Aniversario número once de TodoMePasa 

Aniversario número once de TodoMePasa

!Buenas tardes! Hace ya una semana que este blog de TodoMePasa cumplió nada menos que once años de vida. Once. Y si bien prometí que lo iba a actualizar lo antes posible, aunque aún no reparan mis computadoras (zzz) y en este momento no estoy escribiendo sino dictándole al reconocimiento de voz de mi teléfono, la puritita verdad es que mi internet ha estado fallando asquerosamente.

Pero pues aquí estoy.

Aquí sigo.

Voy retrasada con colaboraciones por motivos obvios, desde el año pasado tengo textos pendientes de Sigue leyendo Aniversario número once de TodoMePasa 

Si estás pensando en suicidarte

Si estás pensando en suicidarte

Jéssica de la Portilla Montaño.

Ilustración: Distimia (Dysthymia).

Jéssica de la Portilla Montaño.

A Enzo
por casi quince años debatiendo.

 

 

Si estás pensando en suicidarte
debes saber:

No existen motivos
para no hacernos daño.

Si realmente lo deseamos
nadie más puede impedírnoslo.

¿Crees que el dios que te abandonó en la Tierra
te admitirá en su gloria del cielo?

No existe una razón para estar aquí.

No existe un solo motivo Sigue leyendo Si estás pensando en suicidarte

Amigos imaginarios: Este es mi sueño recurrente (Continuación)

Amigos imaginarios: Este es mi sueño recurrente (Continuación)

 

Lee la primera parte aquí: 

http://www.todomepasa.com/2017/08/sueno-recurrente.html

 

Un día cualquiera del mes de diciembre, poco antes de las vacaciones, Berenice y papá subieron a un taxi de sitio. Berenice iba retrasada para ir a la escuela, y el chofer había llevado el automóvil chocado al taller. Alguien tenía que ocuparse de que la preadolescente (prepuberta, se llamaba a sí misma) cumpliera sus pocas, poquísimas obligaciones.

Papá y Berenice no se dirigían la palabra. Clásico, superclásico en ellos. Ninguno recuerda por qué había sido la última pelea: Demasiadas horas facturadas por el recién lanzado servicio de internet. Antes se pagaba por hora, sin contar que uno se conectaba vía llamada telefónica.

¿Con quién hablas tanto tiempo?, preguntaba papá.

Con mis amigos imaginarios, decía Berenice.

Papá sonreía pues, sí, era “lo normal”. Berenice nunca tuvo con quién hablar, así que siendo pequeña se inventó dos o tres amigos para entretenerse. Cuando yo aparecí en escena, Berenice me llevaba demasiados años de edad.

A Berenice le gustaba jugar Turista Mundial.

No el de Disney, tampoco el Monopolio: El Turista azul, el de los billetes grises de cinco pesos, azules de veinte, rosas de quinientos. Le gustaba abrir la caja y contar los mil quinientos pesos que cada participante necesitaba para comprar. Desde Estados Unidos de América hasta Inglaterra, cuatro aerolíneas, evita Groenlandia y la cárcel, procura caer en Oceanía. Más las casillas para tomar una carta o un telegrama.

Papá compró varias versiones actualizadas del Turista. Berenice tiró cada caja en el bote de la basura. ¿Correos electrónicos en vez de telegramas? ¿Moldavia, Lituania y Letonia en lugar de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas?

El juego era lo de menos: así se tratase de dominó, parkasé o serpientes y escaleras, Berenice siempre jugaba por dos. Bien pudo haber jugado con alguien más, no sé, alguna de las varias muchachas que trabajaron por ratos en el departamento de papá. Pero a ella le gustaba tomar al menos dos fichas y fingir que era su propia gemela. Ya no recuerda quién era la gemela buena y cuál la malvada.

Entonces llegué yo. No éramos gemelas, pero nuestro papel como la hermana buena o la hermana mala en cuestión de meses se definió.

Continuará.

Sueños de una darketa: La saga continúa – Cuento

Sueños de una darketa: La saga continúa

Un cuento de Jéssica de la Portilla Montaño.

 

Hoy desperté con la increíble noticia de que mi suegra murió hace unas horas de un ataque al corazón.

Me conmoví hasta las lágrimas, pero no por ella sino por el glorioso futuro que ahora vislumbro, los sueños de opio como decía mi ex amiga:

Mañana mismo estaré instalada en la casa de mi novio.

Y, claro: dormiremos en el cuarto de mi suegra. Fornicaré con su hijito en la misma cama en que ella le cerraba las piernas al ex marido.

Para asegurarme de que esto dure muchísimo tiempo, a mediodía iré al ginecólogo: adiós dispositivo intrauterino. Mi primogénito llegará en nueve meses, antes si se puede. Tendremos tres niños que serán malcriadísimos.

