El fracaso de la educación sexual en México

Para hoy prometí subir más imágenes de los autores de Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve, ya casi tenía listas las fichas biográficas de Amaranta Caballero Prado, Andrea González Cruz, Angélica Santa Olaya, Armando Gutiérrez Méndez y David Chávez…

…pero mi autonombrada “lectora number one”, o séase mi señora madre, reclamó porque mi columna de hoy para El Heraldo del Bajío no apareció en la web del periódico. Así que aquí les va:


 

EL FRACASO DE LA EDUCACIÓN SEXUAL EN MÉXICO

Publicada en El Heraldo del Bajío el viernes 30 de agosto de 2013.

…¡en el planeta Tierra, diría yo!

Estamos a punto de comenzar el mes más “patriótico” (“de dientes para afuera”, diría mi señora abuelita) del universo. Por ahora las conversaciones políticas se centran en que si el Primer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto será o no será y en dónde, bla bla bla. Pero ese tema me resulta sumamente aburridísimo porque, la verdad, no sé qué ha hecho Gobierno Federal durante este año… con excepción de esos lindos comerciales televisivos donde van unos tipos brincoteando de un lado al otro quesque “moviendo a México”.

¡Ah!, y también ha habido una gran dedicación a sacarle la vuelta a los profesores disidentes, jo jo, porque ni los castigan por sus disturbios ni les resuelven nada.

¿A poco no está cool vivir con tanta, tantísima paaaz?

(Sí: vivimos como en el programa sesentero de Batman: ¡PAAAZ!, ¡BUUUM!, ¡CUAAAZ!)

Ya cumplí tres tres TRES años completitos viviendo fuera del Distrito Federal. Mientras que en la Ciudad de México las chicas se embarazan “sin querer” entre los 15 y 18 años de edad, acá en provincia he visto un buen de niñas panzonas. Y digo NIÑAS porque mi vecinita me cuenta que una compañera de ella salió embarazada nada menos que de DOCE AÑOS DE EDAD, o sea, estando en sexto de primaria.

No sé qué diga el “programa oficial” sobre la educación sexual para nuestros niños y jóvenes, y en verdad no creo que se pueda esperar mucho que digamos de la educación en las escuelas, especialmente en las escuelas oficiales donde para empezar usan libros de texto con faltas de ortografía. ¡Bravo, Emilio Chuayffet!!! Hace meses denuncié en esta misma columna HORRORES como un “homóplato” con h en el libro de texto gratuito de Ciencias de 4to de primaria (La Reforma des-educativa: “homóplato” y otras burradas según la SEP. http://heraldodelbajio.com/de-chilanga-aferrada-a-leonesa-de-corazon-22-ene-2013/). No creo que el presupuesto anual de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos sea taaan poquito como para NO poder contratar a un un UN solo corrector ortotipográfico.

Es un hecho que las deficiencias escolares deben o más bien debieran ser cubiertas en casa. A menos, claro, que ustedes quieran que sus nenes sean padres antes de tener la edad legal pa’ comprarse una cerveza. El problema es que esto es un círculo vicioso más o menos así:

1) Los niños corren libres por la calle, como a-ni-ma-li-tos. Juegan sin supervisión adulta, primero a esquivar automóviles, y cuando crecen juegan a cosas más interesantes como a meterse entre los arbustos con alguien del sexo opuesto.

2) Un mes cualquiera, estas niñas se convierten en señoritas. La edad promedio actual en que una niña comienza con la regla es maso a los once años, aunque ya sabemos que depende de factores genéticos, ambientales y tonterías varias como “las hormonas en la carne de pollo”. (Según una tal Natalia París, “comer pollo con hormonas hace a niños homosexuales”… ¡Tenía que ser modelo la mentada filósofa!)

