Barra de Navidad, Jalisco, en Navidad con mi familia

Barra de Navidad, Jalisco,

en Navidad con mi familia

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.

Teníamos tiempo sin hacer un viaje familiar porque, como bien lo dice el nombre de esta página, siempre siempre nos pasa algo.

Pero luego de pasar una vida completa yendo con mi mamá y mi abuela a la playa cada año, a pesar de no tener familiares ni amigos que nos recibieran de gorra en Acapulco o Melaque o Florida o Malibú, lugares que juntas hemos conocido, decidí que ya era hora de que Aranza visitara el mar. No la quise llevar antes de que caminara porque pobrecita: qué tal si dejo olvidada bajo el sol, cual North West Kardashian, y ella tostándose hasta adquirir el color de sus prietos padres.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Sin peinar, sin maquillaje, sin filtros, con mala luz… y felices.

El show comenzó gracias a Pemex, Peña Nieto y su “reforma energética”: no hubo gasolina en Guanajuato justo en la semana previa a las Navidades. Por eso fue que tuvimos que viajar en autobús, ni modo (si no había gasolina para mi Mustang, mucho menos para el Boeing que no tiene ni Obama), y aventarnos unos trasbordos de fábula porque ya no había lugares disponibles: de León a Guadalajara, a Manzanillo, a Melaque y a Barra de Navidad. O algo por el estilo.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Murales escolares de Barra de Navidad, Jalisco, México.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Así me veo en la vida real. Al despertar me veo igual, pero despeinada.

Porque, sí: mi mamá quería pasar la Navidad en Barra de Navidad, Jalisco, y pues hasta allá fuimos.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Primera vez de Aranza en la playa. Cada año a viajar, como mi infernal madre me trajo viajando por México y EU.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Playas vírgenes, olas fuertes, un bebé que se me cuelga como changuita y ríe con el agua.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: El Maleconcito del Sol.

Llegamos al Hotel Cabo Blanco, donde nos atendieron de lujo y comimos como cerdos cuando se les cae la manzanita de la boca.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: Hotel Cabo Blanco.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Y Arancita feliz, a pesar de sus tres puntadas en la frente. Lo bueno que ni se enteró.

El show siguió cuando a mi hija se le ocurrió caerse de la cama a las 4 de la mañana (¿ven que los bebés dan vueltas cuando duermen?). A esa hora no había nada que hacer, así que a las 8 la llevamos al Centro de Salud que gracias a Dios estaba a sólo cinco cuadras del hotel.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Tres puntadas en la frente… justo en el mismo lugar donde a mamá se le estrelló un columpio de metal.

Nota mental para viajar con niños: hospedarse cerca de un hospital.

Saldo: tres puntadas en la frente. Casi justo donde yo tengo una cicatriz que me hice como a los tres años de edad y que ni recuerdo. Jarabe de naproxeno y paracetamol, lo bueno es que a Arancita le encantan los medicamentos.

Un trato excelente en la Clínica de Salud de Barra de Navidad (no estoy segura de si era del Seguro Popular): nos pasaron de inmediato, esperamos como cero minutos y ya estaba mi hija siendo envuelta en sábanas cual falsa oruga para poder coserla mientras yo estaba llore y llore. Supongo que son cosas que los padres tendremos que enfrentar de vez en vez.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Aranza goes to the beach and discovers the sand!

La Nochebuena la pasamos en la cena-bufete del hotel. Una delicia. Juro que me serví al menos tres tazones de crema de nuez.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Cena de Navidad a nombre de la jefa de la familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Cuatro generaciones (y yo, que tomo la foto).
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Delicioso bufete.

Como la playa cerca del hotel no es muy apta para nadar con niños, fuimos a conocer el Malecón de Barra de Navidad. Parecía alberca. Hasta mi abuela Lupe, con sus 85 años y sin haber llevado traje de baño, se metió a nadar. O más bien a que yo la jaloneara de un lado al otro.

Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México:Malecón.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México:Malecón.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: Malecón.
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Aranza y su abuela Blanca.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Super Hero swimming!
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Hasta la bisabuela Lupe se animó, con sus 85 años de edad y sin traje de baño, jeje.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.
Barra de Navidad, Jalisco, México: excelente lugar para pasar la Navidad con tu familia.

El autobús de regreso a León salía de Melaque, así que una noche antes nos trasladamos para dormir ahí. Cero tiempo de conocer. Fuimos rápido a la playa a admirar el atardecer. Nos quedamos en un bungalow de un hotelito recién remodelado. Mi primera o segunda vez al mar fue precisamente a Melaque, y el hotel donde entonces me hospedé con mi mamá se cayó por un megatemblor que, nos contaba el taxista que nos condujo desde Barra de Navidad (traslado: 70 pesos, menos de 10 minutos), tiró casi todas las casas y abrió la tierra por la que se filtraba el agua.

Llegamos a la conclusión de que Melaque es más tipo Acapulco, pero sin delincuentes y con turismo nacional. En Barra de Navidad había un montón de extranjeros, muchos de ellos residentes; soldados del Ejército y marinos vigilando el movimiento. Uno que va a Jalisco con terror de que te secuestren y no, nada que ver, tranquilidad por todas partes, al menos en Barra de Navidad. En Melaque no vimos soldados ni policías ni marinos, pero igual no paseamos gran cosa, estábamos agotados.

Ya regresaremos, ahora que haya gasolina y más días para salir con mi familia. Un viaje apresurado para librarnos un rato del estrés. Sin contar la maldita cicatriz en la otrora virgen frente de Arancita, el saldo es: la pasamos bien. Bastante bien. Un excelente lugar para pasear dentro de tu propio país.

Santa Claus, San Nicolás, el Niño Dios… Gracias por las bendiciones

Santa Claus, San Nicolás, el Niño Dios…

No sé quién sea el que me ha visitado cada Navidad desde que era pequeña, pero quiero agradecerle porque él y los Santos Reyes Magos fueron tan generosos conmigo, lo siguen siendo, no sólo por la cantidad de juguetes que tuve sino porque en general me trajeron casi siempre lo que les pedí, así fuera la versión austera del Juego de Química Mi Alegría que usé una vez y abandoné, como abandono todo, porque no me salió el primer experimento (hacer cristales… favor de no confundir con Breaking Bad), o el Bebé Nenuco que hacía babitas y tenía una mamila como único accesorio.

También recuerdo el GiraPintando, los Fluffits para adornar la ropa y que se inflaban al plancharlos, y cómo no, el cochinito Hamton de los Tiny Toons que apareció bajo el árbol de escarcha plateada y que fue conmigo desde a Acapulco hasta a Las Vegas porque jamás lo solté, aunque desapareció misteriosamente como mi Nintendo NES y la mayoría de mis imágenes y textos digitales. En una ocasión mi mamá me castigó regalándole mi Hamton a mi primito Yared, y como me enojé con él poco después me lo regresó para que no dejara de quererlo.

Y cómo olvidar los patines de una y dos líneas y la vez que no encontraba mi regalo hasta que me preguntaron si ya había buscado en la recámara de mi abuela: ahí estaba una enorme, flamante y nueva bicicleta con que me destrocé las rodillas desde el primer día que me llevaron al parque y mi mamá me enseñó a andar en ella. Tenía tanto miedo de caer porque soy de naturaleza torpe y siempre me pego, me corto, me daño, pero mi mamá estuvo conmigo hasta que hallé el equilibrio para controlar al monstruo y poder avanzar yo solita.

Santa Claus, San Nicolás, el Niño Dios y mi mamá me ayudaron. En casa de una madre sola nunca jamás hizo falta nada, ni siquiera unos carísimos brackets que con el alma detesté.

Recuerdo con especial cariño dos Navidades: una en Maeva, Manzanillo, con la que comencé a escribir mi querido diario, y la famosa Nochebuena en Florida, si mal no recuerdo en Orlando, la vez que cenamos sándwiches con ingredientes que compramos en una farmacia porque todo todo todo estaba cerrado.

Esta es la segunda Navidad de mi hija Jéssica Aranza. El año pasado Santa Claus (o San Nicolás, o el Niño Dios) dejó en casa de mi mamá un precioso elefante musical de Fisher-Price para que Aranza aprendiera a caminar.

