Ausencia

He recorrido mil leguas, he dado vuelta a cientos de relojes de arena, y aún sigo escuchando palabras que marcaron la época en que nos queríamos.

¿Recuerdas las frases que me hacían pensarte, y las que no tuvieron que ver contigo pero que me llevan ahí, a ese siglo pasado que alguna vez compartimos?

¿Recuerdas los programas de radio, tantas llamadas a un teléfono fijo, las personas que nos conocieron y decían que era imposible que viviéramos estancados en una interminable agonía mutua?

Dime dónde estás, dime cómo puedo verte que no sea cerrando los ojos, que no sea ir tras de tu sombra y sin por ello olvidarme de mí. Dime si es posible encontrar el mundo que ayer era tuyo y mío, di si vale la pena seguir dando tumbos y estrellarme mil veces contra la misma pared de tu ausencia. 

Dime por qué se de ti tan de vez en cuando si apenas hace veinte mil años estuvimos juntos…

La inseguridad en León – y en todas partes

¿Cómo están??? Yo aquí, sor-pren-di-dísima porque mis palabras tienen el poder de dañar a pobres inocentes, NOOOO MAAA, ahora resulta que soy algo así como la Darth Vader de Twitter, ¡qué tal!!! De risa loca por tanta ridiculez ajena, ¿a poco no?

Hace ya 5 años que llegué a la ciudad de León Guanajuato. En ese entonces me asombraba la aparentemente buena calidad de vida (mejor que en el DF, sí: para empezar dejé de sufrir mi clásica gripita semanal) y la seguridad. Podías dejar tu automóvil en la calle, con la ventana abajo, y no le pasaba absolutamente nada… 

¿…o habrá sido pura buena suerte?

Luego me llevé una enorme enorme decepción cuando fuimos al El Bicho Billar Bar (Boulevard Torres Landa Oriente, Sección Electoral 1581, a unas cuadras de Boulevard San Pedro ): abrieron el carro para llevarse el estéreo, “casualmente” en una ocasión que ya llevábamos una hora jugando y decidimos quedarnos una hora más porque la estábamos pasando bien. ¿Pero pues quién va a pensar que dueños o meseros de algún lugar de moda están coludidos con uno que otro raterete?

Cuando trabajé en “la competencia” editando la sección de Policía / Nota Roja caí en cuenta de lo que realmente sucede: uno por lo general no se entera de nada, al menos no de nada bueno. Diario hay asesinatos, incendios, noticias horribles de todo tipo que básicamente a casi nadie le importan.

Aquí en León el desastre actual se lo debemos al gobierno saliente del Pri, y es una pena porque yo ya veía a doña Bárbara Botello como posible gobernadora de Guanajuato (lo bueno que agarró su hueso de diputada), es más, me encantaba la idea hasta que hizo su transota con el servicio de colecta de basura. Así que ahora ganó el PAN, ¡nooo puede ser!!! ¿El “voto de castigo” fue para el PRI, o para quienes quedamos ciscadísimos con el baboso del Felipe Falderón?

En una ocasión regresamos de vacaciones y nos encontramos con que intentaron forzar sin éxito una chapa de la casa. Ha habido casos de gente tan miserable pero TAN miserable que asalta hasta al señor de las nieves, háganme favor. Una mañana de neblina se robaron el carrito de tacos al vapor de una conocida, ¿hello??? 

Pero el verdadero colmo fue esa ocasión en que yo estaba feliz y tranquila durmiendo con Arancita cuando escuché un montón de ruido… y resulta que era un ratero que casi me agarra a solas con mi bebé. ¡Arggg! Nomás me acuerdo y me dan ganas de asesinar a alguien, así que les cuento esa antiaventura ahora que regresen a visitar este extinto intento de blog…

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres

La trilogía Millennium de Stieg Larsson
Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson, Millennium 1.

 

 Ya estaba embarazada cuando empecé a ver la serie “Juego de tronos” que tenía loco a medio mundo. Pero como que no aguanté tanta violencia gráfica teniendo una niña en la panza, así que mejor empecé a leer el primer libro (el nombre de la saga es Canción de hielo y fuego) en la Biblioteca Central Estatal Guanajuato Wigberto Jiménez Moreno.

Luego empezó mi incapacidad por maternidad y como nunca saqué credencial de la biblioteca, bajé el libro en formato pdf (¡pobre de mí!).