3) Estas señoritas de pronto sienten “cosquillitas” al conocer a un chico que les guste, y bueeeno. Los papás andan trabajando en su oficina o negocio, o –algo bastante común– manejan camiones (tráilers), así que las mamás están a cargo del hogar. PERO no es nada raro, por lo menos aquí en mi querido “Rancho-Pueblo” (y saben que le digo así de puro cariño), que las mamás se la pasen en el coto con las comadres (si pusieran mesas en la calle… me cae que parecería Sanborns) o con los galanes de turno, o viendo telenovelas –uno de los programas más dañinos de Televisa: “La rosa de Guadalupe”. Mi ex alumna decía verlo dizque “para saber qué no hacer”–. De hecho, muchísimas mamás dejan a los niños como animalitos en la calle para sentarse frente a la tele toooda la santa tarde.

4) Las señoritas salen embarazadas en promedio a los 14, 15 años de edad porque naaadie les explicó que hay pastillas anticonceptivas, o no les alcanza para consumirlas, o les da pena reconocer que, como todo ser humano, tienen impulsos sexuales. En la farmacia de la esquina había una oferta bastante graciosa: dos pruebas de embarazo en ochenta pesitos… ¿no sería mejor una oferta de condones, digo yo???, porque eso de sospechar un embarazo por accidente una vez pues va, pero que ofrezcan DOOOS pruebas bara bara dice mucho sobre la idiosincrasia local.

5) Las señoritas se convierten en madres, solas o acompañadas. Dejan la escuela (si es que aún no la han abandonado) y se meten a trabajar por el resto de su vida mientras la abuela cuida a los bebés. O bien, las nuevas madres se dedican al hogar y a tener un hijo tras otro.

6) Cuando estos bebés están en edad, andan solitos jugando en la calle (sí: niños de 3, 4 años que apenas si pueden decir su nombre completo), mientras las jóvenes madres ven telenovelas toda la tarde o se dedican a ligarse a un nuevo papá.

…etcétera. Es un tema largo, larguísimo y tendido, pero seguro se hacen a la idea. Si bien muchas chicas logran sacar adelante a sus niños y son excelentes madres, es un hecho que todo tiene su momento. Hay que enseñar a nuestros jóvenes que antes de dar vida hay que aprender a cuidarnos a nosotros mismos, desarrollarnos como personas, hacer una carrera profesional o cumplir nuestros sueños artísticos, etcétera, etcétera. ¿Qué necesidad hay de dejar nuestros sueños de lado sólo porque nos lavaron el cerebro: “los métodos anticonceptivos son pecado / cosa del diablo”???; en ese caso tener relaciones sexuales antes del matrimonio también es “pecado” y eso NO impide que el ser humano se siga reproduciendo, con o sin permiso del ser supremo de su preferencia. ¿O sí???

Algunos autores de “Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve” (I)

Para que conozcan los rostros detrás del bolígrafo, aquí les dejo algunas imágenes de autores de las minificciones incluidas en el libro Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve.

Al momento tengo treinta y ocho fotografías, más las que surjan, así que las agregaré en varios posts.

Adriana Azucena Rodríguez (Ciudad de México, 11 de julio de 1973).

Doctora en Literatura Hispánica por el Colegio de México, profesora en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y en la Universidad Nacional Autónoma de México, en las áreas de Teoría y Creación Literaria. Ha publicado los libros La verdad sobre mis amigos imaginarios (2008) y De trasgresiones y  otros viajes (2012).

Su texto en Alebrije de palabras: “Torneo de verano” (pág. 19).

Adán Echeverría (Mérida, Yucatán, 1975).

Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Ciderol 2011, Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en Poesía, Nacional de Poesía Titanueva 2008, Nacional de Poesía Rosario Castellanos 2007, becario del FONCA Jóvenes Creadores en Novela 2005-2006. Ha publicado en Poesía El ropero del suicida (2002), Delirios de hombre ave (2004), Xenankó (2005), La sonrisa del insecto (2008), Tremévolo (2009), La confusión creciente de la alcantarilla (2011); el libro de cuentos Fuga de memorias (2006) y las novelas Arena (2009) y Seremos tumba (2011).

Su texto en Alebrije de palabras: “Negarlo todo como principio” (pág. 16).

Agustín Cadena (Ixmiquilpan, Hidalgo, 1963).

