La Reforma des-educativa: “homóplato” y otras burradas según la SEP

 

¡Que a tus hijos NO les pase esto! 
Clases particulares y de regularización, todos los niveles. 
Clases de guitarra, escritura y arte. 
León y San Pancho. 044 477 7003 218.

Aún no nos llega ninguno (¡pásele, paaásele!, ¡tenemos lugares disponibles con los mejores profesores de Matemáticas, Español, Inglés y Computación “al mismo tiempo”!) porque apenas estamos en enero y según tienen muuucho tiempo para salir bien… pero ya le pregunté a Juárez si los alumnos de regularización comenzarán a llegar después de Semana Santa para hacer el intento de salvar el año, o si hay que esperar hasta fin de curso por aquello de los exámenes extraordinarios. Es sorprendente la cantidad de padres que no se dan cuenta de lo mal que van en la escuela sus propios hijos, y que les pagan clases extra cuando ya queda poco (por no decir: nada) que hacer para que no anden arrastrando materias de por vida.

El primer problema que enfrentan los alumnos, desde primaria hasta preparatoria y a veces incluso a nivel licenciatura, es tan básico que nadie lo imagina siquiera: las tablas de multiplicar. Ya en una columna anterior llamada “Elba Esther y la tabla del… ¿2?”, del día 26 de octubre de 2012 (pueden leerla en http://heraldodelbajio.com/de-chilanga-aferrada-a-leonesa-de-corazon-26-oct-2012/), hablé sobre mi primera experiencia como docente que, por cierto, fue horrible… ¡fue horriiible! Yo no lo hubiera creído de no haberlo visto con mis propios ojos: un escuincle grandulón, no sé si de primero, segundo o tercero de secundaria; pero semejante monigote se quedó sin salir a recreo básicamente porque nomás no se aprendía la mugrosa tabla del dos por más que la repetía y la repetía… Eso sí, pregúntenle al señorito cuántas horas diarias se echa de videojuegos, porque les contestará con grandísimo orgullo que mínimo seis.

Lo mismo aplica para las niñas: mi vecina de doce años no sabe que vive en un municipio llamado León, que está en el estado de Guanajuato, que está en los Estados Unidos Mexicanos, país que se encuentra en el continente americano, en el planeta Tierra, en el Sistema Solar que está a la orilla de la Vía Láctea… ¡ahhh!, pero, por favor, pregúntenle qué artista anda con quién, o cuál fue el último divorcio de la farándula, en qué se quedó la telenovela. Mejor aún: pregúntenle qué se siente estarse besuqueando con el chavo de enfrente (como no sabe contar, ni se entera que el pervertido le lleva trece añotes), porque ahí sí bien que distingue que si de piquito o de a lengüita.

De hecho, la última alumna que vino con Juárez es prima de esta vecinita precoz: la chica iba en no sé qué año de secundaria, y no entendía nada de álgebra porque tampoco se sabe las tablas de multiplicar. ¿Será posible?, preguntarán. ¡Pues claro que lo es!, les contesto yo. Si la niña, señorita u lo que sea no sabe cuánto es dos por dos, mucho menos va a saber qué signo da si multiplicas una cantidad positiva con una negativa, cuánto es equis por ye, o la fórmula de la circunferencia.

Ahora bien: es más que evidente cuál es la raíz de tan babosa situación: si así están los alumnos, ¡cómo ha de estar el profesor!!! Hace apenas unos meses, José Ángel Córdova Villalobos (el único panista que aún me caía medio bien) hizo alarde de su puesto como Secretario de Educación Pública con la fabulosísima noticia de que no hay bronca si los niños no aprenden nada de nada en sus escuelitas: “haiga sido como haiga sido”, los alumnos van a poder pasar de año aunque no tengan idea del dos más dos. Según me han dicho, esta nueva ley existe de facto en nuestro querido Guanajuato desde hace ya muchísimos años.