El resto de la incapacidad me dediqué a ver tooodas y cada una de las películas de Adam Sandler, desde las primeras que hizo como actor secundario (una bastante estúpida llamada “Airheads”, con el feo del Brendan Fraser) hasta la aburridísima “Zapatero a tus zapatos”, vaya, hasta volví a ver “Jack and Jill”… Por eso NOOO me extraña ni tantito que mi triste laptop haya optado por un suicidio rápido pues de un día a otro simplemente ya no quiso encender, buah.


Descargué el primero de la saga Canción de hielo y fuego. Y después de terminarlo intenté leer varios libros más, pero todos todos todos terminé dejándolos a la mitad: “Tokio blues”, de Haruki Murakami, “Todo un hombre”, de Tom Wolfe (y eso que me acabé el megatoste “I am Charlotte Simmons” nomás porque me dio pereza buscar otro libro), y uno llamado “El viento de la Luna”, de Antonio Muñoz Molina, que comienza padrísimo con la mejor prosa jamás escrita… hasta que el adolescente protagonista empieza a narrar sus chaquetas no mentales, puajjj. ¿Por qué demonios a los escritores hombres les OBSESIONA describir con lujo de detalles las porquerías que hacen a solas con sus manitas?, ¿acaso tiene algún interés para el público en general??? Así o más trillado, bah, se creen muy originales con el tema y no dan más que pereza, así que apenas leí eso y lo dejé por la paz.

Así que después de “El sueño más dulce”, de Doris Lessing, y “Brothers”, del chino Yu Hua (una maravilla que nomás no puedes soltar) no me pude leer nada que no fuera la Canción de hielo y fuego / Juego de tronos. 

Cuando se descompuso mi laptop por culpa de Adam Sandler, comencé a usar la abandonada tablet que mi esposo me regaló hace como dos navidades. ¡De hecho es gracias a ella que he sobrevivido sin computadora!!! Total que fui leyendo y bajando cada uno de los cuatro libros restantes de la saga: “Choque de reyes”, “Tormenta de espadas”, “Festín de cuervos” y “Danza de dragones”. Claro que no todos están igual de apasionantes: cuando empiezan a meter personajes nuevos como los krakens o calamares y a la bola de serpientes de arena les vas perdiendo el interés porque no sabes quién es quién y sólo te interesan dos o tres personajes (amo a los Lannister). Uno comienza adorando a la Khaleesi, pero luego de cinco libros se vuelve medio Bruteesi y lo único que quieres es darle un buen golpe en la cabezota a veeer si la babosa reacciona…

Ya no sabía qué leer que no lo fuera a dejar a la mitad: “El señor de los anillos” no estaba a la mano en mi pequeña biblioteca, “El Hobbit” sí está… PERO como que ya me acostumbré a leer en la comodidad de mi tablet, sin tener que estar cargando tres kilos de hojas empastadas y sin dolor de manos por la posición para que no se muevan las hojas.

En eso estaba cuando me acordé de la traducción que en seguida les comparto, sobre el cuarto libro de la saga de Millenium, mejor conocida por la película de “La chica del dragón tatuado”. Bajé el primero (“Los hombres que no amaban a las mujeres”) y, bueno, apenas llevo una cuarta parte en menos de una semana, y aunque no soy lectora de libros policiacos la verdad es que está muy recomendable. Espero terminar los tres tomos antes de Navidad, y también espero encontrar después algo igual de bueno para leer, ¡porque así no se puede vivir!!!



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El heredero literario
del ‘tatuaje de dragón’

Steven Erlanger
New York Times

Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño.

La saga de Lisbeth Salander continúa, y David Lagercrantz, quien ha escrito la secuela de la tan popular trilogía “Millennium”, de Stieg Larsson, se siente a la vez orgulloso y muy ansioso sobre cómo la recibirán millones de lectores.

“Por las noches mi cabeza arde”, dijo, explicando que había tratado de introducir los personajes de Larsson “en mi sistema circulatorio” al escribir. Al preguntársele sobre la mayor libertad que se tomó, rió un poco y dijo: “Hacerlo”.

Alto, atractivo, ligeramente nervioso, con playera y pantalones a cuadros, reconoció que “me asusta a morir no igualar a Stieg”. Pero “no pude resistirlo. Lo hubiera lamentado toda la vida”.