Es novelista, cuentista, ensayista, poeta y traductor, además de profesor universitario de literatura. Ha publicado más de veinte libros de casi todos los géneros literarios y ha colaborado en más de cincuenta publicaciones de diversos países. Premio Nacional Universidad Veracruzana 1992, Premio de los Juegos Florales de Lagos de Moreno 1998, Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada 1998, Premio Netzahualcóyotl del Gobierno de Hidalgo 2000, Premio Timón de Oro 2003, Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2004, Premio Nacional de Cuento José Agustín 2005. Parte de su obra ha sido antologada y traducida al inglés, al italiano, al húngaro y al esloveno.

Su texto en Alebrije de palabras: “Antiguo oficio” (pág. 20).

Alejandro Badillo (México, Distrito Federal, 1977).

Es autor de los libros de cuentos Ella sigue dormida (Fondo Editorial Tierra Adentro, FETA), Tolvaneras (Secretaría de Cultura de Puebla) y Vidas volátiles (BUAP); de la novela La mujer de los macacos (Libro Magenta / Secretaría de Cultura del Distrito Federal). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, FONCA. Es colaborador habitual de la revista Crítica. Coordina talleres literarios y publica ficción breve en revistas, blogs y redes sociales.

Su texto en Alebrije de palabras: “Venganza” (pág. 24).


Alonso Díaz de Anda (Guadalajara, Jalisco, 1981).

Escritor y fotógrafo. Estudió la Licenciatura en Lengua y Literatura de Hispanoamérica en la Universidad Autónoma de Baja California campus Tijuana. En 2007 funda y dirige la revista Magín. Ha publicado en diversos medios electrónicos e impresos tanto locales como nacionales. Actualmente es miembro del staff del proyecto editorial www.LiteraturaLibre.com

Su texto en Alebrije de palabras: “Blátido patrio” (pág. 27).

Alebrijes textuales – Lauro Zavala (prólogo del libro Alebrije de Palabras: Escritores mexicanos en breve)

