¿Aranza o Héctor?



¿Ya me escuchas?

…espero que sí porque si no me preguntarán por qué estoy hablando sola, que si ya me volví loca como tanto predijeron.

En realidad le estoy hablando a mi panza.

No, no le estoy pidiendo que recupere su forma y tamaño original, que vuelva a estar casi plana como hace tres meses que logré bajar diez kilos para cuidar mi salud…

…y de esos diez kilos, ya casi recuperé la mitad. ¡Horror!

De acuerdo: tampoco le estoy hablando a mi panza. 

En realidad le estoy hablando al ser
de apenas diez centímetros que se encuentra creciendo en ella.

¿Eres un Héctor?, ¿o te llamaré Aranza?

Por la súbita hinchazón de tripa me di cuenta de que estabas aquí. No me explicaba por qué, si seguía a dieta y haciendo 40 minutos diarios de escaladora, por qué por qué por
queeé de pronto me había creciendo el vientre.

Tonta yo, que no tenía idea: pensé que bastaría con hacer unas cuantas abdominales, ejercicio más que prohibido durante el primer trimestre de embarazo. 
¿Pero yo qué iba a saber…?

Comencé a sospechar cuando el calendario real no coincidió con el mío. 

A la farmacia, una prueba casera y, ta tan: dos rayitas indicaron que pronto seré mamá.

De inmediato le avisé a tu papá (que se quedó medio con cara de what) y “la foto pa’l Feis” para avisarle a tus tías. 

Pero tu abuela Blanca quería una confirmación: al laboratorio más cercano a que me sacaran un gigantesco tubo de sangre: “Fracción beta en sangre ­ positivo”. 

La hormona gonadotropina coriónica estaba presente en mis venas.

En ese instante me sentí más hermosa que nunca antes, con mi sonrisa en el espejo y sabedora de un secreto que nadie adivinaría con sólo mirarme…

Extrañándote

Extrañándote
Te extraño.
 
 
Sé dónde buscarte
y cómo reaccionarías
 Pagaré esa larga distancia
para decir: he estado extrañándote
 
Sigues siendo inevitable.
 
Prefiero callar para no confundirte
para que no se malinterprete
o lastimar a terceras personas
con una amistad imprudente
 
Hoy que estoy triste
que sólo quiero llorar
(o mejor aún: morir)
me haría tanto bien
que alguien se acuerde de mí
aunque sea por última vez…

Quiéreme



Quiéreme así, como aquella noche
que nunca fue eterna pero sí la única

Quiéreme así, como yo te quise a ti
cuando apenas sabías de mi existencia

Dame palabras, regálame sueños
dime un futuro en cada “te quiero”

dame más besos, dame esperanzas
dime más rimas para escribir nuevos versos

Quiéreme como si aún fuera tu novia
como te querían tus enamoradas platónicas
como a mí me quisieron sólo una o dos personas…

Quiéreme cuando ya no quieras hacerlo
y luego haz como que me conoces de nuevo
para que comencemos de cero.

Just a dream

Nunca me cansé de hablarte, nunca me aburrí de decir los “te amo” que no llegaron a tus oídos. No me quisiste como yo a ti (qué raro), igual y porque entonces ostentaba un nombre que ni siquiera fue el mío. Hace tanto de eso, ¿cuánto ha pasado? Creí que podrías ser eterno en mi corta biografía, creí que serías por quien yo dejara escuela y familia. Pocos me recuerdan por el papel que jugué ayer, por un personaje que apenas si le dio sentido a mi fase de ir tras de ti con cierta precaución. En realidad nunca fue para tanto, no te enterabas ni tenías interés y daba lo mismo despedirme de ti con un beso en los labios de otra persona. Hoy puedo ver tu foto sin soltar ni un suspiro, puedo bromear contigo sobre el pasado que no compartimos y dejar que atisbes en mi futuro mientras lo hagas a lo lejos.

Fallece Gustavo Cerati, de Soda Stereo



No estoy llorando: son las hormonas…

Ahora recuerdo a ese tonto que no llegó (¿o llegó tarde?) a mi comida de cumpleaños número equis. De regalo me llevó un disco de Korn porque pensó que me gustaba. De ahí nos fuimos directo a la tienda MixUp a cambiarlo por el de Sueño Stereo, de Soda Stereo, el álbum donde viene la de “Zoom” y una llamada “Planta” que no había escuchado pero me traumó.

Oh sí, casi lo olvido: también viene la cantadísima “Ella usó mi cabeza como un revólver” (no creerías las cosas que he hecho por ella).

También recuerdo a ese otro tonto con el que alguna vez hablé por teléfono para despedirnos por milésima vez en la vida, y me salió con su jalada de “gracias totales”, palabras con que Cerati finaliza la canción de “De música ligera” en concierto.

Ahora me toca rastrear la noticia para el periódico pero no voy a llorar, no puedo llorar más porque se me corre el maquillaje y dirán que ando de sentimental por culpa de las hormonas. Mejor que digan eso, porque justo hace rato en mi Twitter escribí sobre “Las canciones que hoy te gustan porque hace mil años te hacían llorar y ni recuerdas por qué o por quién”. Si me pongo a buscar en mi memoria o en mis diarios, seguramente encontraré al menos mil momentos más relacionados con Soda Stereo y personas que para el caso hoy se encuentran tan muertas para mí como yo para ellas.

Me aguanté las ganas de llorar por Robin Williams, pero Cerati ni siquiera tuvo el poder de decidir dejarnos en el momento que él quisiera, cuando quisiera aplicarse una autoeutanasia.

Por favor: ya no le den malas noticias a mi panza durante los próximos seis meses.

Guten tag, Ramón (Buenos días, Ramón)


Ojalá en la vida real todas las historias de migrantes fueran más o menos así:

Ramón (Kristyan Ferrer) ha intentado cruzar la frontera con Estados Unidos cinco veces, pero siempre lo regresa ‘la Migra’ antes de lograrlo. En la última ocasión salvó la vida de milagro pues los polleros abandonaron el camión sin ningún remordimiento.

Ramón tiene dos opciones para ayudar a su mamá (Arcelia Ramírez) y a su abuela (Adriana Barraza): quedarse en su pueblo y trabajar para ‘el Chiquis’, que quién sabe en qué  negocios sucios anda, o intentar nuevamente cruzar la frontera con el vecino país del norte.

En una de esas, un amigo (Hector Kotsifakis) le hace la pregunta que cambiará su destino y el de su familia: 

¿Por qué no te vas para Alemania?


Ramón consigue dinero vendiendo un terrenito (que de todas formas ocupaban sin su permiso) y se lanza con sus pertenencias en una mochila a un país desconocido, donde hablan un idioma del que no entiende ni jota, a buscar a la tía del amigo que supuestamente vive a orillas del río Rin. ¿Qué pasará con él?

“Guten tag, Ramón” es una película positiva, bonita y realmente divertida. Una cita de Jorge Ramírez-Suárez super recomendable, que te dejará un buen sabor de boca y que con todo gusto volveré a ver.