Cuento de Navidad – Manuel Arduino Pavón (Regalo navideño)

Cuento de Navidad

Texto: Manuel Arduino Pavón

Diseño: Eréndira

 

Brilló la estrella en el cielo. Los pastores cayeron al suelo asombrados. El carpintero corrió hacia el establo, espantado. Los tres visitantes desconocidos rieron de felicidad. La esposa del carpintero tuvo dolores de parto.

A medianoche nació. La llamaron María, como la madre. Uno de sus hermanos la tuvo en brazos.

-María -le dijo- yo conozco tu secreto. Tú naciste para que naciéramos todos, para que naciera yo.

Los tres visitantes desconocidos le regalaron tres presentes venerables. Miraron a las dos Marías con dulzura y celebraron la sabiduría del cielo. El africano acarició la cabecita de la pequeña y le dijo:

-A pesar de los hombres de tu tiempo, de sus creencias y prejuicios, tú naciste para que naciera el Señor en nuestro interior.

Porque para que advenga el alto fruto en la corona del árbol de la vida, es preciso que primero nazca la flor del corazón.

Cuento de Navidad Manuel Arduino Pavón

Cuento de Navidad Manuel Arduino Pavón

Manuel Arduino Pavón (Montevideo, 1955). Estudió Literatura y Teosofía en la Universidad de Montevideo. Actualmente Radica en Buenos Aires.
Ha publicado Diario de un refugiado, Conjuntos y conjuros, Ave Celdario, La curvatura del espacio, Abreviario, La Vía Dorada, Ostracismo, derrumbe y sed; Deseo y Quebranto, 200 Palestinas para un músculo, El libro de las ruinas azules, La iniciación en el sendero del escarabajo, Monstruos, y Casas tomadas, aves migrantes.
Con TodoMePasa Ediciones publicó Camaleones, con ilustración de portada de Jessie Morales y diseño de portada de Jéssica de la Portilla Montaño. Colaboró en el proyecto AntologArte con cuento de corte infantil “Las monedas dobladas“, ilustradas por el escritor y diseñador mexicano Abtuno.

“Cuento de Navidad” fue una colaboración con la diseñadora mexicana Eréndira para celebrar con nuestros lectores fieles (y con los no tan fieles) estas fechas navideñas.

Jéssica de la Portilla Montaño de Juárez

De vez en cuando reapareces. Esperas a que esté distraída, me acechas como un recorte amarillo que no sé de dónde saqué y entonces reapareces, sólo en ciertas ocasiones, precisamente cuando creo ya no extrañarte, me acompañas por breves instantes y de inmediato te disuelves, te haces espuma callada... Puede que siempre estés ahí y yo ni siquiera te note.

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