Esta compilación de textos de prosa breve reúne a 107 autores de todo el país, cuyas edades oscilan entre los 20 y los 80 años, es decir, abarca varias generaciones de escritores vivos. Cada una de las 32 entidades federativas está presente, con excepción de Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Guerrero, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo y Tabasco; si bien casi la mitad de estos escritores (45) escriben en la Ciudad de México, incluyendo 2 residentes en el país que nacieron en España (Federico Patán y José de la Colina). Se trata de 79 hombres y 28 mujeres. Es, entonces, una muestra que puede ser considerada como representativa de lo que se está escribiendo en el país en este momento.
Hay varias tendencias dominantes en esta escritura. En primer lugar, el tema más recurrente es la muerte, que aparece en casi el 90 por ciento de estos textos, y que coincide con su naturaleza fantástica.
El tono dominante es fuertemente trágico, derivado del desencanto, el descrédito, y la ruina física y moral de sus personajes, víctimas del azar destructivo y la decepción existencial. La tragedia narrada en estos textos puede ser definitiva (p. 87) [José de la Colina] o cotidiana (53) [Enrique Ángel González], y tiene como causas evidentes un error divino (53) [Enrique Ángel González], un error de imprenta (88) [José Espinosa-Jácome] o un desencuentro familiar (41) [Carmen Simón]. Sus formas pueden ser las de un laberinto sin escapatoria (89)[José Luis Sandin], un chiste cruel (82) [Joaquín Márquez]o un destino inexorable (62) [Guillermo Samperio], y son consecuencia del odio (58) [Gabriela D’Arbel], el fastidio (59) [Gabriel Trujillo Muñoz], la separación (25) [Alejandro Villagrán], el desamor (90) [José Luis Zárate], la tristeza (60) [Gerardo Oviedo60], la derrota (142) [Yunuen Rodríguez]o el simple tedio navideño (85). [Jorge Jaramillo Villaruel].
Estos textos están construidos con un lenguaje común, a partir de términos como vacío, horror, desencanto (101) [Marco Antonio Campos], pérdida (102) [Marco Aurelio Chavezmaya], pesadilla (92) [Josué Barrera], asesinato (91) [José Manuel Ortiz Soto], locura (123)[René Avilés Fabila], venganza (114) [Oscar Garduño]y abandono (16) [Adán Echeverría]. La intención de estos textos es producir un sentimiento de pérdida, enfado, traición y soledad, provocados por la presencia insoslayable e indistinta de fantasmas (58) [Gabriela D’Arbel], estatuas (135) [Santiago Ruiz Velasco], bebés preñados (143) [Yussel Dardón], esqueletos (133) [Rubén Pesquera Roa], parejas monstruosas (139) [Víctor Antero Flores], hadas suicidas (79) [Jessica Montaño de Juárez] o una serie interminable de verdugos (122). [Renato Guillén Durán].
Hay frecuentes alusiones a Cristo, Dios, Adán, Caín y Abel, en versiones sarcásticas, burlonas, blasfemas e irreverentes (117)[Peter Paul Ramírez] (118)[Pilar Alba] (67)[Hugo López Araiza Bravo] (43)[Daniel Zetina] (120) [Quique Ruiz]. Incluso los profetas del desierto y la montaña (Mahoma, Moisés, Abraham) aparecen acompañados por el estruendo de las ametralladoras (132)[Rubén García García] y el escepticismo de la ciencia (141) [Victor Hugo Pérez Nieto].
En este punto es necesario detenerse un momento para señalar que la naturaleza de la narrativa extremadamente breve propicia el empleo de la paradoja, que es una estrategia para condensar ideas contradictorias de manera sintética y compleja. En estos textos, la paradoja aparece cuando lo grotesco y repulsivo es convertido en terapia contra el cáncer; cuando el secuestro de un ser querido es transformado en una alegoría del despecho (100) [Marcial Fernández], o cuando se deplora el crimen realizado por un vecino, pero se reconoce que tiene buenos modales (91) [José Manuel Ortiz Soto]. Todas ellas son paradojas de la condición kafkiana de la vida en un país lúgubre (que, por supuesto, no es el nuestro, sino Austria, 101) [Marco Antonio Campos]. Todas ellas son formas de convertir lo extraño en útil o aceptable. Pero en este volumen también hay paradojas que tienen el sentido opuesto, como cuando un momento de posible erotismo se revela como una experiencia de supremo dolor, agonía y muerte (124) [Richard Densmore]. No es casual que el erotismo en estas historias está presente en forma procaz (47) [Diana Raquel Hernández Meza], explícita (68) [Ignacio Betancourt] o perversa (75) [Javier Perucho].
