AMLO ganó, no pude ser “defensora del voto”, y perdí mi libro en un sentón

AMLO ganó, no pude ser “defensora del voto”, y perdí mi libro en un sentón

AMLO ganó. #AMLO ganó.

Se los dije. ¡Y no les cobré por leerles el futuro de nuestra nación!

Ayer hubo elecciones en mi México que no me duele. Días antes ya me preguntaba cómo demonios iban a orquestar ahora el fraude, sin más, para endilgarnos al odioso del Pepe Meade. En casi cada spot televisivo de estos meses recurrí al valioso botón de MUTE del control remoto. Aún así alcancé a escuchar un par de burradas como que “soy tan confiable que podrías encargarme a tus hijos” o algo así, o que el señor Meade bajó ocho kilogramos de peso porque “hacer campaña enflaca”.

¿…Cómo voy a dejar a Arancita con alguien que va a desaparecerla mientras está ocupadísimo en su estúpida campaña? ¡Mi hija pesa como quince kilos, hello! (Claro, no es como que Meade desaparezca a los hijos de los demás, si para eso están sus compas Peña Nieto, el de los cuarenta y tres, y el gordo este marranillo que no me acuerdo cómo se llama, el del agua destilada para los niños con cáncer… ah, sí: Javier Duarte. Qué pena ajena recordar a ese par de borricos).

Hace unos meses quién sabe quiénes llamaron por teléfono a esta su casa para preguntar por quién íbamos a votar.

-¡El voto es libre y secreto! -contesté con toda la indignación de una víctima de la Soraya MountBlack.

-Sí, por eso no le estamos pidiendo su identidad – refutó la señorita que me llamó.

-¡Ah, bueno! Voy a votar por “ya sabes quién”…

Y en honor a la verdad, hace más o menos un mes tocaron a la puerta de mi casa para dejarme el periódico Regeneración, del partido Morena (Movimiento de Regeneración Nacional):

-Estamos buscando defensores del voto. Se presenta en la casilla el primero de julio, verifica que se lleve todo en orden, y le pagamos quinientos pesos. No es necesario que vote por Morena.

-¿Quinientos pesos? -los ojos me brillaron como al gordo del Javier Duarte cada que ve un chuletón de cerdo en salsa de manzana. Ah, no: ese es Homero Simpson.

-¿La anoto?

-¡Y a mi esposo también, por favor! Y mi hija ya cuenta hasta el diez en inglés y en español… ¿se puede?

Yo que ya me veía sacando para un rico menú del Hotel León del Centro Histórico… Eso me recuerda la vez que fui a una cantina, pedí una crema de elote, y terminé comiendo una lata de Campbells. ¡Lo bueno que la cuenta no la pagué yo! Cincuenta pesos de hace diez años por poner una pinche latita de Campbells en un tazón, bah…

-Claro que sí. Solo necesito su credencial para votar para anotarla.

Ahí fue cuando dejó de gustarme el asunto. Dije que no tenía mi IFE a la mano porque la estaba usando para un trámite de ama de casa (sacar mi lavadora en abonos chiquitos para pagar poquito). Pero le di mi Whatsapp al chico, y… no volví a saber más al respecto.

Así perdí mil pesos en un día, la posibilidad de defender el voto por Andrés Manuel López Obrador alias el Peje, el Pejelagarto, Pejesaurio etc, Amlo, Amlove y demás.

Y lo más importante de todo: me quedé sin mi comida cara del Hotel León del Centro Histórico. La última vez que fui era día de la madre, mi esposo salió tarde de su oficina y yo llegué tarde a la mía porque me encantaba hacerme la güey (por eso ya no trabajo: ¡para que nadie me diga de madres por ser buena madre, pero una empleada muy pinche irresponsable!).

AMLO ganó... y se chingan. O ya nos chingará él a todos, tal cual han hecho sus antecesores en la silla.

AMLO ganó… y se chingan. O ya nos chingará él a todos, tal cual han hecho sus antecesores en la silla.