Y este año que mi mamá y mi abuela vinieron a celebrar el cumpleaños de Héctor, se trajeron cargando desde la Ciudad de México un triciclo (por ahora carreola, porque Arancita aún no alcanza los pedales) de Hello Kitty marca Prinsel, ya armado, que yo con trabajos logro sacar sola a la calle. Sólo una abuela como mi madre es capaz de hacer algo así.

Santa Claus, San Nicolás, el Niño Dios… dejaron en la casa de la abuela en la Ciudad de México una carreola triciclo Prinsel de Hello Kitty para mi princesa Aranza.
Santa Claus, San Nicolás, el Niño Dios… dejaron en la casa de la abuela en la Ciudad de México una carreola triciclo Prinsel de Hello Kitty para mi princesa Aranza.

Es increíble ver cuánto ha crecido mi bebé. A unos días de que Donald Trump llegue a la Casa Blanca y a medio año de que Agustín Carstens abandone el Banco de México a su suerte, estoy considerando seriamente la posibilidad de que Aranza también sea hija única, para que tenga las mejores oportunidades en medio de la crisis mundial que Paul Krugman, Nicholas Kristof, Thomas L. Friedman, Sergio Sarmiento, Jorge Zepeda Patterson y otros conocedores del tema anuncian y que en México ya estamos viendo con el aumento de precios y escasez de gasolinas.

Amor no le ha de faltar, así como a mí no me faltó el cariño de mi abuela que me llevaba a todas partes, de mi mamá que trabajaba como diez horas diarias, de mi tío Chucho (en paz descanse) que me regalaba artesanías que él hacía, de mi tía Teresa que me obligaba a comer sopa de cebolla (chiste local) y mi tío Miguel que fue un padre para mí, de mis primos hermanos Omar, Iram y Yared, y el de todos los Montalvo que me adoptaron como una más de ellos, el de mi Ana Madrina y mis primas Paola, Mariana, Aracely  y Verónica. Y el de muchas otras personas de mi familia materna con quienes ya no tenemos contacto: mi tía la Negra y su casa de ensueño, mi tía Silvia siempre risueña, mi tío Jaime “el Roc Carol”…

Santa Claus tiene su origen en San Nicolás, santo patrono de Turquía de todos los niños y de los niños enfermos. Cuida a mi hija de toda envidia y maldad.
Santa Claus tiene su origen en San Nicolás, santo patrono de Turquía de todos los niños y de los niños enfermos. Cuida a mi hija de toda envidia y maldad.

Cada que veo a mi hija con su cabello chino que no deja que le peinen y su sonrisota de dientitos separados, vestida con ropa navideña de Santa Claus o del Monstruo Comegalletas, me parece increíble que haya personas que golpean, violan, abusan sexualmente o asesinan a sus propios niños (o a los ajenos), cuando lo “mejor” que podrían hacer por ellos y por sí mismos es simplemente abandonarlos con sus madres o en la calle o un orfanato o cortarse los dedos antes que tocarlos para hacerles un daño. Ya no hablemos de quienes impunemente roban, secuestran, torturan, mutilan, cometen negligencia médica, lanzan bombas en escuelas, queman guarderías, hacen explotar hospitales, reclutan infantes como guerrilleros o sicarios, y un larguísimo etcétera.

Gracias a mi hija, a quien amé mucho antes de concebirla y que vivió en mí durante nueve meses, hoy comprendo el gran amor que siempre me ha tenido mi mamá, mismo que sigue demostrando ahora a través del amor que le da a diario a mi hija desde el otro lado de una lejana webcam. Y cuando veo a Héctor jugar con Arancita, arrullarla, hacerle cosquillas, ponerle su árbol de Navidad, me queda en claro que debo seguir luchando para no repetir historias nefastas, como la de John Lennon y su ausente Alfred.

Espero ser tan fuerte como mi madre, una “perfecta cabrona” según el libro de Elizabeth Hilts, para poder darle siempre lo mejor a mi hija: educación privada de calidad, viajes, cada año vacaciones en la playa, conocer el extranjero, juguetes… Y sobre todo apoyarla como yo fui apoyada a pesar de mis malas decisiones, en general hice lo que quise y es una fortuna que los errores laborales, escolares y amorosos me hayan llevado a donde me encuentro hoy: como cabeza de una hermosa familia, super exclusiva que sólo se compone del diario de tres personas (mi esposo, mi hija, y yo), y de una familia de cinco personas donde la abuela y la bisabuela materna tienen todo el derecho del universo, más que ganado por amor y por lo que me proveyeron durante mas de treinta años, de disfrutar de mi única niña. Nadie más que ellas tiene ese derecho.

Santa Claus, una tradición familiar de la Ciudad de México donde los niños reciben regalos según si se portaron bien... y según la economía familiar.
Santa Claus, una tradición familiar de la Ciudad de México donde los niños reciben regalos según si se portaron bien… y según la economía familiar.

Sólo ha habido una persona que no son de mi familia que han estado conmigo: la amiga que conozco desde niña. Sigue aquí, distante pero presente, aunque llevemos años sin vernos, aunque pasemos meses sin escribirnos y aunque no lea mis textos.

A todos quienes compartieron un segundo de su existencia conmigo para hacerme feliz, aunque fuera de forma muy breve y aunque no los recuerde porque yo era pequeña, deseo agradecerles por haber sido un nombre en mi diario o una entrada de blog que terminó en la papelera. Los quise, aunque yo no haya demostrado importancia o se hayan ido pensando que no los valoré, porque para ustedes era mejor así.

De vez en cuando pensaré en ustedes, y puede que hasta les dedique un cuento en el que Santa Claus, San Nicolás o el Niño Dios nos reúna dentro de muchos años en el cielo, si es que existe.

Cuento de Navidad – Manuel Arduino Pavón (Regalo navideño)

Cuento de Navidad

Texto: Manuel Arduino Pavón

Diseño: Eréndira

 

Brilló la estrella en el cielo. Los pastores cayeron al suelo asombrados. El carpintero corrió hacia el establo, espantado. Los tres visitantes desconocidos rieron de felicidad. La esposa del carpintero tuvo dolores de parto.

A medianoche nació. La llamaron María, como la madre. Uno de sus hermanos la tuvo en brazos.

-María -le dijo- yo conozco tu secreto. Tú naciste para que naciéramos todos, para que naciera yo.

Los tres visitantes desconocidos le regalaron tres presentes venerables. Miraron a las dos Marías con dulzura y celebraron la sabiduría del cielo. El africano acarició la cabecita de la pequeña y le dijo:

-A pesar de los hombres de tu tiempo, de sus creencias y prejuicios, tú naciste para que naciera el Señor en nuestro interior.

Porque para que advenga el alto fruto en la corona del árbol de la vida, es preciso que primero nazca la flor del corazón.

Cuento de Navidad Manuel Arduino Pavón
Cuento de Navidad Manuel Arduino Pavón

Manuel Arduino Pavón (Montevideo, 1955). Estudió Literatura y Teosofía en la Universidad de Montevideo. Actualmente Radica en Buenos Aires.
Ha publicado Diario de un refugiado, Conjuntos y conjuros, Ave Celdario, La curvatura del espacio, Abreviario, La Vía Dorada, Ostracismo, derrumbe y sed; Deseo y Quebranto, 200 Palestinas para un músculo, El libro de las ruinas azules, La iniciación en el sendero del escarabajo, Monstruos, y Casas tomadas, aves migrantes.
Con TodoMePasa Ediciones publicó Camaleones, con ilustración de portada de Jessie Morales y diseño de portada de Jéssica de la Portilla Montaño. Colaboró en el proyecto AntologArte con cuento de corte infantil “Las monedas dobladas“, ilustradas por el escritor y diseñador mexicano Abtuno.

“Cuento de Navidad” fue una colaboración con la diseñadora mexicana Eréndira para celebrar con nuestros lectores fieles (y con los no tan fieles) estas fechas navideñas.

Navidades, Inc. – Liberto Guerrero (Nueva voz en TMP)

Navidades, Inc.

