Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve

…se supone que hoy iba a subir tooodas las fotografías de mis recién disfrutadas vacaciones en Acapulco Diamante…

 

¿Una piñita colada?
 
 

 

¿Una vuelta en kayak por la Laguna Tres Palos?
 

 

¿La foto romántica de tu “luna de miel” (a la que llevaste a tu madre y a tu abuela)?

…¡PERO!!! Luego subo las demás porque resulta que… ta taa tan taaan:

Hace días recibí correo de José Manuel Ortiz Soto, editor de la Antología Virtual de Minificción Mexicana (clic en el link para leer los textos que publiqué ahí), pero no pude leerlo desde mi super smartphone. ¡Buuu!, tan caro que sale conectarse a internet con el saldo del celular (de a pesote el megabyte), ni hablar, tuve que esperar a tener mi laptop sobre la panza, si por algo se llama laptop, ¿no?

Pues al fin leí el correo. He aquí la grata noticia:

<<“Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve” es un libro antologado por José Manuel Ortiz Soto y Fernando Sánchez Clelo, en él podrás leer 107 minificciones de autores vivos, con prólogo del doctor Lauro Zavala, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.>>

No creo que sobre decir que en esta antología participo yo. ¡Humildísimamente!

 

Espero yaaa tener muy pronto un ejemplar en mis manos para poder presumirlo como se debe.

¡Enhorabuena!!! De regreso a los “libros en papeeel”, jajaja =) Diiigo, por si publicar dos veces a la semana en un periódico no fuese suficiente…

Seguiremos informando. Espero también en estos días tenerles la lista completa de autores, pero nada más para que se den una idea: Adán Echeverría, Agustín Cadena, mi profesor Alberto Chimal, Angélica Santa Olaya (segunda vez que coincidimos en un libro; la primera fue en el “Tributo a Sabines: He aquí que estamos todos reunidos”), Edgar Omar Avilés (también es la segunda ocasión en que coincidimos; anteriormente nos leímos en “Fantasiofrenia II: Antología del cuento dañado”), Guillermo Samperio, José Luis Zárate, Marcial Fernández, mi profesora Mónica Lavín, Peter Paul Ramírez Chávez, René Avilés Fabila…

Por qué las mujeres odiamos a Kim Kardashian



POR QUÉ LAS MUJERES ODIAMOS A KIM KARDASHIAN
Por: Jéssica Montaño de Juárez.

 