El legado de Larsson es en verdad formidable, incluso intimidante. Luego de que murió en 2004 de un repentino ataque al corazón a los 50 años de edad, sus tres libros, comenzando con “La chica del dragón tatuado”, vendieron 80 millones de copias en más de 50 idiomas.

En 2013, el padre y el hermano de Larsson contrataron a Lagercrantz, autor sueco de ficción literaria y biografía, para escribir una secuela de la trilogía. El resultado, “La chica en la tela de araña”, fue publicado en 25 países y sus muchas editoriales tienen razones para ser optimistas.

Ya han sido impresas globalmente 2.7 millones de copias, y la comercialización va a toda marcha; una tienda de libros alemana está ofreciendo obsequiar un Fiat 500 con el diseño “Millennium” -el Fiat con el tatuaje de dragón- a un cliente con suerte. Han comenzado las pláticas sobre otra película, y Lagercrantz se está preparando para un agotador viaje de autor de cinco semanas en Europa y los Estados Unidos.

Pero no todos han dado la bienvenida al libro, el cual arroja a los personajes a nuevas y complicadas conspiraciones que involucran crimen cibernético y a la Agencia de Seguridad Nacional. Su publicación ha sido particularmente traumática para la compañera de vida de Larsson, Eva Gabrielsson, que lo ve como una insensible manipulación de su legado por dinero. Ella dibuja un paralelo entre “La tela de araña” y la controversial publicación del primer borrador de Harper Lee de “Matar un ruiseñor”.

“Estoy muy molesta al respecto. No pienso que sea correcto hacer esto a un autor fallecido. Las secuelas nunca resultan muy bien, porque los autores están tan limitados; no son libres de moverse por el material”.

Gabrielsson, de 61 años de edad, vivió con Larsson durante más de 30 años, pero como nunca se casaron no tiene derechos de herencia bajo la ley sueca. Se ha negado a entregar las aproximadamente 200 páginas de un cuarto libro inconcluso que Larsson tenía su computadora cuando murió, porque ella no quería que otro autor lo completara.

“La trilogía debiera valerse por sí misma, dijo. “Pienso en los lectores. Deben conocer a un escritor fantástico que se convierte en un viejo amigo. Y ahora dicen, ‘Tu viejo amigo se ha ido pero te daremos una cita a ciegas, y estate contento'”.

Gabrielsson escribió un libro acerca de la lucha sobre el legado de Larsson varios años atrás, y los herederos de Larsson respondieron con ofertas de trabajo y dinero que ella ha rechazado.

A los 52 años de edad, Lagercrantz es dos años mayor que Larsson cuando este murió. Dijo que aceptó el reto de crear la secuela cuando se la propuso su agente, quien alguna vez trabajó en Norstedts, la editorial sueca de la trilogía. “Soy un tipo extraño de autor -me gustan las tareas. No fui lo suficientemente astuto para inventar una figura icónica como Salander, pero ella es mi clase de chica”.

Larsson describió la inspiración para Lisbeth Salander, la ruda genio computacional tatuada que se volvió su personaje más memorable, como “Pippi Longstocking” (Pippi Mediaslargas) ya mayor, una mujer que vive con sus propias reglas. Pero Lagercrantz descubrió que Stieg y su hermano joven, Joakim, ahora de 57 años de edad, fueron grandes lectores de comics de niños, incluyendo “Modesty Blaise”, una tira británica que presenta a una femme fatale supervillana que se convierte en superheroína.

“Primero buscamos a nuestros héroes en viejos mitos, y ahora los buscamos en la cultura popular”, dijo Lagercrantz. “Me dijeron, tienes que estar en tu casa en el mundo de Stieg Larsson, pero tiene que ser tu libro. Y poco después, no podía tener el fantasma de Stieg Larsson colgando sobre mí”.

Así que ahondó con más profundidad en la infancia de Lisbeth y realzó el personaje de la gemela de Lisbeth, Camilla, quien es mencionada sólo unas cuantas veces en los tres libros previos.

