Entre amigos te veas (ii)

Katy perry super bowl meme

Ya estamos en febrero, ya casi es San Valentín y yo me siento más cursi que Katy Perry ayer en el Super Bowl. (Hasta eso, me gustó su león / tigre / pantera / lo que se supone que haya sido, y las sonrientes pelotas de playa cuando salió con su vestido ridículo. Y creo que “Firework” es su única canción que me gusta.)

Por ahora quedó en veremos lo de la explosión en Cuajimalpa del Hospital Materno Infantil, porque ahorita estamos en días de descanso y la última nota que leí al respecto me enfadó bastante: en resumen, soltaron a dos de tres tipos a pesar de que uno de ellos ni siquiera trabajaba en Gas Express Nieto y aún así estuvo operando la manguera de la pipa, hágame usted el favor, ya dije que estas cosas sólo pasan en México.

Como sea… No podemos vivir eternamente lamentando muertos ajenos, y aunque me pregunto dónde están los que andaban haciendo su relajo por Ayotzinapa y los normalistas e Iguala y todo eso, ¿por qué no hacen ruido respecto a lo del hospital?, ¿dónde están los papás de los 43 estudiantes y por qué no ejercen presión con respecto a los bebés muertos y heridos, ya que piensan seguir haciendo protestas y marchas y demás borlote por sus adultos desaparecidos??? Por lo pronto las redes sociales ya se olvidaron del asunto, ahora andan muy clavados con la figura y el peso de Luis Miguel, el cumpleaños de Harry Styles y que si el Chivas vs Pachuca y el América vs Tigres (¿el Club León?, ya ni los de Deportes del periódico se emocionan cuando juegan, jajaj, decepción total).

Así que por ahora pasemos a otras cosas, vamos a divertirnos aunque sea un rato, porque no sé ustedes pero yo estoy muuuy contenta porque vino mi mamá desde el DF nada más para estar con Héctor, Aranza “la Panza” y por supuesto conmigo:

Hace ya dos años, cuando tenía mi columna en otro honorable periódico, publiqué, con motivo del día del amor y de la amistad, la sagan de San Valentín “Entre Amigos Te Veas“, cuya primera parte pueden leer aquí:

http://www.todomepasa.com/2013/04/entre-amigos-te-veas-i.html

Y como yo sé que se van a quedar picados, así que aquí les va la continuación:


 ENTRE AMIGOS TE VEAS (II)

La Niña TodoMePasa dice:

Estábamos hablando sobre los “amigos Hallmark”: hay uno para cada ocasión. Cuando vas a la escuela, es de lo más común que los populares del salón te busquen para que les expliques cosas rarísimas e inservibles como el cálculo de moles, la fórmula de tiro parabólico (ufff: espérate a que entres a la uni y te toque ver Física y Química con derivadas e integrales… ¿así o más divertido el asunto?) y otras chunches que nooo utilizarás en la vida real. Si de algo estoy convencida es que en primaria, secundaria y preparatoria, uno nooo aprende nada que en serio sirva en la cotidianeidad: más bien vas a que te saquen dinero, que diga, a que te enseñen a razonar. ¿O acaso crees que un día cualquiera necesitarás saber la temperatura de la leche de fórmula en grados Kelvin?, ¡ni aunque tu bebé se llame Kelvin, me cae! …pero mejor ponerle Kelvin, que al menos suena como Kevin (y ya sé que mis lectores de hoy no tienen idea de quién fue Kevin Arnold, y tampoco les interesa saber si se casó o no con la odiosa Winnie Cooper), a que llames a tus hijos Carlos Avogadro o, algo más mexicano, Aniv de la Rev. ¡O Marimar!

Pero sospecho que nos estamos desviando un poquiiito del tema:

Tu ex amiga Michelle, quien por cierto es ficticia porque nunca tuviste ni una sola amiga con ese nombre, se acerca a ti para rogar y suplicar que porfa plis plis plis, ¡Jessiquita!, ¡explícale un poquito de Álgebra a esa pobre cabecita hueca! ¿Por qué no va y le pregunta a su nueva mejor amiga que de tan fina le apodan “la Felina”?

Vete haciendo a la idea de una buena vez: pasarán años y siglos, y tú seguirás hablando sobre cómo tu primer novio te dejó un catorce de febrero y bla bla blaaa… aunque, sí: vale la pena estar así de traumada con tal de que alguien se ría con tus patoaventuras de antaño.

Así que: ríanse.

¡RÍANSEEE!!!