Pintaré de negro mi nuevo hogar. Mi novio deberá abandonar su burgués empleo para dedicarse a mí y a mis hijos y a ensayar con la banda. El resto del tiempo fornicaremos sin descanso, porque quiero tener muchos hijos: ya no tres sino mínimo cinco.

La vieja vivía en la miseria (¿Por qué es más barato el alcohol que los alimentos?, preguntaba cada que organizábamos una reunión). Pero, quién lo hubiera dicho: en el testamento salió que era dueña de varios terrenos. Cuando supo que su hijo me dio un anillo de compromiso, la muy bruja comenzó a ahorrar cada centavo con la esperanza de mandarlo a Dinamarca o Noruega a terminar la universidad… Cómo me encantaría restregar en su arrugada jeta que ahora YO y nadie más seré la “dueña de sus quincenas”, ja ja ja: sólo por eso lamento que la arpía esté más muerta que un pollo rostizado.

Dejaré que mi cabello crezca hasta la cintura, y convenceré a mi novio de hacerse unas rastas. Llevaremos a nuestros niños a los Festivales Oscuros para que el mundo sepa que somos papás cool. Cada día iremos al Tianguis del Chopo a cambiar discos; por las tardes, unas chelas con la banda.

Convertiré el jardín en un gran plantío de marihuana que ni en sueños imaginamos. Nuestros amigos lo agradecerán.

Andaremos desnudos por el patio, la música a todo volumen. Mis hijos no irán a la escuela. Nadie nos prohibirá hacer lo que nos venga en gana. Veremos televisión de paga, “televisión de calidad”. Fiesta cuando la ocasión lo amerite (léase: todos los fines de semana). Aprenderé a tocar la batería y me desharé de lo que recuerde la existencia tan vana de esa perra malparida.

Y cuando mi novio y yo nos hartemos de nuestra vida anárquica, en unos quince o veinticinco años nos reintegraremos a la sociedad.

Eso sí: hoy mismo aprenderé a bailar zapateado para retozar sobre la tumba de mi queridísima suegra. ¿Cómo puedo agradecerte por haber muerto?

Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana – con un cuento de Héctor Juárez Lorencilla

Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana.

 

Esta antología de minificciones fue otro regalo de cumpleaños, pues Héctor Juárez Lorencilla (léase: mi esposo y padre de Arancita) participa con un cuento.

Así es: mi esposo le ha estado echando muchas ganas a esto de la escritura, y ya casi me quita la chamba. Es un honor ser su editora y administrar su blog de Educación y Leyes para Todos.

El libro Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana es parte de la colección Ficción Express de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Seguro que algún día serán minificciones famosas.

El año pasado vi la convocatoria literaria en el blog de la Antología Virtual de Minificción Mexicana. Entonces le pedí a Héctor que preparara algunos textos para ayudarlo a editarlos y corregirlos, y ya que él los enviara.

Y finalmente se quedó su cuento “Pleno espectáculo”, que dice así:

 


Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana. Cuento de Héctor Juárez Lorencilla.
Vamos al circo. Ficción Hispanoamericana. Cuento de Héctor Juárez Lorencilla.

PLENO ESPECTÁCULO

Héctor Juárez Lorencilla.

 

─¡Entren! ¡Pasen! En el pabellón conocerán los últimos timos a la humanidad, los más recientes fraudes y engaños a la gente bien, un revés de la verdad, una transacción deshonesta. ¡Pase, señora!, son cuatro boletos a 25 pesos cada uno, más el programa de la función en letras de oro, más la gorra para el niño y los helados, nos da un total de… veamos… más la propina y las palomitas… eh, veamos… Son 780 pesos.

─¡Esto es un robo! ¡Pero qué sinvergüenzas!

─Ya escucharon a esta dama: nosotros no mentimos. ¡Pasen!

 

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Claro que la convocatoria pedía dos cuentos más para poder elegir el ganador. He aquí los otros dos textos que Héctor escribió: “Recuerdo recuperado” y “Cibercirco”:

 

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RECUERDO RECUPERADO

Héctor Juárez Lorencilla

 

Mi padre jamás me llevó al circo, tuvo otras ocupaciones, siempre postergó nuestra visita. Me ilusionaba el ver tigres y leones, me entusiasmaban los poderosos caballos y los simpáticos changuitos…

Crecí, y nunca disfruté de ese espectáculo.

Ahora me conformo con una función similar: soy periodista, y voy a la Cámara de diputados a escuchar sus debates.

 

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CIBERCIRCO

Héctor Juárez Lorencilla

El circo mecatrónico-digital de realidad aumentada es más peligroso que el real: tienes que pagar poco, pero firmas una carta responsiva por si sales lastimado, con una mutilación o de plano muerto.

