Traducción: Intentó gobierno refutar a expertos

Intentó gobierno refutar a expertos

Azam Ahmed
New York Times

Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño.
Publicado en: Periódico AM de León.

Cuando el gobierno le dijo a Cristina Bustamante que su hijo había sido asesinado e incinerado en una enorme pira, eso debió haber sido el capítulo final en la búsqueda de su hijo y de los otros 42 estudiantes universitarios que se esfumaron en septiembre del año pasado.

Y aún así, dijo, todo lo que ella y otros padres podían sentir era una mezcla de resignación, traición y duda, como si la justicia estuviera siendo barrida bajo la alfombra por un gobierno más interesado en cerrar el archivo que en encontrar la verdad.

“Pensamos: ‘El País entero va a creer lo que él dijo y nos dejarán solos, nadie va a volver a salir a las calles y protestar'”, dijo, refiriéndose al anuncio del ex Procurador General sobre el cierre de la investigación en enero. “Y eso es lo que sucedió”.

Ahora, la emisión de un reporte internacional esta semana contradiciendo el recuento del gobierno sobre lo que sucedió a los 43 estudiantes desaparecidos ha dado un nuevo soplo de vida a las esperanzas de los padres, nuevo escepticismo a la percepción del público sobre sus líderes -y posiblemente una nueva conciencia dentro del gobierno de que sus tácticas necesitan cambiar.

El reporte, de un panel internacional de expertos, criticó la investigación del gobierno de las desapariciones, incluyendo la conclusión oficial de que los estudiantes, quienes asistían a una universidad para futuros maestros en el pueblo de Ayotzinapa, habían sido asesinados por una banda de narcotraficantes y quemados hasta hacerlos cenizas en un basurero.

De inmediato, el reporte encendió un debate dentro de la oficina del presidente Enrique Peña Nieto sobre cómo responder.

De acuerdo a un alto funcionario involucrado en las discusiones, un equipo quería contraatacar y desafiar la fulminante crítica del reporte contra el gobierno.

Pero el otro equipo peleó por un acercamiento más cauteloso, dijo el funcionario: aceptar los descubrimientos del grupo independiente, designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y reconocer que se pudo haber hecho más en la investigación.

En un sorpresivo giro de los acontecimientos -especialmente para una administración marcada por una tendencia a inventar, negar o permanecer distante en crisis previas- el segundo grupo ganó.

Sólo horas después de que el panel emitiera sus descubrimientos, Peña Nieto envió un mensaje en su cuenta de Twitter, indicando que había dado instrucciones a su gabinete para estudiar los elementos de la investigación independiente. Mientras tanto, su Procurador General extendió el periodo del panel para permanecer en el País y continuar su investigación.

Nada se dijo sobre el hecho de que el gobierno tenía evidencia de sus propios expertos respaldando las conclusiones.

En algunas formas, la respuesta del gobierno al reporte fue casi tan reveladora como el reporte en sí mismo, una señal de que la administración de Peña Nieto puede estar comenzando a reconocer que el abismo entre la gente y su Presidente nunca ha sido mayor.

En una reunión del gabinete la semana pasada, Peña Nieto llegó incluso a decirle a su círculo cercano que “necesitamos hacer las cosas diferentes”, de acuerdo al alto funcionario, quien no contaba con autorización para discutir las conversaciones internas.

Pero está por verse si este es el comienzo de un esfuerzo para apuntalar la credibilidad de un gobierno plagado de contratiempos, o si semejante esfuerzo pudiera incluso hacer la diferencia a mitad del mandato del Presidente.

El reporte, a pesar de la reacción pública del gobierno hacia él, parecía otro punto bajo en el largo tobogán de la credibilidad del gobierno en México.

Durante el último año, desde que los estudiantes desaparecieron bajo una nube de corrupción e intriga, la respuesta estándar de la oficina del Presidente a la crisis ha sido enfocarse en las apariencias más que en la sustancia, promoviendo constantemente la imagen de México como un País en movimiento en vez de uno hundiéndose en los problemas perennes de inseguridad y falta de estado de derecho, según dicen los críticos.