Así es como nos encontramos con tamañas burradas que en serio da penita ajena: Sofía Castro, hija de la Gaviota que hoy vuela sobre la silla presidencial, creyó que el participio del verbo abrir es abrido… ¡ah, qué chamaca tan desabierta, que diga, tan desabrida! Y miren que hasta Microsoft Word me lo corrige en automático. Una cosa es que mis alumnos de tercero y cuarto de primaria cometan ese tipo de errores pues están en pleno proceso de aprendizaje; pero que una quinceañerita que ya hasta sale en telenovelas diga esas tonterías, pues… bueno.

Y de los guionistas de melodramas mejor ya ni hablamos: desde el naquísimo “cónyugue”, con sonido de g suave, hasta los clásicos “malos entendidos” o “malosentendidos”… diiigo, tampoco es como que les paguen por educar a los televidentes, ¿cierto? Más bien que ya confiesen que el Sistema pretende que tus hijos y los míos hablen como el Vítor, el de “Cien mexicanos dijieron” (la pura cultura). Entre menos sepamos, más manipulables somos. Entre menos leamos, más tonterías nos tragaremos. Entre menos estudiemos, a peores empleos podremos aspirar.

Hablando de la Secretaría de Educación Pública: ahora que estoy con mis dos alumnos resolviendo los libros gratuitos, he encontrado cantidad de errores que ni yo me la creo. Basta decir que en pleno libro de Lecturas he encontrado barbaridades como  “acaro” sin acento, “nausea” sin acento… ¿Será que el presupuesto anual del Gobierno del señor Felipe Calderón no alcanzó para contratar a uno o dos correctores ortotipográficos y/o de estilo? (¡yo les cobro bara baraaa!), ¿harán los libros de un día para otro?, ¿nadie revisa que no contengan estupideces de más?

Si no me creen, compruébenlo ustedes mismos: en nuestra página de FB (FaceBook.com/TodoMePasa) acabo de subir la última burrada que detecté hoy mismo, cortesía del libro de Ciencias Naturales de Tercer Grado de la SEP, Bloque I, página 14: en el esquema del sistema óseo, pusieron un “homóplato” con hache… ¡hellooo! (eso sí: con su inchi acentito de palabra esdrújula, jaja. ¡No se pasen de veras!) Con razón los miembros del Gabinete Presidencial por lo general presumen de tener estudios en Harvard, Yale, Oxford y demás… porque aquí en México nomás no se da una, me caiii.

Y ni crean que quienes van en escuelas particulares se salvan: aquí trabajamos también con libros de texto no gratuitos (léase: de editoriales dizque especializadas en educación, no les diré cuáles)… ¿“gimnacia” en un libro de Matemáticas?, ¿gimnaCia con c de casa?, ¿es “encerio”, como escriben ciertos tipos que se sienten DJs??? ¡Que alguien me dé un valaso!… ¿valazo?, ¿balasooo?

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Feria de León, “la Feria de las sonrisas”: Algunas fotos

Feria de León 2013, “la Feria de las sonrisas”

La cebadina es la bebida tradicional en la Feria de León
“Bebina: La auténtica cebadina, tradicional y digestiva”.

Aquí les dejo algunas fotos que tomé este domingo en la Feria de León Guanajuato 2013. Este año la celebración más famosa de México tiene como eslogan: “La Feria de las sonrisas”.

La entrada es de únicamente 11 pesos por persona, ¿así o más regalado?

En esta primera visita no tomé muchas fotos porque me la pasé embobada viendo a todas partes. Pero aquí les dejo algunas imágenes del show de Elías de Souza, el brasileño de las bicicletas más grandes y más pequeñas del mundo.

Ya saben dónde leer mi reseña completa: en el periódico El Heraldo del Bajío o El Heraldo de León. No dejen de comprarlo por favor.

 

Fotos de la Feria de León Guanajuato, rueda de la Feria más famosa de México.