Luchas contra el tragafuego, los tigres, los gorilas y los hombres fuertes. Mi hermano perdió una pierna al tratar de cruzar un pantano lleno de cocodrilos.

Yo estoy pagando para estar con los acróbatas asesinos. Me he entrenado cuatro años para entrar a la carpa.

Noticias TodoMePasa se muda: ahora nos leen directo en TodoMePasa.com

Noticias TodoMePasa cambia de dirección:

Queridos lectores:

Por cuestión del rediseño de este dominio, y de un certificado SSL (lo que sea que esto signifique), ahora podrán leerme directo en TodoMePasa.com, sin subdominio.

El link de Noticias TodoMePasa ahora es:



El primer post que publico allá es:



No dejen de recomendarnos, y visiten mis publicaciones anteriores que les dejo aquí mismo.

Bianca Grimaldi,

Noticias TodoMePasa.

Gabriel García Márquez, el Gabo, cumpliría años

Ya puedes leer nuevos textos de Noticias TodoMePasa directo en el home de TodoMePasa.com:


Gabriel García Márquez… Si estuviera vivo, cumpliría hoy 90 años. 

El extraordinario escritor colombiano, quien con su obra cumbre “Cien Años de Soledad”, nos llevó a un mundo mágico llamado Macondo. Vivimos con él las alegrías y tragedias de la familia Buendía durante cien años.

Gabriel García Márquez, el Gabo. Su cumpleaños es el 6 de marzo.

Gracias a esta obra ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982. Es parte del boom de escritores latinoamericanos, entre ellos:

Mario Vargas Llosa, de Perú; Julio Cortázar, de Argentina; y Carlos Fuentes, de México.

Todos ellos vieron sus mejores tiempos en los años 70 y 80, cuando crearon sus grandes obras. Además también fue cuando el movimiento de la izquierda latinoamericana pegó fuerte con la llegada del socialismo a Cuba.

García Márquez fue un gran amigo de Fidel Castro. 

También fue la época de las dictaduras en Argentina y Chile. Ahí hubo gran cantidad de personas desaparecidas a manos de los militares que tenían el poder.

Entre las obras más reconocidas del Gabo están El coronel no tiene quien le escriba, y El amor en los tiempos del cólera, llevadas  la pantalla grande con  éxito regular.

Por allí se cuenta que hubo también una versión cinematográfica de Cien años de soledad que pasó totalmente desapercibida. Ni la magia del cine pudo plasmar la belleza y la fantasía de la fundación de Macondo, después del éxodo de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán. Ellos fundaron Macondo y es donde transcurre la niñez de sus  tres hijos: José Arcadio, Aureliano y Amaranta y los descendientes de estos.

Nunca podré olvidar, a mis diecisiete años, cuando la leí por primera vez, la emoción que sentí al casi  terminar la obra. No podía respirar y el corazón me latía fuerte al descubrir que estaba a punto de enterarme del final.

Existen muchas novelas que marcan tu vida y esta fue la que marcó la mía.

Imagen: Pinterest

Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire (Regalo de año nuevo)

Cuentos infantiles ilustrados:

Un trompo de aire

De: Jéssica de la Portilla Montaño.

En exclusiva para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil.

Ilustración: abtuno.

TodoMePasa.com


–¿Alguien sabe qué es un huracán?
–¡Un trompo de aire que sirve para volar!
Varias niñas rieron. Otras, abuchearon. Mariela se recostó en su pupitre con la esperanza de que nadie la viera.
–¿Quién dijo esa tontería?
–Ash. –La alumna más odiosa se puso de pie para señalar a la culpable. –¡Quién más iba a ser, Miss!

Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire, Jéssica de la Portilla Montaño (México).
Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire, Jéssica de la Portilla Montaño (México).

En el carro, la mamá ojeó el reporte.
–“Imaginación excesiva, alejamiento de la realidad, se solicita evaluación psicológica”… ¡Ay, niña! Te he dicho mil veces que la magia no existe. ¿No entiendes?
–¿Y las sirenas, mamá? ¿Y las haditas?
–¡Que no existen, niña! Ya deja de leer tonterías y mejor ponte a estudiar.

Mariela cerró con seguro la puerta de su habitación. Guardaba el cuaderno azul en un cofre bajo la cama. En una hoja blanca esparció pétalos de tulipán antes de escribir con zumo de limón:

Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire, Jéssica de la Portilla Montaño (México).
“Estoy en el salón de clase. De pronto, un trompo de aire del tamaño de un gato atraviesa la ventana y atrapa a mis compañeras. Se van volando hasta… ¡Cancún! ¡Sí! ¡Hasta Cancún!”.