Texto: Liberto Guerrero

Imagen: Vida M. Sánchez

 

Por fin lo vi cambiar su ridículo traje de terciopelo rojo, fue a Sears y compró de contado una camisa a cuadros y un par de jeans deslavados de corte slim fit, se calzó sus nuevas botas de gamuza todoterreno, se peinó la barba y el bigote, se tiñó el cabello; se nota que tiene un asesor de imagen nuevo que lo transformó de anciano bueno a emprendedor maduro, centrado, pero todavía hogareño. Mató a Rodolfo, donó cada kilo, cada hueso, toda su carnita y su nariz, todo lo mandó a San Luis, para el festejo de los quince años de Rubí. Ahora conduce un Honda híbrido color negro. Se dio cuenta de lo estúpido y arriesgado que resultaba entrar por las chimeneas, por lo que este año abrió su portal tipo Amazon, que se ha sabido posicionar entre los más importantes de la red. Con la economía como está ya no puede darse el lujo de regalar, pero da los presentes a buen precio, y, quienes le dan un like a su página de Facebook reciben cupones de descuento. Su industria es global, mas no por ello omite su responsabilidad social, como lo hacen muchas otras. Emplea lo mismo a un anciano que a una madre soltera o a un estudiante o a un discapacitado; mientras cumplan con su trabajo a él le da igual. Los regalos, por supuesto, ya no aparecen bajo el árbol, ahora la entrega se hace vía FedEx, tomando de diez a quince días hábiles en llegar. La gran ventaja de esto es que, señoras y señores, ¡ya hay devoluciones! Tiene convenios con las más importantes mercerías y a Coca-Cola ya dejó de pagarle regalías por usar sus colores. Enhorabuena. Ahora Levi’s, Timberland y Lumberjack lo patrocinan.

Este es el Santa Claus en el que yo creo.

"Navidades, Inc.". Cuento navideño de Liberto Guerrero para TodoMePasa.
“Navidades, Inc.”. Cuento navideño de Liberto Guerrero para TodoMePasa.

Liberto Guerrero escribe el blog Anatomía Incorpórea. Su cuento “Navidades, Inc.” es su regreso estelar a TodoMePasa.

Navidad: La amo… ¡la odio! – MamiTatuada (Nueva voz en TMP)

Navidad: La amo… ¡la odio!

Texto: MamiTatuada

Logotipo de MamiTatuada, autora invitada de TodoMePasa.com.

Fotografía: Jessie Morales

 

 

“Amodio” la Navidad.

El “amodio” (amor-odio) al que me refiero es un sentimiento muy difícil de explicar: por un lado me gusta el ambiente que se genera en el aire al comenzar las primeras horas de diciembre, pero por el otro me molestan bastante las religiosísimas tradiciones que inundan cada esquina…

(Sí: ya sé que originalmente se trata de una celebración religiosa que representa la “natividad – nacimiento” del Salvador de todos los creyentes del cristianismo.)

En mi familia (bueno, sólo mi mamá y yo) jamás hemos sido creyentes, pero eso no significaba que no disfrutáramos de estas fechas, ya que por ser vacaciones eran los días en que podíamos viajar a Tampico a ver a la familia: cenar juntos, darnos regalos y disfrutar de nuestra mutua compañía, misma que durante el año nos era negada debido a las múltiples ocupaciones y el infortunio de no vivir en la misma ciudad y estar a doce horas de distancia…

Eran buenos tiempos.

Pienso que se le da demasiada importancia a algo que no debería tenerla.

Recuerdo que en la escuela me molestaban por celebrar la Navidad sin ser creyente, hasta que un día desistí de celebrarla.

No estoy segura de qué fue lo que pasó, tal vez la presión de la religión o de los religiosos que se negaban a compartir su fecha para que yo pudiera ver a mi familia, o si dejó de parecerme congruente la celebración…

Entonces me convertí en una grinch que “amodiaba” estas fechas.

Así mi triste historia… No hay enseñanza, no hay reclamo, nada ha cambiado: sigo amando y odiando a la vez esta celebración.

Navidad: La amo… ¡la odio! La "amodio".
Navidad: La amo… ¡la odio! La “amodio”.

 

MamiTatuada es editora y poeta de clóset. Ama los tatuajes y el arte. Es melómana y romántica empedernida. Lee su blog personal: mamitatuada.wordpress.com

Música prostituida – Jessie Morales (Nueva voz en TMP)

Música prostituida

Texto e ilustración: Jessie Morales

Ya no podremos sentir más esa impresión al escuchar por primera vez una canción nueva de nuestro cantante favorito, ni esa ansiedad por volver a encontrarla en alguna otra estación, tener que esperar hasta poder escucharla nuevamente, al punto de tratar de recordar cómo iba el tonito, el coro, los sonidos que tenía, a veces hasta días después teníamos la oportunidad de poder disfrutarla, y esa vez tratar de grabarnos al menos el coro.

Lo mismo sucedía con los videos, era una emoción inigualable ver el estreno del video musical de esa canción que tanto adorábamos y no poder volver a verlo hasta encontrarlo en otro canal y programa.

¡Qué tiempos aquellos!, cuando la música tenía buenas letras y excelentes notas, cuando todo era innovador y de calidad.

Cuando llamábamos a las tiendas de discos para preguntar si ya tenían el más reciente álbum de nuestro cantante favorito, ir a la tienda y finalmente verlo ahí, y camino a casa hojear el librito con las letras de las canciones y querer ya reproducir cada una de ellas.

Y qué me dicen de aquellas veces en las que grabábamos desde la radio las canciones de moda en una cinta de casete, rogábamos para que al locutor no se le ocurriera hablar a media canción y estábamos al pendiente para que no se nos grabara con todo y anuncios, esos días en los que la música aún no era la prostituta que es hoy en día, cuando todo era acerca de sorprender y satisfacer a los fanáticos y no solo por competir en quién vendió más y quién fue el más visto en YouTube.

 

Esos días en los que la música aún no era la prostituta que es hoy en día, cuando todo era acerca de sorprender y satisfacer a los fanáticos y no solo por competir quién vendió más y quién fue más visto en YouTube.
Esos días en los que la música aún no era la prostituta que es hoy en día, cuando todo era acerca de sorprender y satisfacer a los fanáticos y no solo por competir quién vendió más y quién fue más visto en YouTube.

Gabriel Morales Fuentes (Jessie Morales) nació en Chihuahua, México, el 23 de enero de 1990. Escribe sus primeros textos a la edad de 8 años, siempre sintiendo gran pasión por las letras, la música, la naturaleza, el arte en todas sus formas.

Estudió Herbolaria en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y actualmente se encuentra estudiando la Licenciatura en Recursos Humanos en la Universidad Mexicana del Norte.

Durante años ha colaborado con ilustraciones y fotografías para los textos de la escritora Jéssica de la Portilla Montaño, e hizo la ilustración de portada del libro Camaleones, de Manuel Arduino Pavón, para TodoMePasa Ediciones.

Ayotzinapa: investigadores alteraron búsqueda de 43 estudiantes

Ayotzinapa: investigadores alteraron la búsqueda de los 43 estudiantes

Paulina Villegas y Elisabeth Malkin
The New York Times / Ciudad de México
Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño.

El gobierno mexicano se ha negado a dar a conocer una revisión interna que encontró que los investigadores rompieron la ley en su búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos, una conclusión que amenaza los cimientos legales en un caso que ha enturbiado a México.

El reporte dice que sospechosos cruciales fueron arrestados y movidos ilegalmente, cuestionando cualquier evidencia que proveyeron. La conducta de los investigadores, en palabras del reporte del gobierno, violó “el derecho a la verdad” y dañó el derecho a la justicia de las víctimas.

La desaparición de los estudiantes de la ciudad de Iguala en septiembre de 2014 permanece como una herida abierta en México, evidencia del fracaso del País para proteger a sus ciudadanos de impunidad en un sistema de justicia penal corrupto.

Ahora el reporte provee la primera evidencia del interior de la oficina del Procurador General que muestra cómo el caso fue mal manejado.

La revisión interna fue completada hace cuatro meses, impresa en 177 páginas y lista para ser entregada a los padres de los estudiantes. Las familias llegaron expectantes a una reunión con la Procuradora General el 18 de agosto, portando afiches de sus hijos desaparecidos.

Pero el inspector general de la oficina de la Procuradora General les dijo que sus superiores necesitaban aprobar primero el reporte, lo cual dijo que era una simple formalidad. Esa aprobación nunca llegó. En su lugar, el reporte aún está bajo estudio, de acuerdo con la oficina del ahora Procurador General, quien no dio indicación de cuándo o de si debía ser terminado.