Una de las primeras cosas que hizo fue googlear “Wasp”, el nombre código de Lisbeth, y descubrió a la superheroína de Marvel Comics con el mismo nombre, miembro fundador de los Avengers que desarrolla superpoderes siendo niña y crece para vengar a su padre. Pensando en Wasp como parte de la autoimagen de Lisbeth, la ligó a una exploración más profunda de la niñez de Lisbeth con un padre brutal y una hermana gemela distanciada. En la novela más reciente, Camilla se hace cargo del imperio criminal de su padre y lo moderniza, convirtiéndose en el enemigo “gemela malvada” de Lisbeth.

Mikael Blomkvist, el periodista en la trilogía de Larsson, permanece decente y laborioso, buscando la siguiente gran primicia para salvar la eternamente desafiada revista Millenium. Gabrielsson dijo que inicialmente Larsson había enfocado su novela en los periodistas y que Salander ni siquiera era un personaje. “Se volvió tan aburrido, y se necesitaba algo interesante, así que Lisbeth surgió por necesidad. Esa es la señal de la imaginación de un autor”.

Erland y Joakim Larsson, padre y hermano de Stieg Larsson, sus herederos legales por defecto, dijeron en una entrevista que nunca habían considerado a nadie más que a Lagercrantz para escribir el libro, el cual ha recibido algunas reseñas positivas tempranas. Sin embargo Erland, de 79 años de edad, se dio cuenta de que no tenía mucho sexo, un elemento que sintió que Stieg había exagerado. (Dijo que la respuesta que le dio Stieg fue simple: “El sexo vende”.) Dijeron que tienen la intención de dar su parte de las regalías a Expo, una revista de investigación cofundada por Larsson en 1995 que fue su modelo para la revista Millennium.

“Siempre fue la intención de Stieg que los ingresos del Cuarto Libro fueran a Expo”, dijo Erland, agregando que él y Joakim habían dado sumas considerables a Expo en el pasado.

Mientras tanto, Lagercrantz permanece sensible a las acusaciones de que está lucrando con la fama de otro hombre. Los medios informativos suecos han puntualizado, como ha hecho Gabrielsson, que él y Stieg Larsson son de mundos distintos -que Lagercrantz es de una familia literaria de la nobleza y le falta el activismo político y la rabia que condujo a Larsson.

Lagercrantz señala sus propias tormentas. “El verdadero demonio en mi vida es mi padre”, Olof Lagercrantz, un prominente crítico literario sueco intelectual que murió en 2002. “Ciertamente no discutíamos sobre best sellers en casa. Pero luego de un tiempo me di cuenta de que no podía ser mi padre, y mi vida dio un giro”.

Reporteó crímenes para un tabloide sueco y luego cambió a biografías y una novela sobre Alan Turing, el genio computacional británico y descodificador de la Segunda Guerra Mundial que fue declarado culpable de indecencia grave por actos homosexuales y se suicidó en 1954. Su trabajo más alabado, “Yo soy Zlatan Ibrahimovic”, es una biografía novelada que retrata la vida y crianza de una de las estrellas del soccer más famosas de Europa y Suecia, basada en reportajes pero con diálogos inventados.

“Así que todavía estoy esquizofrénico”, dijo Lagercrantz. “Claro que quiero ser un best seller porque estoy en el negocio y quiero ser leído, pero no hay dinero en el mundo que pueda compensar el escribir mal”. Al leerle un cliché de la traducción al inglés de la nueva novela, sobre una mujer “tocándolos como un violín” (“playing”, jugar y tocar en inglés. N. de la T.), Lagercrantz pareció agonizar. “Yo nunca hubiera escrito una línea como esa”.

Este libro, por supuesto, termina con la posibilidad de una secuela, pero los editores, los Larsson y Lagercrantz son evasivos, prefiriendo esperar la reacción del público. “Sé que no quiero ser Stieg Larsson el resto de mi vida”.

Gabrielsson permanece implacable. “Dicen que están haciendo esto por los lectores, y todo tipo de disparates. No quieren decir: ‘Queremos dinero. Queremos fama. Queremos caminar en la alfombra roja otra vez'”.

Joakim Larsson dijo que “todos estábamos en shock cuando Stieg murió”, y que a lo largo de años de litigios “hemos intentado contactar a Eva, alcanzar un acuerdo”. Todos han experimentado aflicción, dijo, por las muertes tempranas de Stieg Larsson, de su madre y de la esposa de Joakim. “Todos hemos perdido a alguien. Creo que todos deberíamos tratar de confortarnos los unos a los otros”.

