuenta, ya era titular de la sección Policía, y la de Regional me la turnaba con Susana Gutiérrez, editora de “Con clase” (Sociales).

Aunque las noticias y sobre todo las imágenes de nota roja no son precisamente el sueño dorado de alguien que ni siquiera ha visto las películas de Chucky, me la aventé. Al principio me aguantaba las ganas de llorar con historias sobre niños atropellados, calcinados y otras peores, pero es verdad que te acostumbras y hasta te insensibilizas: sólo quien se haya ganado así la vida comprenderá lo extraño que es buscar “la foto más padre” cuando hay un cadáver de por medio.

A principios de este año Benjamín Cordero, Director Editorial y quien le dio carta verde a mi columna cuando nadie me conocía en León de los Aldama, presentó su renuncia por motivos de salud. No tenía idea de que Carlos se iba a quedar al frente de la oficina, y por ello fue que mandé mi currículo a tres lugares: una editorial, una universidad, y el Periódico AM. Ya no envié más porque fue cuando nombraron oficialmente a Carlos, y me olvidé por completo del asunto.

Un día cualquiera, más de un mes después, sonó mi celular: ya se imaginarán de dónde me hablaban, para decirme que aún seguía disponible la vacante como editora y si podía presentarme a una entrevista. De entrada agradecí por considerarme, pero aclaré que acababa de firmar dos contratos temporales y que además me habían dado un pequeño aumento de sueldo… Ahí fue cuando también me aclararon que la vacante no era por la cantidad que decía el post en LinkedIn, sino por ¡33% más!

Si bien me sentía relativamente a gusto en El Heraldo a pesar de las desveladas (por más temprano salía a la 1 de la mañana, casi siempre tirándole a 2am y al menos cinco veces sí me quedé hasta las 3, 3:30 de la madrugada) y estaba y sigo estando muy agradecida por el espacio que me brindaron para publicar ahí, lo pensé desde la perspectiva más lógica: el porvenir económico de mi familia. Así que al día siguiente fui yo quien marcó para concertar la cita.

Ni digo la cara que puse al ver las oficinas del AM: una casa enorme y preciosa con un jardín espectacular. La señorita de Recursos Humanos (¡saludos!) se portó de lo más amable, me explicó bien cómo estaba la onda y que la vacante era para el “Al día”, un periódico tipo tabloide (como el Metro del Reforma, o El Gráfico de El Universal) de corte más “popular”. Por algún extraño motivo se cerró esa vacante pues reubicaron a una persona del mismo equipo… pero también, “casUalmente”, el mismo día que fui a esa entrevista se abrió otra vacante para traducir en la sección AM2 del periódico principal, el AM.

Total que entré a trabajar ahí este miércoles 12 de marzo, hace tres días =) Espero que no sea muy pronto para decir que me siento contenta de haber tomado el riesgo a pesar de los malos pronósticos (hasta mi horóscopo de Kala Ruíz me sugirió quedarme donde estaba, jojo). Por ahora mi columna se encuentra en standby, lo que me dará tiempo para regresar a mis orígenes como bloguera y tal vez dar una sorpresa editorial próximamente, ¿por qué no?

No me queda más que agradecerle a El Heraldo de León y a todo su equipo por su apoyo, porque ahí aprendí sobre la marcha lo mucho o lo poco que hoy sé de periodismo, porque me divertí bastante y considero que hice algunos buenos amigos (nomás no se me pierdan, ¿ok?).

Así que: ¡a echarle ganas a la nueva chamba!!!

Canvio y jueraaaa,
Jéssica.

Y en otras noticias…

…resulta que ya tengo chamba. Así es: me he reintegrado a la “carrera de ratas”, esto es, salir corriendo para llegar a tiempo a tu trabajo en una oficina. Mañana cumpliré nada menos que dos semanas en:

El Heraldo del Bajío.

¡Así es! Entré no como recepcionista, no como correctora, sino como…

¡EDITORA!!!

Sí, editora de un medio masivo de comunicación, con un tiraje diario de no sé cuántos miles de ejemplares. ¡Qué tal!

Aún no tengo sección fija, depende de quién descanse tal o cual día pues (upsss) se trabaja seis días a la semana, ni hablar: así es la vida de periodista. Entro a las 5 de la tarde, y si bien me va salgo a la una de la mañana. Lo bueno que ya me había acostumbrado a dormirme tarde y levantarme aún más tarde, jaja.


Me ha tocado editar la sección de Regional (San Francisco del Rincón, Silao y Guanajuato) con artículos de los corresponsales Karla Silva, Sonia Blancarte y Helib Felipe Vargas. Dos o tres veces he editado la de Policíaca; de hecho puse la noticia del camión con material radiactivo en portada y primera plana. Y los fines de semana hay que editar columnistas como Mari Aguado y Ricardo Torres Origel.

Las tres fotos de abajo las tomé después de la una de la mañana, que es cuando ya se está imprimiendo y acomodando cada página del periódico que será vendido al día siguiente. Así que no seré noticia aún, pero ahora yo soy quien elige qué notas aparecen y cuáles quedan juera.

