Torbellino – Jéssica de la Portilla Montaño

charlie brown snoopy peauts
Vives distante
sigues ausente
has decidido
no más torbellinos

Aún existes
lo reconozco
y agradezco
el no verte más

Hacía lo imposible
todo lo impensable
porque en el fondo
habitaras tú

pero ya no…

La madre de todas las chambas

Héctor Juárez Lorencilla Jéssica de la Portilla Montaño Jéssica Montaño de Juárez Gina Halliwell niña TodoMePasa



La Niña TodoMePasa dice:

Talcoaventuras de una madre primeriza…

Por cierto: ¿Ya fueron a ver Jurassic World???

Igual y debiera renombrar esta columna “la Madre TodoMePasa” o “la Mami de la Bebé a la que TodoLePasa” (todo lo bueno, por supuesto), por aquello de que ahora tengo una nena en los brazos.

Sí: ahorita, justo en este preciso momento en que redacto estas líneas, ahoritita mismo estoy cargando cinco kilos de bebé (cinco kilos con trescientos gramos). Si acaso se preguntan cómo cuernos le hago para escribir mientras le doy de comer a mi niña, les diré que técnicamente no estoy escribiendo sino que utilizo el programita de reconocimiento de voz de mi amada compu. Claro que me tardo como mil-8mil veces más que si tecleara de a dedito con una sola mano, porque al parecer esta máquina opina que tengo una pésima dicción y hay que estar corrige y corrige casi cada palabra. ¡Buuu! Pero pues tenía ganas de escribir (o de dictar, puesn), y dicen que hay que ingeniárselas, ¿cierto?

Mi pequeña hija Aranza está por cumplir tres meses de edad. ¡Pero qué rápido! Para usar una frase megatrillada: parece que apenas fue ayer cuando compré en la farmacia una prueba de embarazo de fabulosos treinta y dos pesos con veinticinco centavos (sí: guardo el recibo en la cartera. Soy una cursi, ¿y?). Las primeras seis semanas fueron, pfff, ya les platicaré después cómo fueron, porque hoy les quiero contar que hace ya cuarenta y nueve días, o mejor dicho, hace ya tres quincenas y media (ven que la vida se mide en quincenas, ¿no? Cuando se es joven y guapo, la vida se mide en fiestas… ¡Ahora la mido en onzas de mamila y cucharitas de leche de fórmula!) que me reincorporé a la vida laboral. Tengo la ventaja de que me gusta mi chamba; pero eso no quita que sea harto doloroso llevar a mi bebé con la amiga que la cuida mientras papá y yo ganamos el pan. Procuro despedirme con una sonrisa porque mi nena está bien atendida, pero fue inevitable que el primer día llorara a moco tendido, tipo: ¡Adiós, bebé! (¡buah!) ¡Te prometo pasar por ti dentro de nueve horas! Y una sufre y sufre mientras la nena ni se entera de que te fuiste y ya hasta regresaste por ella.

Lo más difícil de dejar a Aranza con su niñera son las horas previas, léase: desde que me levanta a gritos cada madrugada, hasta que la entrego y agarro mis chivas para tomar mi camión. ¡Todo el santo día me trae corriendo la condenada! (Si me trae todo el día corriendo, ¿por qué demonios no adelgazo nada? ¡Que alguien me explique!)

Lo bueno es que ya nos tenemos bien pero bieeen mediditas: yo ya sé perfectamente que en cuanto ella se duerma puedo darme un rico baño. ¡Y ella ya sabe que en cuanto mami sale de la regadera es el momento ideal para empezar a chillar! (¡oootra vez!) Si mi esposo Héctor estuviera en casa a esta hora, seguramente no le extrañaría ni tantito el verme bajar las escaleras a brincos, cargando mi uniforme nuevo en una mano, pa’ vestirme en cuanto doña Aranza me dé tantito chance, y la enorme pañalera y una mamila usada con la otra.