–Mira, Michellita (mensa)…

Por un momento piensas en decirle tooodo lo que has estado renegando por su traición, porque es clásico que tus amigas no pueden tener amigas nuevas sin que te sientas celosa. Pero, ¿para qué hacer llorar a una tonta señalando sus múltiples fallas, cuando puedes hacerla patalear con terminología técnica que en su vida comprenderá?

–El binomio al cuadrado es de lo más sencillo: a más b al cuadrado es igual a a cuadrada más dos veces a por b, más b cuadrada, y… ¡Y ya!, ¡listo! Has obtenido un hermoso trinomio cuadrado perfecto. ¿Entendiste (so burra)?

Y la Michelle se te queda viendo con cara de sí, ajá, claro, ¡clarísimo! Una explicación tan nítida como el agua de Acapulco después de Semana Santa.

–Oyeee… Pero, en vez de a más b, tengo equis más ye. ¿Qué hagooo???

–¡Híjole! No tengo la menor idea. Deja te lo investigo para mañana, ¿va?

–¡Jessy!!! Porfaaa, no seas malaaa ondaaa. Yo sé que estás enojadaaa, pero te juro queee…

–¡Ash! ¡Ya cállate! Tú apréndete esto y repítelo cada noche como si fuera el Padre Nuestro: (imitando la voz fresa de tu payasa ex amiguis) Un binooomio elevaaado al cuadraaado es iguaaal al cuadraaado del primer teeérmino más el doooble del primer teeérmino por el seguuundo, más el cuadraaado del seguuundo teeérmino… ¿A poco no está re fácil?

Y la Michelle se te queda viendo con la misma cara de “qué pecs con tus fumadeces”.

–No te entiendo nadaaa. ¡Hablas muy rarooo! Yo necesito que me expliques con caritas felices, o con Angry Birds o con Plants vs Zombies… Mejor le pregunto a la Felina. ¡Ella sabe un montón de cosas que tú nomás has visto en libros!

(¡Sí, claro! ¿En libros de Anatomía y de Biología?, ¿o en el texto básico de Alcohólicos Anónimos? Ya sé, ya sé: en los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez… Ahora sería en los del Yordi Rosado.)

(Eso explica por qué una tal Celina, a la que todos llamaban Selena porque era la moda, llegó a la fiesta de su confidente Felina con ombliguera y presumiendo un lindo piercing en el ombligo… ¡a los quince años de edad!!! De que las hay las hay, y claro que las seguirá habiendo; peor si desde kínder estuvieron en escuela de monjas fascistas. ¡Nomás vean cómo quedé yo!)

Y la Michelle se va, ¡sí!, se va con sus nuevas amiguitas que, obviamente, son mucho más burras que ella. ¿A quién le importa? Si tu ex novio no sale (¿“sale”???, ¡yo diría que más bien le “entra”! ¡JA!) con la Felina precisamente por su gran inteligencia, ¿cierto?

De hecho: si la Felina hubiese sido medianamente inteligente, nunca jamás en la vida y por nada del mundo se habría atrevido a bajarte al baboso de tu galán porque, como bien dice tu sabia abuelita, en el pecado llevó la pe…nitencia. ¡Pobre, pobrecita!

Vas con tu amiga la Butthead.

¿…que por qué le pusieron la Butthead? ¡Pues nomás porque sí! O igual y como venganza, porque entre la Butthead y tú rebautizaron a tooodo el Simón Bolitas (¡mejor ni hablemos de tus múltiples apodos! Y luego preguntan que por qué usas tantos alias y seudónimos). Oh, sí: alguna vez tomaste clases con el Apac (Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral), pero también con la Chuleta, igualmente conocida como la Hitler; sin olvidarnos de otros profesores como el Chivomático, la Katiahuate y el buen a-as Mágicas. No te atreves a escribir el apodo de este último, qué tal si tu editor querido censura la palabra que comienza con ene y que lleva por ahí una ele y una ge.

–(con la voz más ñera que se puede escuchar en un colegio dizque privado) ¡Psss! ¿Ya viste la minifaldita que trae la de Biología?

Exacto: la Butthead es una de tus amigas de des-eme. O sea: te cae gorda gordísima, pero es divertido sentarte con ella para aventar papelitos y copiar en exámenes. ¡Qué recuerdos de aquellos tiempos tan improductivos! Seguiremos añorándolos en otra ocasión.

Jéssica de la Portilla Montaño de Juárez

De vez en cuando reapareces. Esperas a que esté distraída, me acechas como un recorte amarillo que no sé de dónde saqué y entonces reapareces, sólo en ciertas ocasiones, precisamente cuando creo ya no extrañarte, me acompañas por breves instantes y de inmediato te disuelves, te haces espuma callada... Puede que siempre estés ahí y yo ni siquiera te note.

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