El inspector general que preparó la revisión, César Alejandro Chávez Flores, renunció abruptamente cuatro semanas después de esa reunión.

Una copia del reporte obtenida por The New York Times sugiere por qué permanece en el limbo burocrático. Representa una serie de violaciones, incluyendo al investigador más importante del gobierno llevando a un sospechoso a identificar la presunta escena criminal sin un abogado defensor presente.

Un registro de esa visita nunca fue colocado en el expediente del caso, y el sitio fue dejado sin vigilancia durante la noche.

La existencia del reporte interno, y del primer borrador de una auditoría más extensa de la oficina del inspector general, fue hecha pública primero por la revista Proceso y por la periodista investigadora Anabel Hernández en un libro sobre el caso.

La opción de no aprobar el reporte y entregarlo a las familias “era un signo claro de la falta de voluntad política, no sólo de la oficina de la Procuradora General sino del gobierno federal, para terminar la investigación interna”, dijo Santiago Aguirre, subdirector del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez en la Ciudad de México y representante legal de las familias.

“Nos mostró que el inspector general trató de hacer un trabajo honesto y que no pudo encontrar las condiciones políticas e institucionales para llevar su trabajo a las consecuencias finales”, agregó Aguirre.

Pero la oficina de la Procuradora General dijo que razones legales previnieron el dar a conocer el reporte. El inspector general que sucedió a Chávez Flores no “reconoce” las conclusiones del reporte porque faltan formalidades requeridas, sin especificar.

“Como tal, es un documento que legalmente no existe”, una portavoz, Natalia Briseño, escribió en un correo electrónico. Agregó que la revisión continúa.

La posibilidad de que el reporte sea suprimido es una preocupación para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual está evaluando el progreso del caso y ha presionado al gobierno para abrir nuevas líneas de investigación.

“Estamos muy preocupados y perturbados por las alegaciones planteadas recientemente”, dijo el Presidente de la comisión, James L. Cavallaro. Agregó que la revisión era “claramente un documento importante, y tenemos la esperanza y esperamos recibirlo”.

Los estudiantes eran parte de un grupo mayor de jóvenes que estaban estudiando para volverse profesores rurales en una universidad en la aldea de Ayotzinapa.

Ayotzinapa: autoridades alteraron expediente de los 43 estudiantes desaparecidos
Ayotzinapa: autoridades alteraron expediente de los 43 estudiantes desaparecidos

Habían llegado a Iguala el 26 de septiembre de 2014, para expropiar autobuses para viajar a la Ciudad de México unos pocos días después. Pero conforme los cinco autobuses dejaron la ciudad, oficiales de policía municipal los atacaron y tres estudiantes fueron asesinados. La policía también atacó un autobús que llevaba jugadores adolescentes de futbol soccer, matando a tres personas más, aparentemente al confundir su autobús por uno de los autobuses de los estudiantes.

Durante una noche caótica, desaparecieron estudiantes que viajaban en dos autobuses, llevados por la policía y, han dicho funcionarios, entregados al cártel local, Guerreros Unidos.

El reporte de lo que sucedió después se apoya en una serie de confesiones de presuntos sicarios que dijeron que habían matado a los estudiantes y quemado sus cuerpos en una pira gigante en un tiradero de basura remoto. Al día siguiente, recogieron las cenizas en bolsas de plástico y las aventaron al cercano río San Juan.

Sólo los restos de uno de los estudiantes habían sido identificados de los restos carbonizados encontrados en la orilla del río.

Pero el reporte del inspector general describe cómo seis sospechosos, recogidos en diferentes locaciones en un día, espontáneamente confesaron con palabras idénticas que eran miembros de los Guerreros Unidos, y admitieron haber matado a los estudiantes y quemado sus restos.

Los arrestos subsecuentes, basados únicamente en esas declaraciones, fueron arbitrarias e ilegales, decía el reporte. Bajo la Constitución Mexicana, un arresto ilegal nulifica cualquier evidencia obtenida como resultado.

Había otros problemas. Las fechas eran confusas, faltaban registros. Un fiscal investigador firmó documentos en dos distintos lugares el mismo día.

Lo que el reporte describe no es poco común en las investigaciones penales mexicanas, dicen los expertos.

En su fervor por cerrar casos, la policía mexicana y los fiscales habían dejado de lado la ley. Los sospechosos eran recogidos para dar una declaración y luego retenidos bajo la menor prueba de sospecha de nexos con el crimen organizado.

A pesar de que la policía se está adaptando a una amplia revisión del sistema de justicia de México que pretende eliminar esas prácticas, “los viejos hábitos tardan en morir” dijo Agustín Acosta, un prominente abogado penal defensor que no está involucrado en el caso de los estudiantes.

El día después de los arrestos, un sospechoso fue liberado por el investigador líder,Tomás Zerón de Lucio, quien lo llevó volando al río. Ahí, dijo más tarde el sospechoso, se le dijo que señalara un punto en la orilla del río.

Ninguna de las actividades de ese día -28 de octubre de 2014- fueron incluidas en el expediente del caso.

La presencia de Zerón en el río con el sospechoso, Agustín García Reyes, fue notada primero por un grupo de expertos externos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Entre los descubrimientos de los expertos, los cuales presentaron en abril, había evidencia detallada de que 17 sospechosos fueron torturados, incluido García Reyes y otros dos miembros de pandillas sospechosos detenidos el mismo día.

La investigación interna del inspector general fue una respuesta al reporte de los expertos. La Procuradora General de aquel entonces, Arely Gómez, también pidió al inspector general comenzar una auditoría más amplia. El Times ha obtenido una copia del primer borrador de la auditoría.

Gómez es ahora la contralora federal.

Zerón ha dicho que la visita a las orillas del río fue un procedimiento policial apropiado. La omisión de esa visita en el archivo del caso fue equivocado, dijo.

En septiembre, renunció como cabeza de las investigaciones criminales en la oficina del Procurador General. Pero Zerón, quien ha trabajado de forma cercana con el presidente Enrique Peña Nieto por casi una década, fue inmediatamente designado como secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional.

El primer borrador de la auditoría más amplia levanta muchas de las mismas preguntas que los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos identificó primero. Pregunta por qué la policía federal y el batallón militar local esperaron mientras la policía municipal atacó los autobuses de los estudiantes.

El borrador llama a mayor investigación de interrogantes para determinar si esa negligencia cuenta como obstrucción de justicia.

Uno de los misterios duraderos del caso es por qué la policía municipal nunca fue detenida por las autoridades estatales y federales en Iguala.

Si la policía estatal hubiera actuado, los estudiantes y otros que fueron atacados esa noche “no había sido lastimados o asesinados” de la forma en que lo fueron, concluye el borrador.


Ayotzinapa es una localidad en el estado mexicano de Guerrero, localizada prácticamente conglomerada con la ciudad de Tixtla de Guerrero, cabecera del municipio del mismo nombre y es sede de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos.

Guillermo Samperio: correspondencia inesperada (Descanse en paz)

Guillermo Samperio: correspondencia inesperada

 

Conocí a Guillermo Samperio de forma aleatoria, por Facebook, en esa época en que todo el mundo tenía agregado a todo el mundo por culpa de un jueguito llamado Mafia Wars (la pregunta clásica era: “¿Te tengo en mi mafia?”).

En esa cuenta que borré luego de mi última y afortunada ruptura amorosa tuve aproximadamente 3 mil 900 contactos. Hoy día aprecio más la privacidad social.

Fue el viernes 04 de junio de 2010, a las 4:20 de la tarde, que escribí en mi muro un brevísimo texto poético dedicado a mi crush, a mi no tan platónico amor (que, por supuesto, era alguien distinto a esa penúltima pareja oficial que tanto presumí en las publicaciones perdidas de este blog, mismo que en 2017 cumple ya 10 años en línea):

 

Soñé contigo.
Prohibido distraerse, jamás enamorarse…

Pero te soñé.
Decías “te quiero” antes de despedirnos.

Volví a soñarte después.
Tus labios exploraban los míos.
¿Quién besó a quién?

Hoy decidí no dormir: prefiero pensarte.

Descansa.
Que pases buenas noches.