Y pues ya me voy porque tengo que apurarme. Había olvidado lo que es andar corre y corre, viajar en transporte público y andar de mosca por todas partes.

Se siente cool ser de nuevo toda una ejecutiva =)

Fotos de Acapulco Diamante, Guerrero, México

Acapulco Diamante, Guerrero: fotos de mis vacaciones

Si quieren irse unos días a Acapulco Diamante, paguen únicamente ochocientos pesos por noche en un departamento nuevecito, totalmente equipado y con estacionamiento, con alberca bajando las escaleras (aquí está la foto de “la nuestra”, y eso que no sale el chapoteadero), a minutos de Playa Bonfil y del centro comercial donde compramos víveres para la semana. 

 

Las playas de Acapulco Diamante están casi vírgenes, CERO contaminación, incluso puedes ver almejas vivas y cangrejos enterrándose en la arena… 

 
El contacto del departamento es con el señor Alejandro Zapata, teléfono 045 744 546-2927, correos: alex_zapata2003@hotmail.com y villadiamante2012@hotmail.com. Digan como referencia que hablan de parte de la sra. Blanca Montaño (mi señora jefa) para que les respeten el precio. ¡Totalmente recomendado por mí!
 
 
ANTES DE SALIR DEL DF…
 

Resulta que en el agua que falta en la Colonia San Rafael ahora está en el Monumento a la Revolución. Para todas las abuelas que, como la mía, ya están hartas de acarrear agua en cubetas porque el señor Miguel Mancera se la pasa repartiendo sonrisitas en vez de enviar pipas gratuitas con el vital líquido. 

 
Esa lata de la falta de agua en el Distrito Federal es uno de los tantos y tantos motivos por los que me alegro de ya nooo vivir por allá.
 
Mientras tanto, un montón de nacos razaaa jóvenes intelectuales se dan sus buenos baños públicos afuerita del Museo de la Revolución.

 

 

 

 

 

 

 

Yo no fui… Mejor me escondo a la Amanda Bynes (nomás me falta la peluca despeinada y el bote con gasolina para bañar al pobre e iluso perrito).

 

YA EN ACAPULCO…

 

Eso de “Nacapulco” no aplica porque dejamos a los nacos razaaa jóvenes

intelectuales bañándose en aguas puercas del Distrito Federal.

 
Unas vacaciones no son tales si no tomas una foto de tus pies disfrutando del mar.

 

 

 

Una plaza bastante nice a cinco minutos del departamento que rentamos.

 

El desarrollo habitacional se llama “Marina Diamante”, son departamentos nuevos de Casas Geo. Hay vigilancia todo el tiempo. Una alberca por cada conjunto de edificios (verán en la primera foto que nuestra alberca también estuvo sola solaaa solita), y además un montón de fuentes como ésta.

 

 

 

 

 

 

 

 

La visita a la Laguna Tres Palos no estaría completa sin otra foto ridícula de mis pies disfrutando del paseo en kayak. La laguna está a cinco minutos, justo detrás del mega desarrollo habitacional donde rentamos. Hay “club de playa” (o más bien: club de laguna) para echarte unos drinks mientras disfrutas la increíble vista.
La laguna es algo así como la Presa El Palote del Parque Metropolitano de León, Guanajuato…
…pero ésta sí tiene agua. Ja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y las playas de Acapulco Diamante están solas,
sooolas,
solas solitas solitarias.
¿Así o más a gusto????

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Celebrando hoy mi segundo aniversario de bodas…

Esto se está complicando… ¡mejor ya me voy!!!
Publicado el viernes 3 de mayo de 2013 en El Heraldo del Bajío.

A días de celebrar mi segundo aniversario de bodas… Dejen les cuento la historia titulada:

“¡Ni se nota que vivo en un Rancho-Pueblo!”

Mi hoy esposo y yo habíamos decidido casarnos el sábado 7 de mayo de 2011 porque mi cumpleaños es el 17, y así no había excusa ni pretexto de que se le olvidó comprarme regalo, y además doble, ¿no?

Creo que desde febrero fuimos a una oficina del Registro Civil a pedir informes: nos dieron un papel con los requisitos y la señorita, muy amable, nos dijo que si llegas hoy con tus documentos te casan mañana mismo, así sea en sus oficinas o a domicilio.

Mi abuelita fue a tramitarme un “acta de soltería” pues el Gobierno del DF debe certificar que una no se ha casado desde los 14 años de edad (ja jaja). Vacaciones de Semana Santa por allá, mi mamá fue la madrina de vestido (¡gracias!) y planear el chow. De regreso a mi entonces nuevo hogar, fuimos al médico por los exámenes prenupcionales que no debían tener más de quince días de expedidos y ya, ése era el único documento que nos faltaba para ir el miércoles 4 de mayo a otra oficina del Registro Civil, donde nos salieron con que…

ta ta ta taaan…

…que el papelito que nos dieron en la primera oficina estaba desactualizado y que para casarnos ahí mismo no había problema, pero que para boda a domicilio había lista de espera de nada menos que un mes.

¿QUE QUEEÉ???

¡ÓIGAME: NOOO!