“El gobierno no sólo demostró ser incapaz de resolver los problemas, sino que su instinto parecía ser el desviarlos, dando explicaciones pro forma (para la forma: un comportamiento que se asume para guardar las apariencias; N. de la T.), y presentar investigaciones defectuosas”, dijo Michael Shifter, Presidente de Diálogo Interamericano, un foro de política sobre asuntos del Hemisferio Occidental, con sede en Washington. “Desestimó en gran manera lo frustrados y furiosos que estarían muchos mexicanos. Es difícil ver que Peña Nieto pueda recuperar un mayor grado de credibilidad para el resto de su término”.

Desde el inicio de su presidencia en 2012, Peña Nieto ha tratado de cambiar el foco de los problemas de seguridad hacia la economía, donde la administración se anotó éxitos legislativos tempranos.

Pero en el último año, de la mano de crecientes escándalos de corrupción, propagación de la violencia y el pasmoso escape de prisión del narcotraficante más notable del País, el gobierno parecía estarse escondiendo detrás de negaciones e inventos, según dicen los expertos.

Tal es el cinismo en cuanto a política en México que muchos ciudadanos han adoptado una perspectiva oscuramente cómica hacia los disparates y meteduras de pata de su gobierno.

¿Perder al criminal más notorio de la Nación a través de un intrincado túnel cavado debajo del piso de su celda? La reacción pública, de forma abrumadora, fue un desfile de bromas sarcásticas sobre contratar al capo, Joaquín Loera Guzmán, conocido como ‘El Chapo’, para supervisar la indagación del decadente proyecto del Metro de la Ciudad de México.

¿Una investigación sobre préstamos cuestionables tomados por la primera dama, Angélica Rivera, conducida por un aliado del Presidente, no encuentra delito alguno?

La respuesta: los mexicanos circularon una vieja fotografía del Presidente, Rivera y el secretario de Hacienda saltando de alegría juntos.

Ahora, algunos dentro del gobierno están comenzando a ver las primeras ramitas de cambio. No está claro si estos brotes crecerán o caerán presa de esfuerzos inconsistentes.

La mayoría no está conteniendo la respiración para que los cambios echen raíz. Hay una razón para eso, reconocida en secreto por algunos en el gobierno: las elecciones de medio término.

El partido que gobierna, el Revolucionario Institucional, ganó una mayoría en las elecciones de junio a pesar de los horrores de los 43 estudiantes desaparecidos, que arrojó a casi medio millón de personas a las calles, y el llamado escándalo de la Casa Blanca, el cual involucró a la Primera Dama tomando préstamos de bienes raíces en términos favorables de un desarrollador con lazos cercanos al gobierno.

“La estrategia para Ayotzinapa ha sido no mover el bote y dejar que la indignación popular tome su curso”, dijo Rafael Fernández de Castro Medina, un asesor político extranjero del ex presidente Felipe Calderón y profesor en la Universidad de Siracusa. “Lo hicieron bastante bien en las elecciones de medio término, y eso reforzó la idea”.

“Pero él está perdiendo la oportunidad de realmente mostrar que su gobierno tiene la capacidad de resolver el crimen singular más significativo del siglo XXI en México”, agregó.

Y eso refleja la mayor tragedia para los padres de los estudiantes desaparecidos: aún no tienen idea de lo que realmente le sucedió a sus hijos, sólo variaciones de lo que no.

El reporte original del gobierno mexicano pretendía que tanto el alcalde de Iguala, donde los estudiantes fueron secuestrados, y la policía local estaban trabajando junto a las bandas y eran cómplices en las muertes de los estudiantes, afirmaciones respaldadas por el nuevo reporte -todo excepto el hecho de que los estudiantes murieron.

El nuevo reporte simplemente dice que los estudiantes aún están desaparecidos, reafirmando la dolorosa incertidumbre de esperanza que ha perseguido a los padres durante casi un año.

“Paso mis días pensando que él sólo está desaparecido, y que en cualquier momento ellos podrían venir y decirnos: ‘Los encontramos, aquí están'”, dijo Ernestina Jacinto, la madre de Israel Jacinto, quien ahora tendría 20 años.

Deja un comentario