Fotos de la rueda de la Feria de León Guanajuato.

Elías de Souza, el artista brasileño que monta la bicicleta más grande del mundo.

Un acto de equilibrio sobre el monociclo más grande del mundo.

Hay una gran cantidad de patrocinadores que cada año están presentes en la festividad más famosa y concurrida de México.

La asistencia cada año es impresionante. Nosotros vamos al menos un día a la semana.

Hay cantidad de espectáculos gratuitos con artistas de distintos países.

León Guanajuato es el marco ideal para una celebración llena de color y alegría.

La bicicleta más grande del mundo, o al menos así la anuncia su creador.

El artista de Brasil también presume de montar en la bicicleta más pequeña del mundo.

Hasta los voladores de Papantla se quedaron a ver el espectáculo del artista brasileiro.

La participación del público es importante para que el espectáculo sea exitoso.

Una vuelta más y ya nos vamos a descansar.

 

Así se ven los juegos mecánicos al atardecer, que es cuando empiezan a llegar los oficinistas y “godínez”.

Te leo el tarot. Adivinatorio y terapéutico. En persona o por webcam.

Fotografías: Navidad en el Centro y en el Zócalo de la Ciudad de México.

Navidad en el Centro y en el Zócalo de la Ciudad de México.


Estas fotos no requieren mayor comentario… Pero para quienes no conozcan el Distrito Federal


Palacio de Bellas Artes.




La Torre Latinoamericana (“Torre Latino”).



Sanborns de los Azulejos.







Un Templo Ortodoxo.










Organillero.






Museo del Estanquillo.


Catedral de la Ciudad de México.

Una de las chunches que puso el Gobierno del DF: trineos con nieve artificial. ¡Colibrinco de emoción!


Estorbo invernal en pleno Zócalo.





Palacio Nacional.




A ver si en verano que vayamos de nuevo a ver a mi familia, puedo tomar fotos decentes del Zócalo, sin estorbos… ¡Espero que no pongan sus “playas artificiales” ahí!!!

Mi último texto de 2012: ‘Año que viene’, diría Mafalda

“AÑO QUE VIENE”, DIRÍA MAFALDA
Escrito el 31 de diciembre de 2012 en México, Distrito Federal. 
Publicado por el periódico El Heraldo del Bajío el 2 de enero de 2013.


Aquí finaliza este 2012. El “año que viene”, como dijo o más bien escribió Joaquín Salvador Lavado en voz de Mafalda, será el comienzo de unas “vacas gordas” que ojalá duren más de siete años… ¡si ya nos salvamos del dizque Apocalipsis maya!

Escribo esta última columna del año justo el día 31 de diciembre, tempranito para beber un cappuccino sin remordimiento, al fin que esta noche habrá fiesta con la familia y podré desvelarme a gusto. En cuanto termine de redactar y de corregir este texto, me lanzo corriendito al cibercafé de la esquina antes que lo cierren. Enviaré el archivo adjunto a Benjamín Cordero, a quien deseo agradecer públicamente por creer en mis letras (también agradezco al columnista Uriel Durán por aquella “casualidad tuitera” y por su confianza). Hoy me encuentro aquí, ideando las últimas cuartillas de Word para los amigos de antaño y los nuevos lectores que aún se preguntan quién se supone que soy…

En 2010, pasé las primeras fiestas en compañía de Héctor Juárez Lorencilla, mi “novio” en aquel entonces (ya sé: ¡tan grandota y de manita sudada!). No lo dije en mi relato sobre Navidad, pero en algún momento mi hoy suegro platicó con mi mamá y mi abuela. Al calor de las copas, surgió una frase célebre:

-¿Mi hijo se va a casar con su hija? Si no se casan, ¡que se manden a la goma!

… y como usté ya se habrá dado cuenta, lector-lectora querido, “el hijo y la hija” sí se casaron en mayo de 2011, no se “mandaron a la goma”… ¡y esperemos que nunca lo hagan! (en caso contrario, ya sabemos a quién reclamarle, jaja).