Podrán cultivar y fumar marihuana recreativa

Podrán cultivar y fumar marihuana recreativa

Elisabeth Malkin and Azam Ahmed
The New York Times

Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño.

Foto: AP

La Suprema Corte mexicana abrió ayer la puerta a legalizar la marihuana, entregando un puntiagudo desafío a las estrictas leyes de la nación sobre abuso de sustancias y agregando su peso al creciente debate en América Latina sobre los costos y consecuencias de la guerra contra las drogas.

El voto de la Primera Sala de la Suprema Corte declaró que los individuos deben tener el derecho a cultivar y distribuir marihuana para su uso personal. Mientras que el fallo no derriba las leyes actuales sobre drogas, sienta las bases para una ola de acciones legales que ultimadamente podría reescribirlas, según dicen proponentes de la legalización.

La decisión refleja una dinámica cambiante en México, donde por décadas la guerra contra las drogas apoyada por EU ha producido mucha agitación pero pocas victorias duraderas. El flujo de drogas a los Estados Unidos continua hoy día, junto con la corrupción política que alimenta en México. El País, desalentado por la incesante guerra contra los traficantes, permanece envuelto en violencia.

“Es el drama detrás de todos nuestros esfuerzos”, dijo Juan Francisco Torres Landa, abogado corporativo que fue uno de los demandantes en el caso de la Suprema Corte.

Con poco que mostrar luego de años de duras políticas contra el crimen, los países del hemisferio occidental han promulgado leyes que permiten uso limitado de la marihuana.

Uruguay, Chile y más de 20 estados en EU han aprobado leyes que permiten el uso medicinal o recreacional.

La tasa del uso de marihuana en México es baja, y la mayoría de los mexicanos se oponen a la legalización. EU es el principal mercado para el cultivo de marihuana.

El comercio es controlado por violentas pandillas criminales que también hacen dinero con otras drogas, el secuestro y la extorsión.

Los expertos dicen que legalizar la marihuana haría poco para disminuir su poder.

El caso de la marihuana ha encendido un debate sobre la efectividad de encarcelar a los usuarios de drogas, en un País con algunas de las leyes sobre drogas más conservadoras en América Latina. Pero a través de la región, un creciente número de voces está cuestionando la estrategia de Washington en la guerra contra las drogas. Con poco que mostrar en cuanto a las duras políticas contra el crimen, el balance parece estar cambiando lentamente hacia otros enfoques.

Uruguay promulgó una ley en 2013 para legalizar la marihuana, aunque la creación de una industria de la marihuana legal en el pequeño País se ha desenvuelto con lentitud. Chile reunió su primera cosecha de marihuana medicinal este año. En Brasil, la Suprema Corte debatió de forma reciente la descriminalización de la marihuana, cocaína y otras drogas. Bolivia permite los usos tradicionales de la coca, la planta usada para hacer cocaína, mientras que en la parte norte del hemisferio el nuevo Primer Ministro de Canadá ha garantizado en el pasado legalizar la marihuana.

Muchos líderes en América Latina han llamado a un cambio en la guerra contra las drogas, incluyendo al presidente Juan Manuel Santos, de Colombia. En mayo, su gobierno ordenó un alto a la fumigación aérea de los campos ilegales de coca, rechazando una herramienta mayor en la campaña antidrogas respaldada por EU debido a preocupaciones de que el spray herbicida cause cáncer.

Aunque Santos es uno de los aliados más cercanos a Washington en la región, ha señalado la incongruencia de encarcelar a campesinos pobres por cultivar marihuana mientras esta es descriminalizada con lentitud en los Estados Unidos.

Los mexicanos que buscan una nueva estrategia también han sido golpeados por la situación.

“Nos estamos matando para detener la producción de algo que va hacia EU, donde es legal”, dijo Armando Santacruz, otro demandante en el caso.

Aún así, pocos piensan que legalizar la marihuana vaya a reducir significativamente la violencia relacionada con drogas o a debilitar a las pandillas. Aunque el alza en la producción de marihuana de mayor calidad en los Estados Unidos reduce la demanda de importaciones mexicanas, los expertos dicen que las pandillas mexicanas continuarán contando con un importante porcentaje del suministro norteamericano.