Si tomamos este volumen como un indicador de la imagen que los mexicanos tenemos de nosotros mismos en este momento, es revelador lo que se produce en estos textos con los símbolos de la mexicanidad. Éste es el caso de imágenes como la de un tragafuegos que ahora ocupa en las esquinas el lugar que ocupaba el Minotauro en el mundo clásico (77) [Javier Zúñiga Monroy]; unos alebrijes y quetzales que se destruyen entre ellos (40) [Carmen Carrillo]; una siniestra presencia alegórica del popular pan de muerto (49) [Édgar Omar Avilés], o la bandera nacional pisoteada públicamente “porque bajo el escudo nacional se esconde un nido de cucarachas” (27) [Alonso Díaz de Anda].
La lectura de este volumen produce una sensación particularmente sombría, y es inevitable asociar estos contenidos con el grave momento de mediocridad educativa, atraso académico, estancamiento económico y científico, y violencia y corrupción extremas que se está viviendo en el país.
La abrumadora mayoría de los textos contenidos en este volumen está formada por minicuentos, es decir, por textos narrativos sin ninguna intención de hibridarse con el ensayo, la poesía o algún género extraliterario. En ese sentido, en este volumen hay muy pocas minificciones.
Sin embargo, en algunos casos encontramos textos en los que hay rasgos de minificción, es decir, rasgos de naturaleza lúdica, con ironía intertextual, hibridación genérica, erotismo gozoso y reflexión sobre el acto de leer y escribir. Esto ocurre, precisamente, en el 10 por ciento del volumen. Por ejemplo, el espíritu lúdico adopta la forma del juego de palabras (Grijalva,48) o de una autorreferencial estructura rítmica (Rubio, 46). Y el humor está presente, por ejemplo, en la irónica tematización del inicio clásico. “Había una vez…” (Ugalde, 63) o en la descripción de una rutina cotidiana que sorpresivamente se cierra con el guiño metaficcional dirigido por la protagonista al autor del texto (Patán, 54).
Un rasgo frecuente en la minificción es su naturaleza intertextual, lo cual está casi totalmente ausente en este volumen, con excepción de breves alusiones a Cervantes (Monsreal, 21), Carroll (Clavel, 31), Shakespeare (Pérez, 52) y Kafka (Campos, 101), y un par de alusiones irónicas a las sirenas homéricas (133) [Samia Badillo] (137) [Úrsula Fuentesberain].
En este conjunto resultan extremadamente sorprendentes los textos en los que se reflexiona sobre la escritura (Guedea, 127) y los que construyen un clima de erotismo sugerido a través de la mera insinuación (Cadena, 20).
Y más aún, sorprenden por su extrema rareza los textos que combinan erotismo con humor urbano (Vizcaíno, 93), humor metaficcional (Baizabal, 44) o humor intertextual (Pérez, 52) (Olague, 81). Todos estos textos son, por cierto, los más breves del volumen, y por lo tanto, los que requieren de mayor precisión en la escritura y exigen mayor trabajo por parte del lector.
La presencia de la conciencia histórica o social es aún menos frecuente, y aparece como un comentario al pie de foto de una imagen ampliamente conocida de la Revolución mexicana (Oropeza, 86) o como una reflexión sobre la futilidad histórica de ser un activista (Cerda, 107). Y si la militancia o la conciencia social no llevan a ningún lado, tal vez sólo queda la esperanza que nos ofrece la música, como en la fiesta invocada por la sonoridad de las palabras (Ramírez, 78) o en los juegos de pirotecnia verbal (Grijalva, 48). Estas formas de luminosidad textual son cada vez menos frecuentes, y ocupan un espacio cada vez menor en el conjunto de la prosa breve. Pero tal vez ahí se encuentra lo que Gramsci llamaba “pesimismo de la razón y optimismo de la voluntad”.
En resumen, los alebrijes textuales contenidos en este volumen tienen la naturaleza de esas figuras de cartón que se producen en la sierra de Oaxaca (en el corazón del país) y que son una especie de monstruo multicolor, una aberración detallada, una mezcla de barroquismo fantástico, melancolía disfrazada y fiesta petrificada.
Bienvenidos al universo de estos alebrijes textuales.