–Qué raro… Vamos a esperar a que lleguen, ¿no?
–¡Sí, Miss!
–Bueno. Ponte a leer lo que quieras mientras califico exámenes.
–¡Sí, Miss!
La niña abrió su mochila para tomar el libro de Hans Christian Andersen.

Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire, Jéssica de la Portilla Montaño (México).
Cuentos infantiles ilustrados: Un trompo de aire, Jéssica de la Portilla Montaño (México).

Dos horas más tarde, el Director del colegio entró al salón.
–Carmina… ¿Carmina? ¡Despierta!
La profesora abrió los ojos de golpe. Mariela se aguantaba la risa.
–Te hablan por teléfono. De larga distancia. ¡Dicen que son tus alumnas!


 

Convocatoria literaria Antologarte 2016 Literatura Infantil y Juvenil

Jéssica de la Portilla Montaño es la cuarta participante y coordinadora de AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil. Desde 2007 escribe en TodoMePasa.com, y desde 2015 es mamá de Aranza. “Un trompo de aire” es uno de sus cuentos infantiles ilustrados por abtuno.

Guillermo Samperio: correspondencia inesperada (Descanse en paz)

Guillermo Samperio: correspondencia inesperada

 

Conocí a Guillermo Samperio de forma aleatoria, por Facebook, en esa época en que todo el mundo tenía agregado a todo el mundo por culpa de un jueguito llamado Mafia Wars (la pregunta clásica era: “¿Te tengo en mi mafia?”).

En esa cuenta que borré luego de mi última y afortunada ruptura amorosa tuve aproximadamente 3 mil 900 contactos. Hoy día aprecio más la privacidad social.

Fue el viernes 04 de junio de 2010, a las 4:20 de la tarde, que escribí en mi muro un brevísimo texto poético dedicado a mi crush, a mi no tan platónico amor (que, por supuesto, era alguien distinto a esa penúltima pareja oficial que tanto presumí en las publicaciones perdidas de este blog, mismo que en 2017 cumple ya 10 años en línea):

 

Soñé contigo.
Prohibido distraerse, jamás enamorarse…

Pero te soñé.
Decías “te quiero” antes de despedirnos.

Volví a soñarte después.
Tus labios exploraban los míos.
¿Quién besó a quién?

Hoy decidí no dormir: prefiero pensarte.

Descansa.
Que pases buenas noches.

…cuál no fue mi sorpresa cuando casi dos horas después, a las 6:03 de la tarde, Guillermo Samperio (de cuyas letras me enamoré con sus “Zapatos de tacón púrpuras”, cuento publicado en Fantasiofrenia II, Antología del cuento dañado, libro en que publiqué por primera vez ‘en papel’) me contestó con un comentario desde su cuenta Samperio G Guillermo:

 

También te he soñado. Vienes de una calle ocre entre tarde y noche. Qué bueno que llegaste, digo. A dos pasos de mí, te disuelves y mi brazo se queda extendido. Otra vez, me asomo a la ventana de mi casa. Estás allí, tú alargas un brazo en la banqueta de la tarde. Entras al edificio, escucho el taconeo, pero no estás y… tu taconeo sigue hacia los otros pisos: se pierden en la azotea. Eso también es jamás enamorarse.

Acordamos en el nombre “Ensoñaciones” para nuestro intercambio epistolar, mismo que publiqué aquí.

Después me enteré de que mi not-so-platonic también tenía pretensiones de ser escritor y que conocía a Samperio en persona, que había tomado talleres con él. Me lo recomendó mucho. También me prestó el libro de Ventriloquía inalámbrica, que me encantó, aunque este hombre (un niñote que presumía “de cierta edad”, como decía él) se enojó porque según le maltraté esa primera e inconseguible edición. Lloré tanto con la “Advertencia sobre nada” que le escribí a Guillermo para que me permitiera publicar un fragmento.

Un día fui al taller en la casa de Guillermo Samperio. Sólo un día. La pasé bien, era una persona muy agradable. No pude regresar por mi horario de trabajo, y al poco tiempo rompí con quien era mi dizque pareja. Al día siguiente de esa afortunada ruptura recibí un comentario de mi hoy esposo en este blog, y a las tres semanas vine a León, Guanajuato, sin saber que ya no me iría.

Es terrible leer en el periódico en que laboras que murió alguien a quien conociste casi por error, por casualidades literarias y tecnológicas que no se repitieron.

Descanse en paz.

 

Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica.
Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica.