“Es claramente una parte significativa del negocio”, dijo Peter Reuter, un experto en la guerra global contra las drogas de la Universidad de Maryland y economista en Corporación RAND. “Es suficiente por qué pelear”.

La marihuana es sólo una de las muchas fuentes de ingreso para las pandillas, que trafican drogas a través de la frontera con EU y manejan redes de secuestro y extorsión en casa. La infraestructura criminal persistirá, así sea legal o no el uso de la marihuana.

Pero para los críticos de las leyes actuales, esa difícilmente es una razón para continuar criminalizando el uso de la marihuana.

“Las leyes existentes tampoco reducen la violencia”, dijo Catalina Pérez Correa González, profesora de Leyes en CIDE, universidad en la Ciudad de México.

La resolución judicial de ayer apenas si se refirió al fondo sangriento de la guerra contra las drogas. En lugar de eso, el juez Arturo Zaldívar escribió un proyecto de 88 páginas basado en principios de los derechos humanos, argumentando que el estado reconoce la autonomía del individuo para involucrarse en actividades recreacionales que no dañen a otros.

Se cree que el número de usuarios de marihuana en México es pequeño. Una encuesta de 2011 sobre uso de drogas estimó que solamente dos por ciento de los mexicanos habían fumado marihuana el año anterior. Aunque esa cifra probablemente es baja, es un porcentaje aún menor que el 7.5 por ciento de gente en los Estados Unidos que dijo en una encuesta de 2013 que ha usado marihuana en el mes previo.

Si se permite a los mexicanos cultivar y consumir su propia marihuana, los usuarios casuales no tendrán que cometer un crimen para obtener la droga. Actualmente los usuarios de marihuana son vulnerables a la extorsión por parte de la policía y son encerrados por miles cada año bajo cargos de consumo y posesión.

“Hay una enorme costo institucional y social por hacer cumplir las leyes contra la marihuana”, dijo Pérez Correa, cuyas encuestas de prisiones estatales y federales sugieren que 60 por ciento de los presos sentenciados por crímenes de drogas son convictos en casos que involucran marihuana. “¿Cuántos recurso están siendo usados para reducir esos crímenes de bajo impacto?”.

Torres Landa, uno de los demandantes, lo pone de forma más franca: “Queremos forzar al Congreso a perseguir a los secuestradores, asesinos, violadores y otros criminales”.

El fallo de ayer fue la culminación de un esfuerzo para cambiar la ley por parte de cuatro miembros de un importante grupo anti crimen mexicano, México Unido contra la Delincuencia.

Torres Landa y Santacruz formaron un club canábico con otras dos personas, llamado Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (Smart).

El grupo solicitó una licencia de la agencia regulatoria de drogas en México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), pero, como se esperaba, fue rechazada. Su apelación a esa decisión finalmente alcanzó la Suprema Corte.

“Hemos estado tratando de luchar contra la ilegalidad, y los resultados fueron casi despreciables”, dijo Torres Landa, quien dice que nunca ha probado la marihuana y que no pretende hacerlo. “Hace cinco o seis años, preguntamos: ¿Por qué? La respuesta, como dicen los norteamericanos, estaba en el dinero”.

Pero el fallo de ayer se aplica sólo a su petición. Para que la marihuana legal se vuelva una ley, los jueces de la Primera Sala deben decidir de la misma forma cinco veces, o bien, ocho de los once miembros de toda la Corte deben votar a favor.

Si las decisiones de la Corte continúan en esa dirección, estarán haciendo caso omiso de la opinión pública. Los mexicanos se oponen tanto a la legalización de la marihuana que un encuestador líder le dijo al grupo Smart que no se molestara con una encuesta, recuerda Santacruz, o que la limitara a gente joven.

El gobierno mexicano, legisladores y funcionarios de seguridad y salud se han pronunciado en contra de la legalización, tal como hizo la Iglesia Católica Romana. De hecho, las autoridades no han permitido siquiera el uso de marihuana medicinal.

Pero Santacruz está decidido a cambiar la mentalidad de las personas.

Invocando el fantasma del capo de las drogas más famoso de México, Joaquín Guzmán Loera, conocido como ‘El Chapo‘, a Santacruz le gusta recordar a la gente: “Una mala regulación es mejor que cualquier regulación que ‘El Chapo’ y los narcos puedan proveer”.