…cuál no fue mi sorpresa cuando casi dos horas después, a las 6:03 de la tarde, Guillermo Samperio (de cuyas letras me enamoré con sus “Zapatos de tacón púrpuras”, cuento publicado en Fantasiofrenia II, Antología del cuento dañado, libro en que publiqué por primera vez ‘en papel’) me contestó con un comentario desde su cuenta Samperio G Guillermo:

 

También te he soñado. Vienes de una calle ocre entre tarde y noche. Qué bueno que llegaste, digo. A dos pasos de mí, te disuelves y mi brazo se queda extendido. Otra vez, me asomo a la ventana de mi casa. Estás allí, tú alargas un brazo en la banqueta de la tarde. Entras al edificio, escucho el taconeo, pero no estás y… tu taconeo sigue hacia los otros pisos: se pierden en la azotea. Eso también es jamás enamorarse.

Acordamos en el nombre “Ensoñaciones” para nuestro intercambio epistolar, mismo que publiqué aquí.

Después me enteré de que mi not-so-platonic también tenía pretensiones de ser escritor y que conocía a Samperio en persona, que había tomado talleres con él. Me lo recomendó mucho. También me prestó el libro de Ventriloquía inalámbrica, que me encantó, aunque este hombre (un niñote que presumía “de cierta edad”, como decía él) se enojó porque según le maltraté esa primera e inconseguible edición. Lloré tanto con la “Advertencia sobre nada” que le escribí a Guillermo para que me permitiera publicar un fragmento.

Un día fui al taller en la casa de Guillermo Samperio. Sólo un día. La pasé bien, era una persona muy agradable. No pude regresar por mi horario de trabajo, y al poco tiempo rompí con quien era mi dizque pareja. Al día siguiente de esa afortunada ruptura recibí un comentario de mi hoy esposo en este blog, y a las tres semanas vine a León, Guanajuato, sin saber que ya no me iría.

Es terrible leer en el periódico en que laboras que murió alguien a quien conociste casi por error, por casualidades literarias y tecnológicas que no se repitieron.

Descanse en paz.

 

Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica.
Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica.

 

Advertencia sobre nada (fragmento)

Las luces iluminan el escenario circular y sale una mujer de aspecto parecido al de todas las mujeres, vestida de mallas negras, payasito azul metálico y dos peinetas doradas contra la cabellera castaña; el maquillaje le delinea con exactitud y claridad el rostro bello. La música árabe emerge desde los instrumentos de una orquesta oculta; la mujer lleva a cabo una serie de movimientos entre dancísticos y gimnásticos hasta que se detiene. Y comienza a entrelazarse a sí misma; de pronto, de su cuerpo brotan piernas y brazos creando nudos y tejidos humanos, figuras complicadas y elásticas, o sencillas y maleables, que se suceden con aparente facilidad y que el público admira con  una copa en la mano. La música va perdiendo intensidad y la mujer va volviendo a su aspecto parecido al de todas las mujeres; luego de los aplausos, desaparece hacia algún lugar desconocido. Uno se queda con la sensación de lo evanescente, del ensueño, de la nada. Ante esto, uno podría argüir que una mujer importante, fundamental, es la ejecutiva, o una químocofarmacobióloga, y sin lugar a dudas tendremos razón, pero únicamente en parte. ¿Qué sería del Distrito Federal sin sus contorsionistas? ¿Una ciudad triste, austera, proclive al juego del suicidio, pues habría que prescindir también de equilibristas, enanos cómicos, baladistas que se disfrazan de luces, escultores que fabrican esculturas parlantes y móviles, ventrílocuos, mimos ambulantes y otros individuos acostumbrados a meterse en el ocio de los demás no sólo para causar admiración y envidia…? Bueno, al parecer el Ventrílocuo se alejó de su despropósito, pero no hay problema porque ha ido caminando de una punta de la nada a la otra, ayudándose de una larga vara de palabras y aún no existe la más remota seguridad de que llegue a la lejana plataforma.

Las personas mencionadas hasta aquí y las similares ausentes tienen el don de formar realidades desde lo ficticio, lo improbable, lo hipotético y lo falaz. Después de que uno testimonia sus actos, no queda nada, y al respecto no pasa nada porque al final de cuentas ellos vuelven a su estado natural: la nada. Si la contorsionista pudiera escribir o dibujar sus nudos y sus tejidos, no cambiaría nada, ya que siempre estaría yendo y viniendo de lo imaginario a las realidades y de éstas a aquél. Algo similar sucede con las bailarinas, los poetas, los ventrílocuos. Usted los ve pasar en las realidades, comen, visten, aman, se disgustan, mueren y tienen un aspecto parecido al de la humanidad. Lo que une y divide a unos y a otros es el espacio donde se funden el ocio y la nada, en un tiempo que surge de manera fantástica para desaparecer de inmediato, como una pantomima, un pase de baile, una mueca, un verso, el acorde de una guitarra.

El ventrílocuo hace hablar a otros con una sola voz y el escritor crea lo mismo, aunque tenga la costumbre de utilizar sucesivos varios otros, inventándoles la voz. El asunto no hace variar en el fondo nada. Habría que reconocer, por otro lado, que si un ventrílocuo deseara aventurarse en un proyecto similar al del novelista*, resultaría una aventura extravagante. Ahorita mismo usted no está leyendo rigurosamente a Guillermo Samperio, sino a uno de los muñecos de su tocayo, el ventrílocuo Guillermo Samperio, y no me sorprende ni me angustia saberme moviendo la boca con la voz de éste. Al fin y al cabo es mi profesión, oficio, entretenimiento, fatalidad, truco, determinación.

La confesión anterior le hará entender un poco más por qué hablo así, de estos temas y de mis compañeros como si se trataran de uno solo, tragaespadas y poeta lo mismo, novelista y lanza puñales una misma persona, cantante y arquitecto una misma zona de influencia y movilidad. Y lo comprenderá mejor al saber que ese es mi mundo. Viajo en la oscuridad de la maleta de Samperio y estoy bien así. Me acomodo en las bambalinas que ambos compartimos y donde sus habitantes lloramos al divino mago Zobek, quien perdió la vida en una quimera del espacio, intentando sacar realidades del vacío, del hueco, de la sombra. Cuyo orificio llenó la ociosidad de los que no son magos ni ilusionistas. Ese es mi mundo y allí también soy feliz, pues no sólo el sufrimiento, el escándalo, la frivolidad, la extravagancia, nos mueven con cuerdas invisibles. He oído decir que le tienen lástima o compasión al que se acuesta sobre vidrios, suponen que en casa el hombre tiene por lecho un colchón de botellas rotas. No los miren así ni los vean como seres excéntricos. Las personas que se horrorizan y dejan escurrir expresiones de filantropía, mejor que no los visiten; cierren los ojos cuando la espada vaya entrando al cuerpo desde el cielo; cierren el libro cuando el puñal esté viajando hacia los costados de la ayudante del prestidigitador, mi amiga íntima. Que mejor se alejen con la gasa sobre el rostro, los calcetines muy limpios, el ademán dibujado.

Antes de proseguir, quiero disculparme por la anterior arenga, pues de cualquier modo nada cambiaré con ella, como no se ha podido modificar la antigua ruta que nos ha traído hasta el filo del siglo veintiuno. Por otro lado, mi cólera surgió de recordar al valiente Zobek, quien fue amigo mío y de Guillermo. Hoy nadie lo recuerda ni le ofrece homenaje ni reconocimiento alguno.

Ahora, es momento de que usted juzgue si vine de la nada o si nada tiene que decir al respecto; independientemente de lo que usted responda, tengo el gusto de haber existido en estas hojas, de haber podido expresarme y de que me escucharan un rato. Si el que me hace viajar en su engañosa maleta no hubiera escrito esta “advertencia sobre nada”, yo hubiera sido un puñal nunca lanzado, un nudo de mujer nunca intentado. Sé que a veces se nota que Samperio mueve la boca cuando me manipula, pero si yo no tuviera esa ventaja, él nunca diría nada.

*En la edad del bronce, el escritor no escribía; contaba una misma historia o elegía alguna de entre su pequeño repertorio. En su raíz, fue un ventrílocuo de sí mismo; la historia del drama tiene un origen semejante hasta alcanzar su perversión mayor en la telecomedia.

Guillermo Samperio, Ventriloquía inalámbrica, Océano, 1996, primera edición, pp. 16-20.
Texto reproducido con autorización escrita del autor.