…por cierto: ¿y la pañalera??? ¡Creo que la dejé arriba, caray! Antes de salir corriendo de ésta su casa (insisto: si me la paso corriendo, ¿cómo es que ya no he bajado ni un octavo de kilo?) debo revisar que la pequeñísima bolsa tenga adentro seis tomas de esencia de vaca disecada y modificada, agua purificada y hervida, un babero, toallitas húmedas, pomada contra rozaduras, cinco pañales, no no, mejor ocho pañales, ¡tampoco!, por si acaso tres pañales más; al menos una mamila esterilizada, cientos de calcetines (¿se quejan de que sieeempre siempre pierden una calceta de cada par?, entonces les presumo que yo pierdo el par completo de estas microcalcetitas tamaño Bubble Gummers que a duras penas me cubren un dedo), etcétera y más etcétera.

Y antes de cerrar la puerta de mi hogar y echar los ochenta cerrojos que nos resguardan de los babosos ladrones -y de uno que otro vecino mañoso-, debo revisar oootra vez que esté completo el pañalero. ¿Qué más da que a mamá se le olvide su fabuloso lunch con tal de que a mi hija no le falte nada? ¿Quién dijo que cuidar niños es sencillo? Si fuera taaan fácil tener hijos NO se llamaría “labor de parto” sino, no sé, “vacaciones de parto” o algo por el estilo, ¿no creen? Porque, sí: hablando de trabajos, dar a luz me costó un chorro. ¡Pero ya les contaré! ¡A’i se ven!

Twitter: @todomepasa

¡Jurassic World en 4DX!!! Jurassic Park rules

Jurassic World official website Jurassic Park 4

Una tarde de mediados de 1993 fui con mi mamá, mi prima Aracely y nuestra amiga Mariné a los horribles cines Multicinema que entonces había en Plaza Universidad.

La película elegida: Parque Jurásico.

Jurassic World official website Jurassic Park 4 Sam Neill

Ni mi prima ni yo sabíamos de qué se trataba. Ella vive en Pachuca pero pasamos casi todas las vacaciones de infancia juntas. Año y medio antes habíamos ido a McDonalds y al cine a ver La bella y la bestia, de Disney, con los cincuenta pesotes que ganamos armando y sellando unas bolsitas de quién sabe qué cosa. Ni ella ni yo queríamos ver una película de caricaturas porque “ya estábamos grandes”, pero seguramente no nos dejaron entrar a otra (jaja)… y lo mejor del caso fue que salimos chillando de la sala.

A la hora de ver Jurassic Park nos sentamos aparte, en las filas de adelante. Lo que más recuerdo fue que todo todooo el cine gritó cuando el velociraptor suelta la mordida y casi agarra la pierna de Alexis ‘Lex’ Murphy, quien estaba a punto de caer del techo.

Salimos de la plaza con el corazón pisando más fuerte que el tiranosaurio en la escena del espejo retrovisor, y mirando a todas partes por si de pronto un gallimimus aparecía en Eje 8 y Avenida Universidad. No dejábamos de hablar de lo fabuloso que sería si a alguien se le ocurriera en serio en serio ponerse a clonar dinosaurios, porque la explicación de la película sonaba más que creíble y ni siquiera imaginábamos que tres años después sería creada la oveja Dolly por científicos del Instituto Roslin de Edimburgo.
 

Jurassic World official website Jurassic Park 4 Sam Neill

 
Jurassic Park se me hizo obsesión, como casi todo lo que me gusta y lo que odio: a mi diario Sam Neill le platicaba que mi hoy esposo me daba clases de civismo y no me pelaba, afuera de la escuela compraba chicles y paletas y cuanta mugre trajera el logo de JP (y la frase de moda: “Si no es Jurassic Park, está extinto”), aparté mi película en formato VHS y me regalaron unos fabulosos colores que en la caja traían al triceratops. Aún tengo las tarjetas coleccionables, los cómics y, por supuesto, el libro The making of Jurassic Park y la novela de Michael Crichton que los Reyes Magos me trajeron el 6 de enero de 1995.

Por supuesto que ya vi la recién estrenada Jurassic World, en la sala 4DX de Altacia. 