 

Advertencia sobre nada (fragmento)

Las luces iluminan el escenario circular y sale una mujer de aspecto parecido al de todas las mujeres, vestida de mallas negras, payasito azul metálico y dos peinetas doradas contra la cabellera castaña; el maquillaje le delinea con exactitud y claridad el rostro bello. La música árabe emerge desde los instrumentos de una orquesta oculta; la mujer lleva a cabo una serie de movimientos entre dancísticos y gimnásticos hasta que se detiene. Y comienza a entrelazarse a sí misma; de pronto, de su cuerpo brotan piernas y brazos creando nudos y tejidos humanos, figuras complicadas y elásticas, o sencillas y maleables, que se suceden con aparente facilidad y que el público admira con  una copa en la mano. La música va perdiendo intensidad y la mujer va volviendo a su aspecto parecido al de todas las mujeres; luego de los aplausos, desaparece hacia algún lugar desconocido. Uno se queda con la sensación de lo evanescente, del ensueño, de la nada. Ante esto, uno podría argüir que una mujer importante, fundamental, es la ejecutiva, o una químocofarmacobióloga, y sin lugar a dudas tendremos razón, pero únicamente en parte. ¿Qué sería del Distrito Federal sin sus contorsionistas? ¿Una ciudad triste, austera, proclive al juego del suicidio, pues habría que prescindir también de equilibristas, enanos cómicos, baladistas que se disfrazan de luces, escultores que fabrican esculturas parlantes y móviles, ventrílocuos, mimos ambulantes y otros individuos acostumbrados a meterse en el ocio de los demás no sólo para causar admiración y envidia…? Bueno, al parecer el Ventrílocuo se alejó de su despropósito, pero no hay problema porque ha ido caminando de una punta de la nada a la otra, ayudándose de una larga vara de palabras y aún no existe la más remota seguridad de que llegue a la lejana plataforma.

Las personas mencionadas hasta aquí y las similares ausentes tienen el don de formar realidades desde lo ficticio, lo improbable, lo hipotético y lo falaz. Después de que uno testimonia sus actos, no queda nada, y al respecto no pasa nada porque al final de cuentas ellos vuelven a su estado natural: la nada. Si la contorsionista pudiera escribir o dibujar sus nudos y sus tejidos, no cambiaría nada, ya que siempre estaría yendo y viniendo de lo imaginario a las realidades y de éstas a aquél. Algo similar sucede con las bailarinas, los poetas, los ventrílocuos. Usted los ve pasar en las realidades, comen, visten, aman, se disgustan, mueren y tienen un aspecto parecido al de la humanidad. Lo que une y divide a unos y a otros es el espacio donde se funden el ocio y la nada, en un tiempo que surge de manera fantástica para desaparecer de inmediato, como una pantomima, un pase de baile, una mueca, un verso, el acorde de una guitarra.

El ventrílocuo hace hablar a otros con una sola voz y el escritor crea lo mismo, aunque tenga la costumbre de utilizar sucesivos varios otros, inventándoles la voz. El asunto no hace variar en el fondo nada. Habría que reconocer, por otro lado, que si un ventrílocuo deseara aventurarse en un proyecto similar al del novelista*, resultaría una aventura extravagante. Ahorita mismo usted no está leyendo rigurosamente a Guillermo Samperio, sino a uno de los muñecos de su tocayo, el ventrílocuo Guillermo Samperio, y no me sorprende ni me angustia saberme moviendo la boca con la voz de éste. Al fin y al cabo es mi profesión, oficio, entretenimiento, fatalidad, truco, determinación.

La confesión anterior le hará entender un poco más por qué hablo así, de estos temas y de mis compañeros como si se trataran de uno solo, tragaespadas y poeta lo mismo, novelista y lanza puñales una misma persona, cantante y arquitecto una misma zona de influencia y movilidad. Y lo comprenderá mejor al saber que ese es mi mundo. Viajo en la oscuridad de la maleta de Samperio y estoy bien así. Me acomodo en las bambalinas que ambos compartimos y donde sus habitantes lloramos al divino mago Zobek, quien perdió la vida en una quimera del espacio, intentando sacar realidades del vacío, del hueco, de la sombra. Cuyo orificio llenó la ociosidad de los que no son magos ni ilusionistas. Ese es mi mundo y allí también soy feliz, pues no sólo el sufrimiento, el escándalo, la frivolidad, la extravagancia, nos mueven con cuerdas invisibles. He oído decir que le tienen lástima o compasión al que se acuesta sobre vidrios, suponen que en casa el hombre tiene por lecho un colchón de botellas rotas. No los miren así ni los vean como seres excéntricos. Las personas que se horrorizan y dejan escurrir expresiones de filantropía, mejor que no los visiten; cierren los ojos cuando la espada vaya entrando al cuerpo desde el cielo; cierren el libro cuando el puñal esté viajando hacia los costados de la ayudante del prestidigitador, mi amiga íntima. Que mejor se alejen con la gasa sobre el rostro, los calcetines muy limpios, el ademán dibujado.