Ana Segovia: Un cumple muy singular (cuento)

Ana Segovia – Un cumple muy singular (cuento)

En exclusiva para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil.

Ilustración: abtuno.

TodoMePasa.com

 

Para Mariana Villanueva.

Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.
Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.

Lilia miraba por la ventana, parecía que iba a llover pues el sol se estaba ocultando atrás de una nube.

—Lilia –preguntó la madre–, ¿quieres salir a dar un paseo?

—No, mamá, ¿no ves que va a llover?

—¿Cómo crees? El sol se ha metido detrás de esa gran nube, pero no hay más nubes como para que llueva.

—¿No ves cómo se ha oscurecido todo y se siente la humedad de la lluvia? –replicó Lilia, molesta.

—Está bien, Lilia, si no quieres no salimos…

***

Al día siguiente era sábado y Lilia cumplía trece años. Su madre y su padre le querían dar una gran sorpresa. Así que al despertar la niña sintió que algo se movía encima de su cuerpo, brincaba y hacía ruidos raros.

—¡Un perro! ¡Qué padre! ¡Está chiquito y es muy simpático! Gracias, papá; gracias, mamá.

—¡Qué bueno que te gusta! ¿Verdad que es precioso? –dijo la madre.

Pero Lilia, cuando lo tuvo un rato entre sus manos y escuchó las palabras de su madre, lo pensó dos veces y dijo:

Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.
Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.

—Oye, pero qué feo olor sale de su boca, ¿siempre va a estar babeando así?

—Pues así son los perros, no usan baberos como nosotros –respondió la madre.

—Sí, ya lo sé… Lo que quiero decir es que, ¿qué voy a hacer con él si babea tanto?

—Pues jugar, Lilia, y si no quieres no juegues cerca de su hocico. Eso es todo.

—Mmm, mmm… –musitó la niña y dejó el perro en el suelo diciendo:

—Tengo hambre. Quiero unos deliciosos hot cakes –sus padres sonrieron.

—Como hoy es tu cumpleaños –declaró el padre–, los tres desayunaremos hot cakes.

La madre bajó a la cocina a preparar el desayuno y después de un rato gritó:

—¡Lilia, ya están listos los hot cakes! Ven a desayunar.

Lilia dejó al perro encerrado en su cuarto y bajó:

—¿Por qué no traes al perro para que lo veamos jugar? –preguntó la madre.

—Ay, no, mamá. Quiero saborear mis ricos hot cakes sola. No vaya a ser que me los babee.

—¡Ay, Lilia! –se quejó la madre.

Ya en la mesa Lilia exclamó:

—Yo quiero el hot cake más redondo.

—Ten, Lilia, aquí está— respondió la madre poniéndole el plato enfrente.

Su padre apareció, entonces, recién bañado, y se sentó a la mesa. Su esposa le sirvió su plato.

—Mmm, huele delicioso y qué bien te quedan –dijo muy satisfecho. A lo que Lilia refunfuñó:

Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.
Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.

—A mí no me lo diste tan bonito. ¡Mira, ya hasta está frío!

Su madre lo recalentó pero Lilia se lo comió con desgana.

—¿Qué vamos a hacer hoy que es mi cumpleaños?

—¿Qué se te antoja, Lilia? –inquirió su padre.

—Pues, no sé, ir al zoológico, a la feria, al cine…

—Me parece muy bien. Entonces arréglate para salir temprano y hacer todo lo que nos alcance el tiempo.

La madre se acercó a la mesa y le dijo:

—¿Adivina qué, Lilia? Tu abuela te mandó un regalo. Ten, ábrelo.

Entre los papeles surgió un lindo vestido a la moda. Justo lo que Lilia había querido tener. Se lo probó y le quedó muy bien. Era cómodo, sencillo y elegante.

—¡Uy, qué guapa, Lilia! ¡Qué chica tan moderna! —exclamó su padre.

—Te queda perfecto –expresó su madre.

—Sí, ¿verdad?

Lilia se empezó a poner nerviosa otra vez.

—Pero mira, aquí tiene una especie de arruga. Qué feo se ve. No puedo salir así a la calle. ¡Qué pena!

—Pero Lilia, no exageres –dijo el papá.

—No exagero, papi. ¿A ti no te daría cosa verte así? No, no quiero ponérmelo y no quiero salir a pasear. Prefiero quedarme en casa con ese perro baboso, sola en mi cuarto.

Para ese momento, Lilia ya estaba ofuscada. Con el ceño fruncido y los brazos cruzados se quedó mirando fijamente un punto sobre la mesa.

—Lilia, hija, no seas absurda. Puedes ponerte otra cosa y festejar tu cumpleaños como lo habíamos planeado —suplicó la madre.

—Pero no quiero. Todo sale mal: el perro, el hot cake y el vestido. Todo termina siempre arruinándose. ¡Qué feo es, además de eso, cumplir trece años! ¡Qué horror! –y Lilia se puso a llorar.

Sus padres se acercaron pero ella se levantó y se subió y encerró en su cuarto.

—¡ Déjenme en paz! –gritó desde adentro.

Lilia lloró un gran rato abrazada al pequeño perro que gemía junto con ella. Nadie la comprendía. Poco a poco se fue quedando dormida.

***

Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.
Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.

En su sueño, Lilia estaba sola en su cuarto. Ese día era su cumpleaños y se había despertado al escuchar los ruidos de alguien en la puerta. Pensó que entrarían sus padres para felicitarla, pero nada pasó. Lilia se levantó y fue a la cocina. Allí se encontró a su madre, quien le dijo:

—Buenos días, Lilia. Ya sé que hoy es tu cumpleaños pero no tengo nada para ti. Ayer había un perrito muy gracioso en la tienda pero babeaba todo el tiempo ¡Qué asco! Iba a ensuciar toda la casa, así que mejor lo dejé ladrando en la tienda.

Su padre llegaba a desayunar recién bañado:

—Hola, Lilia. Ya sé que hoy es tu cumpleaños. Quizás quieras salir a pasear, ¿pero no te parece que va a llover? Con la lluvia vamos a manchar el coche de lodo, llegaremos tarde a cualquier lado y nos mojaremos. Creo que es mejor que te quedes en casa y te ahorres un buen catarro. ¡Feliz cumpleaños!

Entonces, su madre intervino:

—Bueno, Lilia, tuviste suerte. Tu abuela te mandó un regalo. Ya ves que nunca se olvida de ti. Ten, ábrelo.

Lilia sacó el mismo vestido moderno idéntico al que le había mandado su abuela. Por lo menos tendría un bonito vestido. Pero su madre al verlo dijo:

—¡Uy, tu abuela sí que se modernizó. Se pasa, ¿no? A ver, pruébatelo.

Cuando Lilia tenía puesto el vestido, su padre le dijo:

—Mmm, no me gusta que te veas tan atractiva, es muy audaz para tu edad. Está muy corto. Los chicos te van a estar molestando en la calle y a ver si no hay un desgraciado que te insulte.

—¡Lilia! ¿Ya viste? Tiene una arruga espantosa aquí por el bolsillo. Como que no está bien terminado. Si no fuera por eso parecería un vestido fino. Pero no lo es.

—Pero mamá –replicó Lilia–, casi ni se nota…

—No, no. No quiero que piensen que yo te visto con ropa de segunda. Mejor se lo regalamos a Doña Pachi. Tiene una hija de tu edad y nos lo va a agradecer. Tú mereces mejores galas, hija. Dámelo, se lo voy a dar mañana que la vea.

—Pero, mamá… no es justo –se oyó apenas protestar a Lilia.

—Nada, nada. Tú pórtate como una niña buena. Te voy a hacer tu desayuno y te lo llevo a la cama.

—Sí, quiero unos ricos hot cakes bien redondos y calentitos. Te salen tan bien…

—Qué va, hija. Me salen muy feos, y cuando los sirvo ya están fríos. Mejor te hago unos huevos revueltos como siempre, con sus frijolitos y tortillas. Esos no tienen que salir perfectos.

—No importa que los hot cakes no estén redondos, de todos modos me los voy a comer.

—De ninguna manera. Anda, vete a tu cuarto. Ahora te llevo tu desayuno.