Estos últimos días de diciembre, los pasamos acá en el Distrito Federal. Primero debimos esperar a que terminaran las clases en la secundaria de San Francisco del Rincón que Héctor dirige, y en la primaria donde su servidora da clases de Español, Matemáticas y Arte. El domingo 23, hicimos maletas y llegamos de nochecita a la Central de Autobuses del Norte de la ciudad de México. La víspera de Navidad, la pasamos solitos los cuatro (Héctor, doña Blanca, doña Lupe y sho) en el departamento que recién adquirió mi jefa y que, por azares del destino, está a cuadras de donde trabajé hace ya diez años en Servicio Postal Mexicano (rebautizado como “Correos de México” por Purificación Carpinteyro, exjefa de mi mami), a minutos de la universidad chaqueta que dejé por sus “Megafraudes Ejecutivos”, a unas calles del antro donde me divertí muchísimos fines de semana.

Ahora que vengo en plan turista, encuentro que mi ciudad natal está más hermosa que nunca; para pruebas, visiten las fotos que recién subí a todomepasa.com. Cuando vivía aquí, me quejaba del tráfico; en León, me quejo del exceso de tranquilidad (sin contar a los vecinos trailerreguetoneros, la musiquita mañanera de los camiones del gas, los vendedores ambulantes que se cuelgan del timbre para ofrecer chucherías)… De verdad que sí, estoy orgullosa de haber nacido chilanga; no me imagino mi niñez sin la emoción de viajar de la estación Hidalgo a la de Viaducto cuando creía que el metro era algo así como una montaña rusa.

Aquí crecí con mi familia materna, la cual hoy se reduce a contadas personas, pues, por una u otra causa, casi todos agarraron sus cosas para hacer su vida en California, Las Vegas, Querétaro o Naucalpan, y con la mayor parte de ellos el contacto no se reanudó. “Haiga sido como haiga sido”, desde aquí envío un abrazo a todas las personas que hicieron que mi niñez fuera grata, incluso a quienes no me bajaron de oveja negra o que juraron que yo jamás haría nada.

Si me preguntan: “¿Extrañas vivir en el DF?”, diré simple y sencillamente que NOOOO, ¡para nada! La vida en provincia es rica, tranquila, con menos gripas por causa de la contaminación, sin acelere. Las primeras tres noches aquí saludé a mi vieja diosa Insomnia porque nomás estaba pensando que tenía que ver a tal amiga para leerle el tarot, que si mi Ana Madrina y mis primas Paola y Mariana iban a estar disponibles o ya tendrían sus planes hechos (no pudimos coincidir para vernos en persona… lo bueno que nos leemos vía redes sociales. ¡Las quiero mucho, enanas!), que si el sábado 29 quedé para salir con tres amigos que me plantaron y que a fin de cuentas importa un pepino, pues mejor invité a Héctor a cenar a uno de mis bares favoritos (aunque ya saben que “todo me pasa” a mí: quitaron la música por culpa de una aburridísima pelea de full-contact. ¡Se supone que fui ahí porque quería bailar!).

Y esta noche cerraré con broche de oro: ya les platicaré todo el rollo, pero por lo pronto estoy feliz porque mi superocupadísimo primo, el chef Omar Montalvo Montaño (recién nombrado chef principal del restaurante El Lago… ¡felicidades, hermanito!), nos invitó a cenar a su casa y al fin podré ver de nuevo a mi sobrina Alethia Iraís, quien ya tiene dos años de edad y dicen que habla como perico.

Imposible resumir “en pocas palabras” trescientos sesenta y seis días, por aquello del año bisiesto. La astróloga y maestra tarotista Kala Ruiz, “la Mera Mera”, escribió en el horóscopo de Tauro que debo agradecer en voz alta por todas las bendiciones de este 2012 que termina hoy hoy hoooy:

*Estoy sana. Amo, soy amada, y gracias a Héctor Juárez Lorencilla he aprendido a valorarme como mujer y ser humano que merece puras cosas buenas. Hoy por hoy soy lo máximo, jajaja, ¡y “me 109cita”!