José Manuel Ortiz Soto y Fernando Sánchez Clelo (antólogos), Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP 2013. Puebla, Puebla, México.

Texto tomado del blog: Internacional microcuentista, revista de microrrelatos y otras brevedades.

http://revistamicrorrelatos.blogspot.mx/2013/08/prologo-de-alebrije-de-palabras-lauro.html

EL GATO POSTAPOCALÍPTICO ((minificción))

Tenía por lo menos ocho meses sin escribir una minificción, un cuento largo, poemas. He dedicado la mayor parte de mi tiempo literario a la publicación, cada martes y cada viernes, de mi columna “De chilanga aferrada a leonesa de corazón” para El Heraldo del Bajío.

No recuerdo qué día decidí que ya era hora de ponerme las pilas, aunque fuera para subirle una rayita a mi hoy nula inspiración. Las opciones eran tomar alguno de los libros de siempre o entrar a un blog de renombre como el de Alberto Chimal, Las Historias (www.lashistorias.com.mx).

Fue algo afortunado toparme con la convocatoria para el Concurso especial TRIPLE: Las Historias / PalabraLab / Ciudad Mínima, y algo sucedió conmigo cuando vi la fotografía del gato saliendo (¿o entrando?) del estacionamiento privado.

Estuve el resto del día dando vueltas al asunto: ¿qué cuento de doscientas palabras puedo dedicarle a este felino?

(La verdad es que si tuviera a dicho animal enfrente mío, me soltaría a llorar: no por emoción o tristeza, sino por una maldita alergia que me hace estornudar más de lo acostumbrado. Y miren que cuando estornudo, no lo hago menos de diez veces por sesión).

No resolví la cuestión sino por la noche. Algún extraño motivo hace que ahora sueñe con lo último que vi en internet: ayer soñé no sé qué cosa sobre Raquel Castro, esposa de Alberto Chimal y que por cierto es la misma Raxxie_ de los famosos “horóscopos bibliománticos” de antaño; hace dos días soñé que yo asesinaba a Courtney Stodden (bah). Milagro que no he soñado más con Kim Kardashian, ja. ¿Por qué nunca aparece Lindsay Lohan disfrazada de Marilyn Monroe?

A veces sueño con “la novela que debo escribir”, despierto con esa idea porque mi cerebro redacta una historia completa durante mi otra vida (la onírica), pero olvido hasta mis intenciones conforme preparo el desayuno. Así he perdido el argumento de al menos tres novelas cuyo principio y fin se quedaron en algún rincón de mi almohada, y que según mi otro yo (el que vive de noche) era el siguiente best-seller de mi vacío currículo.

Este miércoles 14 de agosto tomé una libreta forrada en piel café y con lomo dorado. Tomé el enorme y ridículo lápiz de madera de Jurassic Park que me costó como diez dólares hace unos diez años, souvenir de los Estudios Universal de Hollywood. Escribí una cuartilla, borré con la goma blanca que olvidó mi alumno de cuarto de primaria (no más alumnos para mí, buah), y de pronto tenía el comienzo de un cuento. ¿Acaso eso era TODO lo que necesitaba: escribir algunas oraciones a mano, en una libreta nueva y con un lápiz estorboso?

No sé por qué me he negado a mí misma la libertad de seguir escribiendo, como antes hacía de modo enfermizo. Es verdad que, luego del obligatorio descanso de casi tres años, el túnel carpiano es tema olvidado entre mis múltiples quejas.

Copié a Word lo escrito, le completé un poco más, y de pronto ya tenía el comienzo de algo. Lo releí durante estos días, cambié palabras y reacomodé oraciones, y así hasta llegar a la versión final, misma que publiqué como comentario en el blog de mi ex profesor (http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-especial-triple-las-historias-palabralab-ciudad-minima).

La imagen en que me basé es:

Y mi texto dice así:

Jéssica Montaño de Juárez
agosto 17, 2013 a las 12:44 pm

EL GATO POSTAPOCALÍPTICO

Los nuevos modelos tienen partes hidráulicas o son completamente electrónicos. Milenios atrás quedó el auge del animal híbrido, mitad biónico y mitad carne y hueso, cuyo propósito básico era emular la función de la mascota de antaño.

Una preferencia efímera fue el entrenar clones orgánicos para usarlos en espectáculos teatrales y películas. Hubo desde gatos políticos hasta pollos esquizofrénicos, pasando por pulpos quirománticos, perros delincuentes y cerdos infecciosos.

La revolución biomecánica cambió las relaciones simbióticas. Los felinos, por mencionar un caso, ya no persiguen ratones de cuerda ni son apresados por canes pulgosos: los ejemplares cibernéticos cuentan con guardaespaldas, comercian petróleo obtenido de cementerios humanos y especulan en operaciones mercantiles diversas. Los más intrépidos practican el motociclismo y otros deportes extremos. Si el manual de instrucciones (o la garantía) lo ordena, se desconectan tomando vacaciones en yate para descargar programas actualizados. Como amuleto contra la mala suerte cultivan garrapatas in vitro.