Antes de proseguir, quiero disculparme por la anterior arenga, pues de cualquier modo nada cambiaré con ella, como no se ha podido modificar la antigua ruta que nos ha traído hasta el filo del siglo veintiuno. Por otro lado, mi cólera surgió de recordar al valiente Zobek, quien fue amigo mío y de Guillermo. Hoy nadie lo recuerda ni le ofrece homenaje ni reconocimiento alguno.

Ahora, es momento de que usted juzgue si vine de la nada o si nada tiene que decir al respecto; independientemente de lo que usted responda, tengo el gusto de haber existido en estas hojas, de haber podido expresarme y de que me escucharan un rato. Si el que me hace viajar en su engañosa maleta no hubiera escrito esta “advertencia sobre nada”, yo hubiera sido un puñal nunca lanzado, un nudo de mujer nunca intentado. Sé que a veces se nota que Samperio mueve la boca cuando me manipula, pero si yo no tuviera esa ventaja, él nunca diría nada.

*En la edad del bronce, el escritor no escribía; contaba una misma historia o elegía alguna de entre su pequeño repertorio. En su raíz, fue un ventrílocuo de sí mismo; la historia del drama tiene un origen semejante hasta alcanzar su perversión mayor en la telecomedia.

Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica, Océano, 1996, primera edición, pp. 16-20.
Texto reproducido con autorización escrita del autor.

Novela para imaginarse en blanco y negro

“EL COYOTE Y EL MURCIÉLAGO”: NOVELA PARA LEERSE IMAGINANDO A BLANCO Y NEGRO

“El coyote y el murciélago” es la nueva novela del escritor chilango radicado en León Bernardo Monroy: un homenaje a las revistas pulps y la cultura popular de la década de los 30, con muchos balazos, sombreros fedora, música swing y danzón.

Paradójicamente, la novela está descargable en formato epub, por lo que su medio de difusión principal es el digital, y es posible leerla en una pantalla de celular, laptop, PC o iPad.

Cabe señalar que su descarga es gratuita, en el sitio de Vozed, especializado en la difusión y promoción de la literatura, creado y dirigido por Humberto Bedolla.

 

DEL MUNDO DEL PAPEL AL DIGITAL

“El coyote y el murciélago” arranca en 1936, cuando dos muchachos, de nombre Ezequiel y Julián, deciden imitar las aventuras de los héroes más populares de aquel entonces, como El Avispón Verde, La Sombra, El Llanero Solitario, Doc Savage o Conan el Bárbaro.

Como es de esperarse, uno asumirá el papel del héroe y otro del villano.

Respecto a su novela, Monroy explica: “El coyote y el murciélago está narrado al estilo de las novelas pulps, los seriales radiofónicos y las tiras cómics de los años treinta y, como tal, no tiene más objetivo que entretener. Quise imitar toda la acción, aventura y emoción de aquella época”.

“Hoy en día lo retro está de moda: las películas de los ochenta, la moda rockabilly de los cincuenta, los nazis de los cuarenta con Donald Trump… y la emoción, divertimento, personajes y aventuras de las revistas pulp de los treinta. Prueba de ello es la excelente serie Agente Carter”.

“Quise explicar a los lectores más jóvenes el origen de lo que hoy en día son los superhéroes. Por eso incluyo como protagonistas a Stan Lee, Bob Kane, Bill Finger, Jerry Siegel y Joe Shuster, entre otros, creadores de personajes como Spiderman, Batman y Superman”, informa el autor y periodista.

La influencia de los pulps la podemos ver claramente en las películas de “Indiana Jones”, y “Captain Sky and the world of tomorrow”, por mencionar solo algunos ejemplos, y no precisamente “Pulp Fiction” de Tarantino.

Una novela para imaginarse en blanco y negro: El coyote y el murciélago, de Bernardo Monroy.
Una novela para imaginarse en blanco y negro: El coyote y el murciélago, de Bernardo Monroy.

Pero… ¿Qué fueron las revistas pulp?

Los pulps fueron unas revistas que proliferaron durante los años 20, 30 y 40 del pasado siglo. Estaban impresas con un tipo de pulpa de madera bastante corriente, amarillento y barato, de allí su nombre.

Las pulp magazines tenían historias de aventuras y acción pura y dura, con personajes heroicos, valientes, virtuosos, damiselas en peligro tan voluptuosas y semidesnudas que hoy en día serían motivo de censura, y villanos crueles, lascivos, amorales.

Por lo general, su calidad literaria era dudosa, pero había honrosas excepciones. Los pulps fueron el espacio donde se dieron a conocer autores ahora clásicos, como Raymond Chandler o H.P. Lovecraft, entre otros.

La novela está disponible para su descarga gratuita en el portal de Vozed. Cuenta con la selección y edición de Humberto Bedolla, diseño gráfico y portada de Lizzeth Bedolla e Ilustraciones del youtuber y dibujante también defeño radicado en León Ron Durden.

