Creo que se me antoja algo de perspectiva

Creo que se me antoja algo de perspectiva

Perspectiva: Domingo 15 de Abril de 2007
3:21 de la tarde

Simplemente tengo ganas de seguir escribiendo. Ninguna cosa en particular. Debo todas las tareas de Poesía, la mitad de mi guión de Largometraje, por no hablar de la tesis que tengo que entregar en un mes… ¿Pero qué quiero escribir? Ni idea. Ayer estaba pensando en el cuento de los camellos, que se me ocurrió por una anécdota que me contaron sobre Egipto, pero no escribí nada. Debería estar haciendo tarea, falta un mes para graduarme de la escuela, pero no puedo concentrarme. ¡Qué raro! bla bla bla. Todo lo que escribí en mis vacaciones me parece de una simpleza absoluta. Y lo que entregué antes de irme, me aburre luego de tres líneas.

¿Qué sucede? Fin de semana de televisión e Internet basura: todo sobre Katie Holmes y Tom Cruise, Britney Spears y Fed-Ex, la biografía de Lindsay Lohan y de remate una película de las Gemelas Olsen (¿peor que eso? doblada al Español). Pereza mental… ¿Para qué pensar?, ¿en qué? No sé por dónde comenzar. Una pizza Cheesy Pops.

Sigo leyendo La historia interminable y Luces del Norte por ratos. Parece que estoy atrasada de noticias porque tiene unos tres meses que descubrí a Alessandro Baricco.
Estaba hojeando a La perfecta cabrona y me encontré con que hay que evitar “las maravillas de dos semanas”… ¡Ja! Si alguna vez he tenido novio, ha sido de ese tipo. No sé qué demonios leía ayer (¿un blog?, ¿un relato porno?), pero decía que “no por salir con muchos chicos, una es puta” o algo por el estilo, y La perfecta cabrona dice que no es lo mismo tener novio que salir con alguien…

¿Que qué pasó con el ex prospecto que besó a uno de mis “amigos, con o”? Lo previsto: regresó con su ex novia de siglos. Flojera.

También está el guapísimo de ojos de sueño, que terminó abriendo exactamente como yo esperaba.

Y de ahí en fuera, nada. Esta primavera me he portado bien :OP jaja.

¿Qué me preocupaba hace diez años? No tener plan para el fin de semana… Resultaba patético quedarse el sábado sin irse de antro, o algo por el estilo. Ahora tengo acceso a raves y festivales y demás, pero estoy demasiado cansada o con tarea que nunca hago.
Por fortuna, he llegado a la conclusión de que mis amores trágicos en realidad no fueron tales, sino que se trataba de una depresión cíclica, asociada a Insomnia, entre otras cosas.

¿Y todos esos poemas? Ahora los leo y son basura. Los versos en rima ya no convencen a nadie.

¿Los cuentos? Ni cómo arreglarlos, tendría que escribirlos de nuevo desde el principio.

A veces me pregunto si otras personas sienten curiosidad por el proceso creativo, por lo que pasa en la mente de un “escritor” antes de derramarse sobre la hoja en blanco, y también me pregunto si es normal sentirse un bicho raro, o no. Yo qué sé.

No es momento de ponerse filosófica, hoy es domingo y de seguro hay futbol en la tele, no está mi familia y hace un rato la Perruchis se metió corriendo del balcón porque le echaron agua a las plantas de arriba, y ¡zas!, le tocó baño.

Es divertido haber llegado hasta este punto, seguir buscando señales que me indiquen la ruta, regresarme de vez en cuando para admirar el paisaje y seguir, simplemente seguir adelante, con mi taza de té verde con arroz tostado y mi computadora inservible.

No he aprendido mucho en el transcurso de los años, pero cada vez me divierto más que antes.

“Si yo hubiera sabido todo lo que sé ahora”. La verdad es que debí nacer de veinte o de veintidós años porque me habría ahorrado tantos y tantos problemas. Acabo de descubrir que, en realidad, la vida puede ser tan sencilla…

Mejor me voy a trabajar un rato en el futuro Oscar, en el Pulitzer o en el Nobel.

Creo que se me antoja algo de perspectiva
Creo que se me antoja algo de perspectiva

Publicado por

Jéssica de la Portilla Montaño de Juárez

De vez en cuando reapareces. Esperas a que esté distraída, me acechas como un recorte amarillo que no sé de dónde saqué y entonces reapareces, sólo en ciertas ocasiones, precisamente cuando creo ya no extrañarte, me acompañas por breves instantes y de inmediato te disuelves, te haces espuma callada... Puede que siempre estés ahí y yo ni siquiera te note.

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