Lo dije y lo escribí varias veces en Facebook: me caga AMLO. Me cagaba, mejor dicho, pa’ qué más que la verdad, y me cagó durante años y años por sus poses y sus desmanes, por lo del Zócalo y por mis compañeros y profesores anarquistas (ahora les dicen “chairos”) de la Escuela de Escritores de México de Sogem Coyoacán. Me daba tanta pero tanta pereza cuando empezaban a hablar de marchas, las fotos contra FeCal (ya no me acordaba de ese apodo, jaja) y demás.

Ahora es lo mismo pero al revés: la mitad de mis contactos de redes sociales despotricando contra Andrés Manuel. ¿A que hubieran preferido la única alternativa, que era por supuesto el temido y tan anunciado fraude electoral? ¡Pos so sorry, no lo hubo!

Llevan años quejándose del PRI, otros tantos quejándose del PAN y de monstruos surgidos del régimen y para qué, para que gane la auténtica izquierda (no me vengan con que el PRD apoyando al Ricky Riquín Canayín es izquierda… Ah, sí: luego de dieciocho años alucinando a AMLO, lo del Ricky Riquín Canayín me mató, pero de tremenda risotada) y de todas formas se quejen porque ahora Morena es mayoría en las Cámaras, porque ahora TODO EL PAÍS EXCEPTO GUANAJUATO se subió a la ola del cambio reloaded, para que vengan con sus babosadas de que ¡oh!, ¡ojala en seis años te diga que me equivoqué contigo, AMLO!

Hello, ni Risente la hizo tanto de Tox, y a ese cabrón del Don Botas Boots hasta le aplaudían HOY HOY HOY cada que salía con sus ocurrencias, porque de ahí no pasó.

Al Peña Nieto lo vieron como una opción decente hace seis años porque según iba a volver a pactar con los criminales que Felipe Falderón alebrestó, y pos cuál. Si hubo fraude o no con EPN, la verdad es que no a mucha gente le preocupó porque una de nuestras prioridades es simple: vivir en paz. Queremos vivir en paz, no “vivir mejor” mientras te enteras de que mataron a no sé quién y a otros más que nadie supo cómo se llamaban. Queremos vivir en paz, no “mover a México” con sus reformas educativas y demás pendejadas que a mí como profesora de regularización me benefician un pero UN CHINGO.

Despierten, señores: ya pasaron las elecciones en México. Ya dejen de estar fregando. Se dicen de la “nueva oposición” solo porque no votaron por AMLO, y la verdad es que nos tienen bien pero bien pinches preocupados, no mamar.

Les quedan seis meses para seguir destilando veneno contra AMLO. Y me tiene sin cuidado si están de acuerdo conmigo o  no, al igual que me tienen sin cuidado por quién demonios votaron… Pero pos ya cambien su monotema anti “zombi” y anti “chairo”, ¿no?

PD. Estoy muy contenta porque me fui una semana a Saltillo, Coahuila, luego les comparto fotos (la imagen que uso aquí es de un museo de allá), mientras pueden ver un par en mi Instagram.

Museo del Desierto. Saltillo, Coahuila.

Museo del Desierto. Saltillo, Coahuila.

AMLO ganó. Sufran, anti chairos. Sufran, anti zombis. Sufran, anti pejes.

AMLO ganó. Sufran, anti chairos. Sufran, anti zombis. Sufran, anti pejes.

Pero también estoy muy triste porque por veinte pesitos compré un libro llamado Anecdotario de una vida inútil pero divertida, escrito por Fulana de Tal… Me leí como la cuarta parte de un sentón, y en uno de esos sentones mi ejemplar desapareció. ¡Demonios! Digamos que el libro es como si lo hubiera escrito yo de haber nacido en una familia española en los años cincuenta y hubiese sido una secretaria medio boba y sin mayor malicia.

PDD. ¡Ya tengo computadora que sí sirve!!! Lo del reconocimiento de voz está chido y todo eso, pero no se compara con romperse el túnel carpiano tecleando frivolidades. El problema es que tengo mucha tarea por los próximos dos años, y gracias a Dios también tengo un ch de chamba, como ayer que ya ni pude ir a votar porque tuve dos citas de lectura de cartas y llegó una tercera de forma más que inesperada… Sí, soy mala ciudadana, la única vez que he votado en mis veintiquince años de vida anulé mi elección. Pero soy peor empleada que ciudadana, y por eso ahora trabajo por mi cuenta siendo mi propia jefa. ¡Adiós!!!

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