Crónicas políticas de una adolescente cualquiera

Domingo 28 de agosto de 1994.

Querido Sam Neill:

El 21 de agosto… ¡ganó el PRI! Qué raro, ¿no?

Así que tendremos ahora de presidiario, perdón, “presidente” a un Zedillo, Zerillo, Zepillo, Zequillo -del cerebro-, etc.

Y al parecer el Cevallo cabeza de caballo no era lo que parecía.

Y el Cuauhtémoc cabeza de… -censurado- es tan… -censurado- como siempre.

Y la Cecilia cabeza de mamila ni quien la pele.

Ay, qué mamilas, ¿no?

Dizque ganó con 50.8% o algo así. El único consuelo de la oposición es que los burros -así dijeron en la tele- votaron por el PRI. Qué triste, ¿no? Aparte de tener que aguantar al Zepillo ése por 6 años, ¡ahora resulta que 22’352,000 de tooodos los adultos que hay en México son burros y bestias! Ahora tengo un poco, sólo un poquito más de madurez que cuando fueron las elecciones pasadas, así que fácilmente veremos si el Zedillo cumple todo lo que ha prometido o si es como el Chorejas Salinas.

Lo bueno que no sé nada de política, ¿verdad?

Y no le pienso decir Zedillo…
 
¡es un zePillín!

Jéssica de la Portilla Montaño de Juárez

De vez en cuando reapareces. Esperas a que esté distraída, me acechas como un recorte amarillo que no sé de dónde saqué y entonces reapareces, sólo en ciertas ocasiones, precisamente cuando creo ya no extrañarte, me acompañas por breves instantes y de inmediato te disuelves, te haces espuma callada... Puede que siempre estés ahí y yo ni siquiera te note.

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1 respuesta

  1. 10 Febrero, 2017

    […] de media cuartilla, fue de cómo me puse a llorar (raro, raro) porque “el malvado” Ernesto Zedillo ganó las elecciones. Mis cuatro primas menores y yo, que siempre andábamos juntas en las […]

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