Claro que no tooodas las mujeres en el mundo odiamos a Kim Kardashian: sólo la alucinamos quienes no somos sus íntimas amigas (“besties”, dice Cindy la Regia) y que por ende ni vivimos en Beverly Hills, ni tenemos nuestro fabuloso reality show, ni somos una más de las muuúltiples conquistas del otrora guapo cantante llamado Luis Miguel. Y miren que este último grupo es bastante pero bastante incluyente…
Como no creo que Ninel Conde, Adriana Fonseca o Aracely Arámbula se cuenten entre las amiguis de la Nalgashian, lo más seguro es que esas zorrillas sin LuisMi y sin lana la odien también.
El primer motivo por el que el noventa y nueve por ciento del sexo femenino detestamos a Kim Kardasshole es simple: porque el ciento dos por ciento de los hombres nos preguntan que por qué la detestamos. Ja. Es más que obvio por qué a ustedes, miembros del sexo “fuerte”, les cae tan bien (y vaya que les caería muy pero muuuy bien) la sonsa ésa. ¡Si los motivos (son cuatro) saltan a la vista!, ¡y seguramente también saltarían al tacto!
Está  como ahora que salió el dizque melodrama de “La Tempestad”: al menos tres mujeres están de acuerdo conmigo al decir que Ximena Navarrete está bien bizcocha, pero “bizcocha” con “z”  porque la niña está medio estrábica (iba a escribir que “está  estroboscópica”, pero ni que fuera iluminación de antro). ¡Que está bizca, pa’ que me entiendan! Por supuesto que eso no es problema alguno para ciertos babósidos salivantes que aseguran que no la ven precisamente por sus lindos ojos, al menos no por el par que la niña tiene bajo esa uniceja a la Frida Kahlo.
Diiigo: ¡qué penita que la mayoría de ustedes, babósidos salivantes con quienes convivimos, tengan que conformarse con nosotras las abnegadas y cero fashion espositas que tienen cocinando todo el santo día! ¿Quieren que luzcamos como las mencionadas arriba?, entonces no se hagan pato con la lana y asignen parte del gasto mensual al rubro de “mantenimiento”: hay que ir a la estética a que te pongan uñas postizas porque se rompen cuando uno trabaja (para los que dicen que escribir no es trabajo alguno: jo, jo y más jo), a que te pinten las canas, a que te hagan un pedicure común y corriente (no creo que les alcance para enviarnos a Grecia a que una montón de pececitos se coman la piel muerta de nuestros piéseses… Si les digo que la Kardashian es taaan payasa que por mí como si se hace una depilación brasileña permanente con ácido sulfúrico), etcétera y más etcétera.
Ahora: no es que la odiemos-odiemos con toda nuestra alma, con odio jarocho como decía el ratón Crispín. Más que odiarla, la mujer nos cae asquerosamente gordísima, todavía más gorda de lo que se puso ahora que subió como noventa toneladas en su embarazo, y todo para que diera a luz a una niña prematura (según) que pesó como dos kilitos.
Yo, por ejemplo, si tuviera enfrente a la tipilla ésa, primero que nada le manosería la jetunia a ver si no es una máscara de látex, porque eso parece entre tanta inyección de colágeno y bótox. Le pellizcaría los labios a ver si no se les sale el relleno por efecto de la presión. Le jalaría las greñas por si son extensiones como las de diez mil dólares que le pusieron a William Levy (¿no será el Capitán Fabré quien consigue los pececitos del pedicure griego?). Le picaría el trasero con una aguja a ver si en serio en serio no es obra del silicón (seguro que han googleado fotos de antes y después… no me van a decir que crecen así por hacer ejercicio, hello, si la mujer parece que trae su sofá incluido debajo de la espalda, qué bien: así siempre tiene dónde sentarse muy cómodamente). Y ese “sofá incluido” está tan grande que necesitaría una aguja pero de tejer.
En segundo lugar, le tomaría una tarjeta de memoria de puras fotografías. Cuanta más ridícula sea la pose de la supuesta “modelo”, cuanto más dinero obtendré de algún tabloide gringo… No creo que las revistas cacheteras nacionales que reviso de a grapa en internet puedan pagarme los dos milloncitos de dólares que la cero interesada new mommy recibirá por la primera imagen de su bebé.
Aquí  de poco sirvió ser parte del grupo de las “besties” de Kim: la señora, señorita u lo que sea (me sigo riendo de sus setenta y dos días de matrimonio… Está como cuando cierta revista cachetera publicó que Celia Lora –¡en México también tenemos celebrities que se vuelven famosas por no hacer nada más que presumir un apellido y por esconder celulitis y lonjas gracias a Photoshop!– ha tenido “cincuenta relaciones sexuales”, y yo comenté que más bien ha tenido cincuenta parejas sexuales, porque “cincuenta relaciones” cualquiera las tiene con su esposo sin que sea cuestión digna de ser publicada por una revista cachetera. ¿Será que la Kim alcanzó el récord de la Celia Lora con su segundo maridito, Kris Humphries? Si se divorciaron a los setenta y dos días de sacrosanto matrimonio, no creo que haya sido precisamente por darle mucho vuelo a la hilacha) se encargó de enviarle a sus “amistades” algunas fotos falsas de su bebé North West –en español: la pobre recién nacida fue bautizada con el estúpido nombre de “Norte Este” / Noroeste… ¿se hacen la idea de la que le espera a la niña? ¡Llamen al DIF pero de yaaa, plis! ¿Pero qué más podían hacer si el papá se llama Kanye West , que en español se traduce como “Canino Oeste”?– para ver quién era capaz de “traicionarla” vendiendo la exclusiva a alguna revistucha cachetera gringa.
Yo no lo entiendo: si eres “amiga” de esta fulana, lo que menos debes necesitar son dólares. Así que más bien lo hicieron por joderla, porque a la gente cercana a ella le ha de caer muchísimo peor. No es así como que la mujer se junte con la cantante Belinda, quien tendrá mucha lana para sus cirugías estéticas pero queda a deber varo cada que filma un video nuevo (aaash, pues que contrate al Werevertumadre o a la tal Caeli, Caelike o Comoledigan pa’ que salga bara-bara la produtzión, ¿no?).
Tampoco creo que se junte con Juan Gabriel, que hasta compuso una canción explicando por qué los bonachones de Hacienda casi lo mandan a la cárcel por evasión fiscal: “Vamos al Noa Noa, Noa, Noa”… ¡que diga!: “No tengo dinero ni nada que daaar… Lo único que tengo es amor pa’ tragar”.
Ya me puse de malas nomás de pensar en lo mal que me cae Kim Kardashian, y eso que aún no explico ni la cuarta parte de los porqués. Continuará.
PD. Si Kim y Kanye West (quien, por cierto, declaró en entrevista que es el “Michael Jordan de la música”) le pusieron Norte a su niña, y un actorcillo declaró que entonces llamará “Taco”  a su hijo… ¿por qué no he de ponerle al mío Masiosare, como siempre he querido???
No no no: mejor lo llamaré Tamal. Y diré que es un nombre árabe para sentirme parida en Dubai.