*Mi esposo está juerte y sano, tenemos trabajo, en casa no falta el pan diario y siguen en pie nuestros planes de fabricar un Hectorito y una Jessiquita (o dos Hectoritos o dos Jessiquitas… si se puede que lleguen juntos, ¡mejor!).

*Mi mamá sigue adelante, trabajándole duro para hacerse de sus cosas. Estoy orgullosa de ser hija de la mujer más honesta, chambeadora y anticonformista. Si se llevan a cabo los planes de casarme también por la Iglesia, será Blanca Montaño Romo, nadie más, quien me entregue en el altar, pues ella es mi madre y mi padre, mi ejemplo a seguir y la única verdadera amiga que me jaló las orejas cuando hizo falta y que me ha apoyado sin condición alguna.

Querida Mother-Should-Know: ¡aaash, ya se me puso el “ojo Remi”! Pero debes saber, por si no lo has escuchado suficientes veces, que eres la mejor madre que pude tener. Aunque la mitad de mi adolescencia la pasamos del chongo, aunque de vez en cuando peleamos ahora vía messenger, jajaja, pero eres lo mejor que este mundo me ha dado. Mi propósito para 2013 es trabajar tan duro como tú has hecho desde que nací para darme lo que hemos tenido, que habrá sido mucho o muy poco, pero que nos ganamos sin pedirle a terceros y sin quitar nada a nadie. Ojalá algún día, cuando alguien te hable de mí, sonrías diciendo: “¡Esa es mi hija!”.

Doña Lupe ya tiene ochenta y un años, y algunos cuantos achaques que sobrelleva con la fortaleza que la caracteriza. Mi abuela es y seguirá siendo la mujer más fuerte que existe, la que no hace mucho superó la amenaza de cáncer de esófago. Agradezco a Dios porque mi abuela jamás se da por vencida.

*La Perruchis que ya tiene diez años y vive aquí. El Domi me espera en casita.

*Retomé la literatura en mi faceta de cronista con el pie derecho: una columna sobre mi fabulosa vida que publica martes y viernes EL HERALDO del Bajío.

No sé si el fin último del escritor sea publicar muchos libros, tener premios y harto prestigio, o escribir poco, pero que tus palabras lleguen a quien puedan servirle… Para mí, lo que cuenta es que me encanta lo que hago, y que mi prioridad es ser feliz en todos los sentidos. En la Escuela de Escritores, me vendieron que hay que elegir entre la vida personal y la profesional, pues no te puede ir bien en todo (¿afortunada en el juego, desafortunada en el amor?, ¡no lo creo!), que hay que sacrificar el tiempo con quienes amas para estar inventando las vidas de personajes que sólo existen en tu imaginación… ¿en serio?, ¡pues no!

Me despido de este año sabiendo que mañana estaremos “de regreso al tablero de dibujo”, como dijo Jim Davis en voz del gato Garfield. Cada año tenemos la oportunidad de recapitular, de idear nuevos planes aunque cumplamos pocos, de hacer un recuento y saber que estamos con quienes debemos, que dejamos atrás lo que no nos hacía falta. A las personas que hoy no están, hay que agradecerles por los días compartidos y desearles lo mejor, pues si se fueron es porque sobran en nuestro camino. Dicen que uno no obtiene lo que quiere sino lo que necesita, y hoy día no necesito nada más que no sea decir GRACIAS.

Porque 2013 sea el comienzo de la era de Acuario… ¡nooo! Ya en serio:

Porque 2013 sea el mejor “año que viene”.

Jéssica Montaño de Juárez

(antes Jéssica de la Portilla Montaño, “Gina Halliwell”)

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