-Jéssica Montaño de Juárez.

jessdejuarez@gmail.com

Copio y pego mi cuento-comentario aquí para que quede constancia, por si nunca jamás soy capaz de volver a escribir algo que no sean mis “reseñas de la Niña TodoMePasa”, de que no fue tan trabajoso ni complicado el redactar un intento de minificción. Mi negación a escribir no es externa, mis “ya no me interesa / ya no me gusta / me aburro” son pura fijación mía. Dudo que cualquier escritor que se alegre de serlo haga semejante batahola por haber redactado UN simple cuento, pero para mí hace tiempo dejó de ser cosa de todos los días.

Mientras tanto seguiré con mi nueva obsesión: no sé de dónde saqué la palabra “bricolaje”, pero de pronto se me pegó y también he soñado que la repito incansablemente.

Veamos si hoy sueño con el gato postapocalíptico o con la tal Courtney Stodden. Espero poder asesinarla cuantas veces se cuele en mi mente.

Fotos de Acapulco Diamante, Guerrero, México

Acapulco Diamante, Guerrero: fotos de mis vacaciones

Si quieren irse unos días a Acapulco Diamante, paguen únicamente ochocientos pesos por noche en un departamento nuevecito, totalmente equipado y con estacionamiento, con alberca bajando las escaleras (aquí está la foto de “la nuestra”, y eso que no sale el chapoteadero), a minutos de Playa Bonfil y del centro comercial donde compramos víveres para la semana. 

 

Las playas de Acapulco Diamante están casi vírgenes, CERO contaminación, incluso puedes ver almejas vivas y cangrejos enterrándose en la arena… 

 
El contacto del departamento es con el señor Alejandro Zapata, teléfono 045 744 546-2927, correos: alex_zapata2003@hotmail.com y villadiamante2012@hotmail.com. Digan como referencia que hablan de parte de la sra. Blanca Montaño (mi señora jefa) para que les respeten el precio. ¡Totalmente recomendado por mí!
 
 
ANTES DE SALIR DEL DF…
 

Resulta que en el agua que falta en la Colonia San Rafael ahora está en el Monumento a la Revolución. Para todas las abuelas que, como la mía, ya están hartas de acarrear agua en cubetas porque el señor Miguel Mancera se la pasa repartiendo sonrisitas en vez de enviar pipas gratuitas con el vital líquido. 

 
Esa lata de la falta de agua en el Distrito Federal es uno de los tantos y tantos motivos por los que me alegro de ya nooo vivir por allá.
 
Mientras tanto, un montón de nacos razaaa jóvenes intelectuales se dan sus buenos baños públicos afuerita del Museo de la Revolución.

 

 

 

 

 

 

 

Yo no fui… Mejor me escondo a la Amanda Bynes (nomás me falta la peluca despeinada y el bote con gasolina para bañar al pobre e iluso perrito).

 

YA EN ACAPULCO…

 

Eso de “Nacapulco” no aplica porque dejamos a los nacos razaaa jóvenes

intelectuales bañándose en aguas puercas del Distrito Federal.

 
Unas vacaciones no son tales si no tomas una foto de tus pies disfrutando del mar.

 

 

 

Una plaza bastante nice a cinco minutos del departamento que rentamos.

 

El desarrollo habitacional se llama “Marina Diamante”, son departamentos nuevos de Casas Geo. Hay vigilancia todo el tiempo. Una alberca por cada conjunto de edificios (verán en la primera foto que nuestra alberca también estuvo sola solaaa solita), y además un montón de fuentes como ésta.

 

 

 

 

 

 

 

 

La visita a la Laguna Tres Palos no estaría completa sin otra foto ridícula de mis pies disfrutando del paseo en kayak. La laguna está a cinco minutos, justo detrás del mega desarrollo habitacional donde rentamos. Hay “club de playa” (o más bien: club de laguna) para echarte unos drinks mientras disfrutas la increíble vista.
La laguna es algo así como la Presa El Palote del Parque Metropolitano de León, Guanajuato…
…pero ésta sí tiene agua. Ja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y las playas de Acapulco Diamante están solas,
sooolas,
solas solitas solitarias.
¿Así o más a gusto????