Si muriera mañana…

Si ya no estoy a tu lado, siempre ten presente esto…

Algunas personas pensarían que cuando una se convierte en madre, la idea de la muerte no ronda por nuestras cabezas cuando nos vemos tan felices al lado de nuestros pequeños…

¿Cómo vas a preocuparte por algo tan banal cuando tienes un ser maravilloso contagiando tus días con sonrisas y manitas calientitas?

Desde el primer momento que supe que sería madre me pregunté: ¿Y si muero en el parto? Jamás me perdonaría faltarle a mi hija, aun cuando hubiera sido un accidente…

No puedo con la idea de que mi hija crezca sin mí.

Me llena de miedo no estar a su lado para guiarla en este mundo, de no ser un apoyo ante la incertidumbre o al menos secar sus lágrimas en sus días tristes…

Todos los días me pregunto si estoy haciendo las cosas bien, si estoy educando a mi hija para ser una persona feliz, una persona de bien.

 ¿Cómo será cuando sea adulta? ¿Qué me gustaría que aprendiera de mí para su vida? ¿Qué pasará con ella si mañana no estoy más?

Son tantas las enseñanzas que quisiera dejarle pero, sin duda, las más importantes serían:

Amor por comer bien.

No ver la comida como un enemigo, amar comer sano, amar tu cuerpo, quererte bien, quererte sana.

Es una lástima que los cánones de belleza representen el peor enemigo para la juventud de hoy en día…

¿Qué importa si no soy talla 5? ¿Qué importa si mis senos no han crecido como los de mis compañeras?

Quiero que todos los días al mirarte al espejo ames el cuerpo que tienes, no importa si es delgado o ancho, no importa si tu piel es más clara o más oscura, o tus ojos más grandes que los de otras…

No quiero que desees ser igual que nadie, quiero que seas feliz siendo tú, que te ames y te cuides, que hagas ejercicio y comas bien para mantenerte sana y activa, no para alcanzar un estándar de belleza.

¡No hagas dietas! Las dietas sólo te torturarán, vida sólo hay una, disfruta comiendo cosas ricas y sanas, pero no abuses de las cosas que te pueden hacer daño.

Ama las frutas al igual que el helado y las verduras al igual que una hamburguesa de doble queso, aprende a llevar un equilibrio en tu vida.

Recuerda que lo importante es estar sana

-Nunca olvides que nada en este mundo será más importante para ti que mantener tu paz mental.

Tolera la frustración y aprende a vivir con tus errores.

Las frases prefabricadas que nos venden los libros de autosuperación son muy bellas, pero no pueden estar más lejos de la realidad. No todo depende de ti, aprende a aceptarlo y déjalo ir.

No vivas juzgándote por tus errores del pasado, aprende lo que tengas que aprender y procura tener más cuidado para no volver a cometer los mismos errores.

El arrepentimiento solo te hará sentir culpa por lo que ya no está en tus manos, pero no hará que nada cambie.

Aún no han inventado las máquinas del tiempo.

Esto no quiere decir que seas conformista, trabaja todos los días para ser la mejor versión de ti misma.

Respeta a los demás, trátalos como te gustaría ser tratada, no ofendas a nadie, ni critiques sus creencias.

Recuerda que nadie en este mundo es perfecto ni es nuestra obligación estar de acuerdo con todos.

No creas jamás que eres superior o inferior que otro, ni te sientas con el derecho de burlarte de alguien solo porque no comparte tus mismos ideales.

Cada cabeza es un mundo y todos somos libres de creer lo que queramos mientras no lastimemos a otros.

Pero si algún día te topas con alguien que, alegando libertad de expresión, recurra a términos racistas u homofóbicos, plantea con respeto tus puntos, no discutas con esa persona, enséñale también a él a que debe respetar.

Defiende a las minorías vulnerables y jamás permitas injusticias.

-Acepta tus sentimientos, no es una obligación estar feliz todo el tiempo.

Aprende a escuchar tu cuerpo, no permitas que encarcelen tus sentimientos. Eres humano, ¡se vale sentir!

Habrá días que no irán como quisieras, habrá cosas que te harán enfurecer, otras te pondrán triste. Escucharás de todos que debes poner una sonrisa y jamás llorar.

¡Ignóralos a todos! Llora si estás triste y ríe cuando seas inmensamente feliz.

Ten presentes tus sentimientos y no permitas que nadie piense que estar triste te hace débil.

La felicidad no es un estado permanente ni una obligación, es algo que sientes o no sientes. No siempre querrás darle una sonrisa al mundo, habrá días en los que no dejarás de llorar…

No importa, mi niña, también se vale colapsar de vez en cuando… Pero si estás lista, seca esas lágrimas y vuelve al juego. Que esto no ha terminado.

-Y por último: ¡Vive! Disfruta lo que sea que hagas en el momento que lo hagas…

No vivas preocupada por cosas inciertas, ocúpate de aquí y ahora. Mañana ya es otro día.

Vive para complacerte a ti, no para cubrir expectativas ajenas. Nadie más va a vivir tu vida por ti.

Jamás hagas nada de lo que no estés totalmente convencida solo por pertenecer a un grupo.

Si alguien es capaz de intentar violar tu autonomía, esa persona no se preocupa por ti. No gastes tus energías en él.

Libérate de personas tóxicas, ellos no son felices y se odian a sí mismos, por ende harán cualquier cosa para que seas como ellos. No lo permitas, ámate siempre.

Recuerda que tu vida no depende de ninguna otra persona, para amar a alguien tienes que amarte primero a ti. ¡Ámate!, para que no aceptes falsos amores ni relaciones destructivas.

Ten paciencia, todo llegará a su tiempo y cuando estés lista para lidiar con ello. No quieras adelantar las cosas.

Recuerda que el sabio no es aquel que ha vivido más, sino quien supo aprender de ello.

Texto dedicado a mi pequeña Alicia.

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