 

SINOPSIS Y DESCARGA

México, 1936. La época de los grandes cambios sociales, del swing, las últimas películas de Chaplin y el surgimiento del cine de charros, el art decó y Agustín Lara, pero también del nacimiento de los superhéroes como los conocemos: los seriales de radio con El Llanero Solitario, las tiras cómicas de Mandrake el Mago y las revistas pulp, estelarizadas por La Sombra o El Avispón Verde.

En esta época viven Ezequiel y Julián, dos muchachos multimillonarios a quienes el ocio los lleva a convertirse en personajes enmascarados salidos de la ficción. Entre disparos de ametralladoras Thompson al ritmo de In the mood, vidas humanas desperdiciadas y violencia innecesaria, los chicos deciden si madurarán o no mientras conocen aspirantes a artistas llamados Milton Finger o Stanley Martin Leiber.

El coyote y el murciélago, por Bernardo Monroy

 

SOBRE EL AUTOR

Bernardo Monroy (Ciudad de México, 1982) actualmente vive en León, Guanajuato. Es periodista y ha publicado el libro de cuentos El Gato con Converse y la novela La Liga Latinoamericana.

Disponibles en la red para du descarga gratuita, están Slasher de editorial argentina Zona Literatura:

http://zonaliteratura.com/index.php/2011/11/20/salsher-novela-de-bernardo-monroy-presentacion-descarga-ebook/

Monroy es aficionado a los videojuegos, los cómics y los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción, y escribe porque está frustrado, ya que nunca pudo ingresar a la Escuela de Jóvenes Dotados del Profesor Xavier. Sus textos han sido traducidos al klingon y al élfico.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy

 

Amante de las aventuras, de las selfies y de las buenas hamburguesas. Bernardo Monroy (Ciudad de México, 1982) es un periodista y escritor que radica en León, Guanajuato, primer publicado del proyecto AntologArte de TodoMePasa Ediciones con su cuento Irregular.

Para celebrar la publicación de su novela más reciente, El coyote y el murciélago, Bernardo Monroy (Vozed, 2016), le hemos realizado una entrevista sobre su trayectoria. He aquí la primera parte:

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: ¿Cuándo supiste que querías ser escritor?

Bernardo Monroy: Creo que fue en la adolescencia, influido por todos esos escritores de terror que proliferaron durante la década de los ochenta y en los noventa llegaron traducidos a México: Stephen King, Clive Barker, Peter Straub, etcétera. Un autor me llevó a otro, y conocí a los clásicos del género “de espantos”, y así hasta que descubrí que me quería dedicar a contar historias.

En cierta forma, siempre estuve en contacto con la literatura. Mi padre me adentró en las novelas de Ian Fleming, el creador del Agente 007, a mi madre le encantaba Jane Austen, mi abuelo paterno solía citar al Quijote de manera sarcástica, y mi abuela materna adoraba a Agatha Christie, Conan Doyle y Raymond Chandler, tenía una colección que me heredó.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: Cuéntanos cómo iniciaste tu trayectoria literaria.

BM: Comencé escribiendo en serio en la escuela de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem). Pero no empecé a publicar hasta que llegué a León, en una revista de Guanajuato capital llamada “Cuévano”. Después ingresé al periódico El Heraldo donde me dediqué, ahora sí, a ganarme la vida con la palabra.

Mi primer libro fue “El gato con converse”, una serie de relatos de corte fantástico editados por Ricardo García Muñoz. Después, apareció “La liga latinoamericana”, gracias a Dorian F. Cano y Juancarlos Porras, de Grupo 800, con quienes también saqué a la luz varios relatos cortos.

Gracias a Gustavo Mayares, de Argentina, publiqué mi novela “Slasher”, un homenaje al cine de terror de los ochenta. Después publiqué “WMD” y “Segunda temporada”. La primera es una referencia a la animación japonesa, y la segunda, un canto de amor a las series de televisión. “Segunda temporada” es mi novela favorita, pues representa una catarsis de una depresión que salí.

Actualmente, gracias a Humberto Bedolla, publico “El coyote y el murciélago”, un homenaje a las historias pulp y mi primera novela histórica, ambientada en 1936.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: Sabemos que te dedicas también al periodismo. ¿Cómo haces para combinar esta faceta laboral con la literatura?

BM: Pudiera escribir muchísimo al respecto, pero lo resumo con una frase: Me gano la vida contando historias. Cuando hago periodismo, las registro. Cuando soy escritor, las invento.

La crónica periodística es mi género favorito. Me permite describir un entorno, contar lo que sucede con la gente que sobrevive día con día, es fascinante. Entre mis ídolos están Tom Wolfe, Hunter S. Thompson, Norman Mailer o Svetlana Alexievitch, todos ellos extraordinarios narradores y periodistas.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: ¿Qué obras y autores son tu inspiración?