Lilia regresó a su cuarto muy desanimada. Parecía un día como cualquier otro, pero era peor, mucho peor. Se metió en la cama. Ni siquiera había un perro que la consolara. No existía ningún plan para su cumpleaños, y aunque el sol empezara a salir de la oscura nube, ella no festejaría su cumpleaños. Se quedaría en casa rumiando los huevos revueltos de siempre. Nada tenía que ver ese día con su onomástico.

Su madre apareció con la bandeja del desayuno y se la puso sobre las piernas:

—Anda, m’hijita. Desayuna tranquila. Hoy vamos a relajarnos. Tu padre y yo queremos estar contigo en casa. Aunque él ya se bañó se quedará aquí sin salir.

—Gracias, mamá –contestó Lilia.

—No, por nada. Ya sabes que te queremos mucho. Bueno, ahora nosotros nos vamos a acostar un rato mientras desayunas, así que no hagas ruido. Cómete todo tranquilita y si quieres ponte a ver la tele como ayer.

—Sí, mamá.

Cuando se cerró la puerta, Lilia empezó a llorar. El huevo estaba frío; la casa, silenciosa; no tenía ni vestido ni perrito y sus padres estaban encerrados en su recámara.

***

Lilia despertó llorando. El perrito lamía sus lágrimas. Abrió bien los ojos y suspiró al ver que estaba en su casa, con su perro, el vestido nuevo en la silla, el olor a hot cakes todavía en el aire y sus padres platicando en la cocina. ¡Qué maravilla!

Lilia bajó corriendo hacia la cocina y abrazó a sus padres. Les dio un beso y les dijo:

Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.
Ana Segovia: Un cumple muy singular. Ilustraciones: Abtuno. Para AntologArte, Literatura Infantil y Juvenil, de TodoMePasa.

—¡Qué delicia de hot cakes hiciste, mamá! Quiero hacer hoy todo lo que podamos. Me voy a bañar rápido y me estrenaré el vestido de la abuela. Papi, ¿no podríamos traer al perrito con nosotros? Pondré un trapito para que no ensucie el coche.

—Pero qué cambio, Lilia –expresó su padre–. Claro que traeremos al perrito. Además ya es hora de que lo bautices. ¿Cómo le pondremos?

—Sí, Lilia. ¿Qué nombre te gusta?

—¿La verdad?

—Sí, claro.

—Bueno, me gustaría ponerle un nombre especial: Perfectoimperfecto o Imperfectoperfecto.

—Pero eso no es un nombre, ¿por qué se te ocurre tal cosa?

—Es que quiero decirles que hoy descubrí que no existe lo perfecto solito. Que también lo imperfecto ya es muy perfecto y que amar todo eso me hace muy feliz. Gracias por este cumpleaños tan especial.

 


Convocatoria literaria Antologarte 2016 Literatura Infantil y Juvenil
Convocatoria literaria Antologarte 2016 Literatura Infantil y Juvenil

Ana Segovia es la cuarta participante de Antologarte, Literatura Infantil y Juvenil.

Ana Segovia Camelo nació en el Distrito Federal en 1957. Obtuvo la licenciatura en Filosofía en la Facultad de Filosofía de la UNAM. Fue profesora de filosofía en la Universidad de Guanajuato y en el Instituto de Artes Plásticas de Taxco, Guerrero. Ha desempeñado actividades académicoadministrativas en la UNAM y realizado trabajo editorial en la SEP, Conaculta, UNAM, UAM, Santillana y en la enah. También cursó estudios como orientadora humanista y psicoterapeuta Gestalt en el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. En abril de 2011 publicó su primer libro de poesía, El Dorado, y actualmente se dedica a la labor editorial y al diseño y a la realización de joyas.

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

 

Cada 12 de diciembre que es santo de las Lupitas, día de la Virgen de Guadalupe; cada 16 del mismo mes en que cumple un año más de estar con nosotros, cada 10 de mayo que es día de las madres y que también es de la abuela y de la bisabuela, y si tenemos suerte algún día la celebraremos como tatarabuela…

Nunca una mujer fue tan feliz con sus tres bisnietos, aunque los tres vivan lejos de ella, aunque haya que tomar un autobús cada dos o tres meses para ir a ver a Aranza a León Guanajuato (sea o no temporada de la Feria), o un avión cada tantos años para ir a ver a Alethia y Gael. Tres niños tan distintos que sin embargo provienen del mismo árbol fuerte, que están aquí gracias a una abuela que hace casi cuarenta años dejó de trabajar para dar su apoyo a una joven que no  quiso ser más la esposa incómoda.

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana
Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Así iba mi abuela Guadalupe de entonces cincuenta y tantos años de edad en los antiguos camiones de Ruta 100 para ir a dejar a la niña en la escuela de paga donde aprendió inglés (hoy la niña se gana la vida haciendo traducciones), y así la abuela tomaba otro Ruta 100 para llevar a esa niña a clases de gimnasia olímpica (hoy ambas se burlan de que la escuincla jamás aprendió a dar ni una vuelta de carro ni a mantener el equilibrio en la barra, mucho menos a subirse a las barras sin caer de cabeza).

También estuvo presente en las clases de órgano de la academia Yamaha, en cada cita con el dentista que creo que fue el hombre que más vi en mi niñez. Y hubo una época en que todas las tardes íbamos a Lindavista saliendo del Colegio Las Rosas para ir a las clases de artes marciales (las de Nintendo NES eran autodidactas) de mis primos hermanos Omar e Iram. Era quien defendía a Yared cuando los demás le hacíamos bullying, quien amenazaba con llamar al payaso cuando Iram no quería comer, quien ponía a Omar a colorear en un libro del Pato Donald para que se estuviera quieto, para variar.

Ya no hablemos de cada verano en que me llevó a los cursos de la Academia Momita, cuando me obligaba a ir a las clases de Yoga en el Deportivo Chapultepec o me compraba el material para hacer manualidades (de donde yo me escapaba para ir a la alberca).

Apenas ahora que fue cumpleaños de Héctor escuché por primera vez una anécdota de mi infancia: en una clase abierta en el Kínder Happy de La Villa, la maestra (creo que se llamaba Santa) hacía preguntas y yo levantaba y levantaba la mano sin que me hicieran caso -raro, rarísimo- hasta que Doña Lupe, como por todos es conocida, reprendió a la mujer enfrente de todos. ¡Y pa’ luego es tarde! Que me pasan al frente  y fui nombrando cada uno de los colores en inglés.

Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana
Guadalupe Lupita: madre, abuela, bisabuela mexicana

Así es mi abuela, hoy bisabuela Guadalupe: aún activa, no se queda sentada mientras haya un traste o una caca de perro en el patio, no hay libro que no tome y termine mientras tenga vista (y no pierda sus anteojos), no hay platillo que no prepare aunque ya no recuerde los ingredientes exactos. Tantos años que la tuve en la cocina, tantas veces que me hizo picar verduras a regañadientes y que no puse la menor atención a su técnica… mientra mis primo hermano es el reconocido chef Omar Montalvo Montaño yo a estas alturas de la vida tengo que hacer memoria de cómo sepreparaba tal platillo a ver si me queda la décima parte de bueno que a mi abuela.

Ya casi es Navidad y Año Nuevo y sé que la tendremos aquí, o ella nos tendrá por allá, para celebrar estas fiestas que son el pretexto para darnos abrazos, algo que las mujeres fuertes e independientes no acostumbran porque no necesitamos andar diciendo “te amo” o “te quiero” para demostrar que es cierto: ella demostró su amor millones de veces al levantarse temprano para obligarme a bañar mientras me hacía unos huevos estrellados, un pan francés, lo que la niña quisiera merendar.

Porque eso hace una abuela mexicana como Guadalupe: cuidar y educar a sus nietos mientras la jefa de familia trabaja para mantenerlos.

Gracias, mamá, abuela y bisabuela Guadalupe Lupe Lupita, por haber sido el pilar de nuestras vidas y el motor de nuestra niñez.

Novela para imaginarse en blanco y negro

“EL COYOTE Y EL MURCIÉLAGO”: NOVELA PARA LEERSE IMAGINANDO A BLANCO Y NEGRO

“El coyote y el murciélago” es la nueva novela del escritor chilango radicado en León Bernardo Monroy: un homenaje a las revistas pulps y la cultura popular de la década de los 30, con muchos balazos, sombreros fedora, música swing y danzón.

Paradójicamente, la novela está descargable en formato epub, por lo que su medio de difusión principal es el digital, y es posible leerla en una pantalla de celular, laptop, PC o iPad.