Jurassic World official website Jurassic Park 4

Si bien no me gustaron mucho las entregas 2 y 3 (ya ni me acuerdo por qué… habrá que verlas de nuevo), esta pelí me encantó y hasta me hizo llorar desde que salió el logo de Universal Studios en tercera dimensión.

Les contaría más sobre la experiencia 4DX, pero mejor vayan y luego me cuentan qué tal.

PD. Visiten la página oficial de Jurassic World, está padrísima:

Jurassic World official website Jurassic Park 4

http://la.jurassicworldintl.com/

Si yo hubiera tenido internet hace 22 años, cuando Jurassic Park se estrenó…

Mi nuevo dinosaurio favorito: Dimorphodon.

Jurassic World official website Jurassic Park 4

Indescriptiblemente – Jéssica de la Portilla Montaño.



Hay un minuto
existe un instante
en que día a día
aún te haces presente…

Vivo recuerdos
añoro caricias
que, sin más prisa
te traen a mi mente

y yo te sigo
me hago tu cárcel
voy tras tu huella
intento atraparte.

Dibujo sonrisas
recorro promesas
invento mentiras
para no perderte

Busco tu rastro
me vuelvo invisible
y una vez más
te espero por siempre…

Cada hora que pasa 
aumenta la cifra 
del tiempo que llevo 
amándote así.

¿Quién ganó las elecciones?


…pues las gané yo, básicamente. Porque tuve la oportunidad de publicar por primera vez una nota informativa para el Periódico AM de León (Reforma). Casi cada semana sale alguna traducción mía, y fui columnista en el periódico de la competencia… pero no había “reporteado” antes. Así que supongo que ya puedo decir que soy periodista, ¿no???

Las elecciones 2015 estuvieron bastante entretenidas: revisar el PREP, monitorear las webs de institutos electorales estatales (algunas jamás sirvieron) para ver quién quedaba de gobernador, etcétera. Y lo de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, por supuesto, candidato independiente que se llevó “la joya de la corona” (la frase más repetida por los columnistas políticos, bien originales). El domingo tocó trabajar hasta la madrugada, y al llegar a casa se me fue por completo el sueño por andar corriendo en la oficina, pero valió la pena.

Siete mil trescientos días

Siete mil trescientos días…

Sigo pensando en ti, mas no como antes. Es más sencillo ahora: de vez en cuando intercambio palabras contigo, y eso basta para no preguntarme qué estás haciendo y con quién.

Tu lejanía me causaba ansiedad, pero tenerte cerca de forma intermitente me regala cierta indiferencia. Puedo pasar semanas sin saber de ti y no me preocupa: en cualquier momento aparecerás de manera virtual y entonces me presumirás lo aburrida que es tu vida, y yo te hablaré de lo maravillosa que de pronto se ha vuelto la mía.

Siete mil trescientos días y trescientos sesenta y cinco más
Siete mil trescientos días…
Con la ventaja de que no tienes webcam, con la ventaja de que ahora somos dos viejos ex adolescentes que cuentan las canas y las arrugas de los demás. Llegué a la conclusión de que hoy debo agradecerte por nunca pedirme que te siguiera en tus tormentas diarias, porque me habría ahogado contigo y no disfrutaría mis pequeñas sonrisas.

Hoy debo agradecerte porque ya no me dices cómo debo ser yo, ya no me haces soñar con nosotros, no logras revivirme sentimientos que por siglos permanecieron latentes ni me haces sentir ganas de correr tras de ti sólo para decirte que sigues siendo el mismo imbécil adorable.
Ahora que la distancia es real y que se evita entre comillas con el clic de una computadora, me siento afortunada de haberte conocido tantos años antes, cuando marcaba un teléfono unido a un estorboso cable y esperaba a que tu odiosa madre no saliera con su clásico “no está”.
Ahora que la distancia se convirtió en siete mil trescientos días, debo agradecer que sigas siendo el único que me entretiene con cualquier tontería, el único al que confundo y que me hace reír cuando le saco un “ash”. Me alegra tanto que sigas estando a pesar de todo, que sigas siendo al que le escribo estupideces cuando no me nace decirle nada a otras personas.
Es una lástima que no seas tú, pero créeme: mientras más lejos estemos, mejor.