Me apasiona sobre todo la literatura victoriana. Dickens, Stevenson, Stoker, Austen. Amo profundamente la literatura de terror, ciencia ficción, fantasía de espadas y hechicería o novelas noir y de misterio. Philip K. Dick, Brian W. Aldiss, Lovecraft, Robert Bloch, Richard Matheson, William Gibson, Raymond Chandler, Ernest Cline, y otros que proliferaron en la década de los noventa que no pertencen precisamente a estos subgéneros, como Bret Easton Ellis o Chuck Palahniuk.

Lo cierto es que las influencias lo son todo, no únicamente los libros. Me encantan las películas cutres de la década de los ochenta, así como las clásicas (Volver al futuro, Los cazafantasmas o los fabulosos churros de Rubén Galindo), soy fanático del actual boom de series televisivas, creo que se puede aprender mucho sobre narrativa viendo un capítulo de Black Mirror.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: ¿Es complicado destacar en el medio literario mexicano viviendo en provincia?

BM: En realidad no, porque me mantengo alejado del mundillo literario. La gran ventaja de la red es que permite que te lean en todo el mundo, y codearte con gente que sigue tus mismos intereses, aficiones y géneros. Gracias a la red es como he publicado y me he dado a conocer.

El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.
El coyote y el murciélago, novela de Bernardo Monroy.

TMP: ¿Por qué publicar en medios electrónicos?

BM: Porque hay mayor difusión. Con una búsqueda en Google y un clic puede el lector tener acceso a todo el mundo, y a tu obra. Internet abre posibilidades infinitas.

Germán Dehesa, “el Charro Negro”, aniversario luctuoso

Muere Germán Dehesa, “el Charro Negro” (2010)

Cuando murió Germán Dehesa hace seis años publiqué esto:

“Este post está dedicado a mi mamá, fan número 1 del Charro Negro.

“Ella leía su columna sin cansancio (hoy es viernes, hoy toca… hoy tocaba), fue a ver su espectáculo a La Planta de Luz (¿también la cerraron por decreto presidencial 100% constitucional???, \’ora hasta tenemos que comprar televisores digitales aunque estemos sin empleo, ¡pero qué NECESARIO!!!) y se la pasaba hablando sobre qué tal durmió Montiel -¿qué tal duermes, Peña Nieto de Gebara Farah?- y de los feminicidios de Ciudad Juárez, Chihuahua… aunque hoy hablamos de Mexicanicidios en toda la República de Ciudad Juárez, antes México.

Germán Dehesa y su Gaceta del Ángel. Periodista mexicano.
Germán Dehesa y su Gaceta del Ángel. Periodista mexicano.

“Germán Dehesa y Armando Fuentes Aguirre “Catón” fueron los primeros columnistas que leí cuando ni ojeaba política porque me produce ASCO. Como escribieran El Fisgón y Helguera, hoy me da risa este sexenio, mucho más que el anterior porque Fox y Martita de perdis son pendejamente simpáticos (les recomiendo los ejemplares de “El BicenteNarco” y “Espejito espejito, ¿cuál es la mejor estrategia contra el narco?” de la revista El Chamuco y los Hijos del Averno), aunque realmente temo el 2012, no por “la profecía maya” sino por el ya pactado triunfo del Aerogavioto y su “Código Paulette”. Ya no estará el Charro Negro de México para señalarlos, para hacer activismo social en favor de la seguridad y de la PAZ que tanta falta le hace a Calderonlandia… qué pena que nuestro H. Presidente ya no se pueda echar para atrás y que prefiera que la marabunta se trague a sus “compatriautas” antes que reconocer que JAMÁS debió echarle agüita al pequeñísimo hormiguero.

“Eeen fin. Yo que no vi ni leí noticias toooda esta semana para no saber detalles del cómo Ken encontró repentinamente a La Barbie (¿y El Chapo, CUÁNDO?), de los setenta y tantos indocumentados asesinados en Tamaulipas y otros veintiséis más recientes, o algo así, no sé ni me interesa… Pero hoy un amigo de Sogem escribió que la muerte de Germán Dehesa por cáncer, la enfermedad de moda, le recordaba el adiós de su padre, y yo así de QUÉ, NO ES CIERTO, ESTO SÍ ES IMPORTANTE (¿cuáles asesinatos del Soldado Bala Perdida?, ¡éste es el Gobierno del Empleo!!!), ES LO ÚNICO QUE LE FALTA A LO QUE AÚN QUEDA DE ESTE PAÍS: QUE DIOS NOS QUITE A LOS POCOS BUENOS.

Descanse en paz Germán Dehesa y su Gaceta del Ángel. Va para ti este pequeño post, mamá, por haberle sido tan fiel a tu “novio”…