Cabe señalar que su descarga es gratuita, en el sitio de Vozed, especializado en la difusión y promoción de la literatura, creado y dirigido por Humberto Bedolla.

 

DEL MUNDO DEL PAPEL AL DIGITAL

“El coyote y el murciélago” arranca en 1936, cuando dos muchachos, de nombre Ezequiel y Julián, deciden imitar las aventuras de los héroes más populares de aquel entonces, como El Avispón Verde, La Sombra, El Llanero Solitario, Doc Savage o Conan el Bárbaro.

Como es de esperarse, uno asumirá el papel del héroe y otro del villano.

Respecto a su novela, Monroy explica: “El coyote y el murciélago está narrado al estilo de las novelas pulps, los seriales radiofónicos y las tiras cómics de los años treinta y, como tal, no tiene más objetivo que entretener. Quise imitar toda la acción, aventura y emoción de aquella época”.

“Hoy en día lo retro está de moda: las películas de los ochenta, la moda rockabilly de los cincuenta, los nazis de los cuarenta con Donald Trump… y la emoción, divertimento, personajes y aventuras de las revistas pulp de los treinta. Prueba de ello es la excelente serie Agente Carter”.

“Quise explicar a los lectores más jóvenes el origen de lo que hoy en día son los superhéroes. Por eso incluyo como protagonistas a Stan Lee, Bob Kane, Bill Finger, Jerry Siegel y Joe Shuster, entre otros, creadores de personajes como Spiderman, Batman y Superman”, informa el autor y periodista.

La influencia de los pulps la podemos ver claramente en las películas de “Indiana Jones”, y “Captain Sky and the world of tomorrow”, por mencionar solo algunos ejemplos, y no precisamente “Pulp Fiction” de Tarantino.

Una novela para imaginarse en blanco y negro: El coyote y el murciélago, de Bernardo Monroy.
Una novela para imaginarse en blanco y negro: El coyote y el murciélago, de Bernardo Monroy.

Pero… ¿Qué fueron las revistas pulp?

Los pulps fueron unas revistas que proliferaron durante los años 20, 30 y 40 del pasado siglo. Estaban impresas con un tipo de pulpa de madera bastante corriente, amarillento y barato, de allí su nombre.

Las pulp magazines tenían historias de aventuras y acción pura y dura, con personajes heroicos, valientes, virtuosos, damiselas en peligro tan voluptuosas y semidesnudas que hoy en día serían motivo de censura, y villanos crueles, lascivos, amorales.

Por lo general, su calidad literaria era dudosa, pero había honrosas excepciones. Los pulps fueron el espacio donde se dieron a conocer autores ahora clásicos, como Raymond Chandler o H.P. Lovecraft, entre otros.

La novela está disponible para su descarga gratuita en el portal de Vozed. Cuenta con la selección y edición de Humberto Bedolla, diseño gráfico y portada de Lizzeth Bedolla e Ilustraciones del youtuber y dibujante también defeño radicado en León Ron Durden.

 

SINOPSIS Y DESCARGA

México, 1936. La época de los grandes cambios sociales, del swing, las últimas películas de Chaplin y el surgimiento del cine de charros, el art decó y Agustín Lara, pero también del nacimiento de los superhéroes como los conocemos: los seriales de radio con El Llanero Solitario, las tiras cómicas de Mandrake el Mago y las revistas pulp, estelarizadas por La Sombra o El Avispón Verde.

En esta época viven Ezequiel y Julián, dos muchachos multimillonarios a quienes el ocio los lleva a convertirse en personajes enmascarados salidos de la ficción. Entre disparos de ametralladoras Thompson al ritmo de In the mood, vidas humanas desperdiciadas y violencia innecesaria, los chicos deciden si madurarán o no mientras conocen aspirantes a artistas llamados Milton Finger o Stanley Martin Leiber.

El coyote y el murciélago, por Bernardo Monroy

 

SOBRE EL AUTOR

Bernardo Monroy (Ciudad de México, 1982) actualmente vive en León, Guanajuato. Es periodista y ha publicado el libro de cuentos El Gato con Converse y la novela La Liga Latinoamericana.

Disponibles en la red para du descarga gratuita, están Slasher de editorial argentina Zona Literatura:

http://zonaliteratura.com/index.php/2011/11/20/salsher-novela-de-bernardo-monroy-presentacion-descarga-ebook/

Monroy es aficionado a los videojuegos, los cómics y los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción, y escribe porque está frustrado, ya que nunca pudo ingresar a la Escuela de Jóvenes Dotados del Profesor Xavier. Sus textos han sido traducidos al klingon y al élfico.

Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)

Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)

Para Héctor Juárez Lorencilla.

 

Mi tradición favorita (inventada por mí, por supuesto) es la de celebrar un largo precumpleaños: cuando menos un mes entero de pequeños regalos, comidas para mi Master Chef personal, preparadas por esta ex grinch de la cocina; salidas al cine, al centro de León, Guanajuato; si hay chance ir a Guanajuato capital a subir y bajar por los callejones coloniales. Pasear, brindar juntos, disfrutar.

Desde hace seis años nuestras tarjetas de cumpleaños eran de dos o cuatro personas (abuelita Lupe y suegra Blanca incluidas), según el día de la semana en que cayera la fecha especial.

Pero ahora, con la llegada de Aranza (alias: Godzuki, Aranzuki, Ayá), nuestras tarjetas de cumpleaños son más caseras y para cinco personas: la niña más bonita de México, dos orgullosos papás primerizos, una abuela consentidora y una bisabuela que hace el mayor esfuerzo para aguantar el ajetreado viaje.

Si hubiese estudiado Diseño Gráfico en vez de Creación Literaria, o si hubiese seguido dibujando de forma autodidacta como hacía antes de dedicarme a las letras, podría recurrir a un lápiz y no al editor GoArt para copiar en blanco y negro este momento familiar. El dibujo ya no se me da, no seguí con esa afición como también renuncié a muchísimas otras (patinar, los videojuegos, resolver ecuaciones algebraicas del libro Baldor por pura ociosidad).

A veces ni siquiera tengo tiempo de ponerme a escribir un cuento para alguna convocatoria, de corregir (interminablemente) mi segunda novela o de continuar la tercera porque comienzo mi día cambiando pañales, paso las tardes ganándome la vida, y de cuando en cuando finalizo mis noches arrullando a una niña necia que a la una de la mañana sigue bien ‘cookie’ por comer tanto chocolate (y ni así engorda)…

Pero… ¿sabes? (por más cursi y trillado que suene ese “Pero… ¿sabes?”):

 Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)

Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)

No cambiaría ni uno solo de mis días actuales por el más loco, divertido, excéntrico o lujoso que haya vivido en mi lejano pasado.

No renunciaría a mi vida como madre trabajadora por volver al “mundillo literario”, como le llama Bernardo Monroy, y mucho menos a la “farándula” de la música electrónica, donde firmando como *Gina Halliwell* empezó de forma pública este hobby, carrera, como sea que le quieras llamar al vicio de teclear pensamientos. Mi forma de vida actual depende de aparentar ser aburrida y convencional, pero nadie mejor que tú sabe lo que existe en realidad.

No dejaría de pagar pañales, leche fortificada y consultas médicas para irme de viaje. No arriesgaría a mi hermosa familia, la que me hubiera encantado tener siendo yo niña, por bienes materiales que esconden letras chiquitas.

La primera vez que una persona se enamora siendo adolescente piensa que es el verdadero amor, el único, que ninguno se igualará. Y ha sido tan maravilloso poder confirmar más de veinte años después que tú, el hombre que revivió mi entonces inerte corazón, es quien escribe conmigo cada momento, quien planea conmigo cada fotografía familiar, quien merece recibir todas las tarjetas de cumpleaños del universo con una sola idea en cada una de ellas:

Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)
Tarjetas de cumpleaños para un esposo genial (porque te amo)
Gracias.

Gracias por ser el papá de Aranza.

Gracias por ser mi pareja, mi esposo, mi amante.

Gracias por aguantarme. Por escuchar, por regañar, por consentirme, por ayudarme.

Gracias por seis años y medio de novios, por cinco y medio casados, por un año y ocho meses descubriendo conmigo la alegría de la paternidad.

Jéssica de la Portilla Montaño.