Lo bueno que mi esposo es abogado: luego de mentarle dos tres veces la eme al Señor Burócrata, apartamos la fecha para casarnos dos días después, viernes 6 de mayo de 2011, nada menos que a las 8:45 de la mañana. Ahí me tienen marcándole a mi señora madre que casi me cuelga y que qué iba a hacer con sus amigas invitadas y bla bla bla, pos so sorry: o me caso en dos días o hasta dentro de un mes, y eso si todavía convenzo al prospecto de novio porque ya ven cómo son estos hombres…

Mi mamá y mi abuela llegaron acá el viernes a las 5 de la mañana, y en lo que mi esposo pasaba por ellas yo comencé la gratísima tarea de alaciarme el cabello (claaásica tortura de las ocasiones especiales). Aunque mi hoy señor no quería que me pusiera el vestido para ir al Registro, a mí por supuesto me valió un soberano y ahí andaba feliz y brincoteando y arrastrando mi vestidote blanco.

Algo azul: las sombras de los ojos.

Lo viejo: mis zapatos Ted Kenton que compré para la graduación de Sogem y que en total he usado como tres veces máximo.

Llegamos a la oficina del Registro Civil que está por Boulevard Delta. Aún no abrían, ¡demonios! Le pasamos lista a los testigos, ¡y uno había olvidado su IFE!!! Pues ya, se van mi marido y él hechos la raya a buscar la credencial (que a fin de cuentas no fue necesaria… les digo, les digo), y yo por mientras sentadita afuera del Registro con mi cara de “a ver si no me dejan como novia de Rancho-Pueblo: vestida y alborotada”.

Abren la oficina, nos mandan llamar y yo emmmh, ¡‘orita viene mi prometido!, ¡yo le juro que a’i viene!, ¡ay de él si no aparece, de veras que ni mi abuela lo salva!

Ya llegaron los ausentes, corroboramos los datos del acta, posamos para la fotógrafa (por ley de Murphy, mi Nikon nueva se descompuso días antes) y que firma aquí firma acá, tu huella digital y demás.

Nos pasaron a una sala privada, el juez preguntó si estábamos ahí por nuestra propia voluntad (…¡más o menos!, pensó el novio) y nos leyó “la cartilla”, que según mi mamá NO fue la famosa Epístola de Melchor Ocampo pero ah, qué bonito texto, no pude evitar una que otra lagrimita de emoción. Finalmente el juez nos declaró marido y mujer, señor y señora de Juárez. Besos y abrazos y felicitaciones y más fotografías que se quedaron en la PC que sigue descompuesta, buah.

De ahí a desayunar unos ricos chilaquiles y platicar un rato con Anggye Trejo, una de mis testigos (¡gracias!). ¡Y ya! Yo feliz y presumiéndome como recién casada.

El día siguiente, sábado 7, según no iba a haber recepción… Pero llegó una amiga de mi mami desde el DF (Gina y familia, saludos) y pues va, unas llamadas y de pronto teníamos en casa a algunos alumnos de la prepa de San Pancho que Héctor dirigía hace dos años. ¡Regalos! Llegaron los amigos profesores, uno que otro vecino colado, y que se arma el huateque…

…pero ésa, chicos y chicas TodoLesPasa, ésa ya es otra historia.

Así estuvo mi boda “en pocas palabras”. Y luego de tanto rollo, lo he pensado muy bien y por lo pronto decidí que…

¡NOOO VUELVO A CASARMEEE!!!

José Guadalupe Posada: Crónica de un cronista. Museo del Estanquillo

Lo que más me gusta escribir es crónica. Como diría Troy McLure: ¿quién no me recuerda por mis historias ridículas de la Niña TodoMePasa? Para mí es el género más “natural”. Hasta se podría considerar como escritura automática.
La exposición “José Guadalupe Posada, Crónica de un cronista” es una pequeña muestra de que hay temas que nunca pasan de moda.
El Museo del Estanquillo (Isabel la Católica 26, Centro. CP 06000. Ciudad de México, Distrito Federal, México. Teléfono según Google Maps: +52 55 5521 3052. http://www.museodelestanquillo.com/) alberga colecciones del escritor Carlos Monsiváis. La entrada es sorprendentemente gratuita. Y te invita a celebrar los cien años de la muerte de José Guadalupe Posada, creador de la “calaca garbancera”, mejor conocida en todo el mundo como La Catrina.
Aquí les dejo una primera selección de nada menos que ciento seis imágenes… Tarde pero actualizo ehhh, así que no olviden que aún tengo un buen pero un bueeen de fotos pendientes de museos varios de Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y DF.
…¿qué tontería subiré la siguiente vez a este intento de blockkk, pregúntome yo???
Clic en la imagen que deseen ver “a todo volumen”.
¡Nos vemos el martes, si no pasa nada en el inter!

Museo Nacional de la Revolución @ DF

Dicen que una imagen vale más que mil palabras…
¿y setenta y ocho imágenes cuánto valdrán???
Clic en la foto que desees ver en grande. 
(Si estás leyendo esto en la minúscula pantallita de un teléfono celular: clic en el punto que desees ver como thumbnail, jaja.)